Historias

6 cosas que solo te atreves a hacer en Snapchat y en ninguna otra red social

Snapchat es una red social peculiar, tanto que en ella no se cumplen ninguna de las reglas que aplicamos rigurosamente en las demás

Si te has bajado Snapchat, lo has probado y no te ha convencido solo hay dos opciones: o no le has dado el tiempo suficiente para llegar a entenderlo o eres un viejoven.

En Snapchat, más del 50% de los usuarios tienen menos de 25 años pero, en realidad, que te haya hecho sentir como lo hace tu abuela cuando lee el manual de instrucciones del DVD, no tiene nada que ver con la edad real. Solo está relacionado con lo mucho que te tomes en serio a ti mismo y a tu existencia absurda.

Snapchat no es otra cosa que la bendición que un internet sobresaturado de basura necesitaba. La clave de su éxito es la fugacidad ya que nada está disponible más de 24 horas. Este superpoder ha hecho que se consolide como la única red social en la que la gente se atreve a mostrarse de forma más cercana a la realidad.

"Si no te gusta Snapchat, probablemente, seas un viejoven que se toma demasiado en serio"

En Snapchat, es imposible tunearte para borrar cualquier imperfección y, los únicos filtros de los que dispones, o bien te convierten en un perro que lame la pantalla o te deforman la cara. No hay espacio para la pretensión porque nada perdura.

Tampoco hay feedback de tus seguidores. Ni siquiera puedes saber cuántos tienes exactamente. No existen los comentarios ni el concepto “me gusta”. Todo ello ha provocado que haya ciertas cosas que únicamente nos atrevamos a hacer allí y que son las que han hecho que nos enganchemos a ella:

1. Publicar el primer selfie que te haces y no el número 40

Subir un selfie a Instagram en una odisea tal que, a veces, uno acaba desistiendo por pura pereza. Sin embargo, Snapchat hace que, de repente, aflore en ti la misma sinceridad que te posee cuando juegas a "yo nunca, nunca". Al fin y al cabo, ¿quién en su sano juicio se haría un millón de selfies antes de conseguir uno perfecto si solo va a existir durante unos segundos? En Snapchat los selfies se hacen aunque lleves el pelo como para poder freírte unos huevos en él y a una distancia en la que se podría jugar a unir los puntos con tus poros obstruidos.

2. Salir más feo de lo que eres

Además, decidir qué filtro es el más adecuado antes de publicar una foto en Instagram se acaba convirtiendo en una decisión más seria que si estuvieras elegiendo el color con el que pintar tu habitación. En Snapchat, sin embargo, la decisión es rápida. Por alguna razón inexplicable, tus filtros favoritos acaban siendo los que te hacen parecer más feo de lo que eres.

3. Ser absolutamente irrelevante a propósito

Subir veinte snaps irrelevantes de tu careto como si fueras un psicópata narcisista es algo que, absolutamente, nunca te atreverías a hacer en ninguna otra red social a no ser que realmente fueras un psicópata. Por el contrario, en Snapchat , el sentimiento de culpabilidad por abrumar a tus seguidores con 10 publicaciones en menos de 10 minutos no existe. Bien pensado, quizá es que todo el mundo que está en Snapchat es un psicópata narcisista.

4. Enseñar tus vergüenzas

Gracias a la red social del fantasmita, por fin le han llegado sus 15 minutos de fama a ese pijama de mercadillo, lleno de bolas o con un estampado de ositos en el que te embutes todas las noches. Resulta, que ese momento en el que te metes en la cama por las noches o las tardes de domingo en las que empiezas a fundirte con el sofá son los momentos en los que más te apetece perder el tiempo en Snapchat. Y, precisamente, también son los momentos en los que peor vestido vas. De ahí a acabar enseñando tu juanete desde todos los ángulos como si lo acabara de fichar la policía hay un paso muy pequeño.

5. Contar tus movidas consicente de que no te escuchará nadie

Siempre te había apetecido contar los acontecimientos más irrelevantes de tu día a día o hacer un unboxing de tu compra en el Carrefour como si fueras una vlogger y lo sabes. En Snapchat, como nunca sabes realmente si alguien te está prestando atención, la sensación de juicio es menor y te sientes con más libertad para actuar como de verdad te apetece. Aunque ello conlleve grabarte cantando una canción horrible que se te ha pegado, con un filtro que te convierte en un ser ridículo.

6. Hacer lo mismo que todo el mundo sin rubor

Sobre todo, no puedes evitar comportarte como un abuelo que acaba de descubrir la tecnología. En especial, llegando el último y empezando a usar con asombro el filtro del vómito de arco irir como si no estuvieramos todos cansados de verlo ya.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar