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Historias

18 parafilias para románticos descarriados

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5. Ver a alguien conducir usando con destreza la palanca de cambio

Luis M. Rodríguez

03 Marzo 2015 05:59

Ilustraciones de John Wesley

En ocasiones, el deseo asoma donde no lo esperas. Los resortes que nos disparan la líbido pueden sorprendernos en casi cualquier situación, y quién más, quién menos, tenemos nuestras filias extrañas. Hace unos días alguien lanzó la pregunta en Reddit: ¿Qué cosas casuales os producen excitación sexual? Hoy recogemos el guante. Aquí van las nuestras.

Uno. El olor de la crema solar.

Dos. El olor de nuestros propios genitales después de sudar.

Tres. Lamer una axila suave cuando el sudor sabe a marihuana después de mucho fumar.

Cuatro. Mirar a los ojos de un chico o una chica que trata de esconder su bizquera.

Cinco. Ver a alguien conducir usando con destreza la palanca de cambio.

Seis. Ver a alguien que escribe apretando el boli muy fuerte.

Siete. Que se dirijan a ti por tu nombre completo.

Ocho. Que se dirijan a ti con un 'tsssh' como si fueras un perro.



Nueve. Morder las puntas de los huesos que asoman en las caderas.

Diez. Andar por la calle y ver un cabecero metálico saliendo de un camión de mudanzas.

Once. El peso de una mano relajada sujetando una navaja.

Doce. Una cicatriz asomando en mitad de la frente.

Trece. Una herida fresca en mitad de unos labios que aún sangran.

Catorce. Unas uñas pintadas con prisa y en colores extraños.



Quince. Revolver con nuestras manos un montón de carne picada.

Dieciseis. Acompañar a alguien a robar a alguna tienda.

Diecisiete. Llegar tarde a una cita que nos importa mucho.

Dieciocho. Ver a un desconocido llorando.


Eros y Tánatos se ríen de Grey

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