Historias

40 cosas legales que colocan más que la droga

Y no, esto no es exactamente una campaña antidrogas

El otro día vimos a Saviano y nos dio muy mal rollo. Afortunadamente, no es droga todo lo que coloca. Por eso en Playground hemos hecho un recuento sumarísimo de algunas cosas que dan subidones aún más mejores que cualquier pastillote. Y son legales. Y molan infinito. Sentíos libres de contar las vuestras.

Uno. Rascarse una picadura de mosquito, hasta que sangre.

Dos. Hacer pipí después de muchas horas aguantándotelo.

Tres. Trolear a una It Girl.

Cuatro. Trolear en el muro de Facebook de una revista de tendencias.

Cinco. Trolear, en general.

Seis. Despertar después de una siesta de cuatro horas.

Siete. Abrir y cerrar los ojos muy rápido.

Ocho. Un masaje en los pies.

Nueve. Pasar por una churrería y que el olor a chocolate entre en tu nariz.

Diez. Quitar granitos de la espalda a otra persona.

Once. Quitarse los pelos con las pinzas obsesivamente.

Doce. Toser y estornudar a la vez.

Trece. Lamer la cabeza a un calvo.

Catorce. Tirarse al mar de púa, y sentir todo el frío.

Quince. Arrancarse los trocitos de piel muerta después de una quemadura solar.

Dieciséis. El olor de un cocido madrileño.

Diecisiete. El olor de un pedo propio.

Dieciocho. El olor de un bebé.

Diecinueve. El flato después de una gran carrera.

Veinte. La sensación en el estómago después de reírse mucho.

Veintiuno. Pincharse con la barbita de un hombre al besarlo.

Veintidós. Quitarse lo negrillo de las uñas.

Veintitrés. Tragar enjuague bucal por error.

Veinticuatro. Cuando consigues sacarte una legaña del ojo.

Veinticinco. Comerse una caja entera de Mikados.

Veintiséis. Que te soplen detrás de la oreja.

Veintisiete. Que te soplen en la barriga.

Veintiocho. Que te soplen por todas partes.

Veintinueve. Medirse la tensión.

Treinta. Que te cruja un especialista chino.

Treinta y uno. Descubrir que no eres la única persona a la que le cae mal alguien.

Treinta y dos. Criticar a un antiguo amigo.

Treinta y tres. Bostezar muy fuerte.

Treinta y cuatro. Mojar una patata frita en cocacola.

Treinta y cinco. Hacer caca en los baños de un museo.

Treinta y seis. Que alguien guapo te mire con ojos de deseo.

Treinta y siete. Acariciar a un gato hasta que te duelan las palmas de las manos.

Treinta y ocho. La sensación en los ojos después de haber llorado.

Treinta y nueve. Abrazar a tu madre.

Cuarenta. Bailar dando muchas vueltas, y no caerse.

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