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Historias

Viaje catódico a los anuncios de juguetes más pegadizos de los noventa

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Darle al play es tu responsabilidad

Alba Muñoz

02 Enero 2015 12:10

A veces la tortura nos hace felices. Muchos de quienes crecimos entre finales de los ochenta y principios de los noventa no reaccionábamos con amargura ante la repetición de ciertas melodías machacantes año tras año.

Era justamente por esta época cuando decenas de anuncios de juguetes impactaban en nuestro cráneo tratando de traspasarlo. Los niños y niñas experimentamos la ecuación catódica más bestia del marketing infantil: una lista de spots daba forma a nuestros deseos, que luego plasmábamos en la carta a los Reyes Magos o Papá Noel. De la agencia de publicidad a la caja registradora.

Y una de las claves, precisamente, era la canción, el jingle que nos hacía bailar o tararear por unos segundos. Pues bien, estas melodías aún están ahí, en un rincón de nuestra memoria. Y tienen más poder del que pensamos.

Hemos seleccionado 10 de los anuncios más pegadizos de nuestra infancia, que no los de los productos que más nos gustaban.

Que empiece, pues, el juego de la nostalgia. Eso sí, sabed que estos vídeos serán vuestro hilo musical para lo que queda de jornada.

1. Cocodrilo sacamuelas.

Un hit. Es curioso que además del jingle, recordemos la marca con la misma claridad: "De MB".


2. Cocolín.

Mamás en miniatura de lo más repipi, totalmente entregadas al cuidado de un bebé. Cocolín fue uno de los mayores exponentes de los juguetes sexistas (nivel vómito). Y aunque hay algunas versiones aún más bestias en las que las niñas se divierten cuando les mea en la cara, puede que este modelo sea uno de los más recordados.


3. Operación.

Este payaso sacrificado se ponía en manos de cirujanos malévolos con los dedos llenos de Nocilla.


4. Playmobil.

Puede que los clicks sean uno de los juguetes con los que más ratos hemos pasado. La clave era el despliegue: la isla desierta, el fuerte o el barco pirata eran escenario de aunténticas historias de acción y de guiones enrevesados que se iban escribiendo sobre la marcha. El de la granja es, quizá, uno de los spots más pegadizos. Ese espantapájaros aún asusta a muchos.


5. Action Man.

El madelman de la segunda mitad del siglo XX, el soldado universal de los mil accesorios e icono de los juguetes sexistas para niños. Al volver a ver este anuncio uno siente pena del tío que interpreta al archienemigo Doctor X. Qué papelón.


6. Boomer.

De acuerdo, no es un juguete, pero anda que el chicle no nos daba juego. ¿Qué habrá sido del forzudo azul?


7. Bratz.

Las primeras muñecas fashion se burlaban de las Barbies clónicas. Con look rapero, urbano y rebelde, las Bratz calaron entre las nuevas generaciones de niñas. Más maquilladas, más desporporcionadas y más preocupadas por el look que por Ken.


8. Micro Machines.

Reducir los coches con un microscopio imaginario es una genialidad: más grande no tiene por qué ser mejor. Los Micro Machines eran coleccionables, perfectamente transportables en bolsillos y a veces, incluso, cambiaban de color. 


9. Game Boy.

Quién no ha ido a fiestas de cumpleños que terminaban en un corro de niños que esperaban a que llegara su turno de jugar con la Game Boy.


10. Play-Doh.

El alimento extraoficial de los niños y niñas que empezaban a leer etiquetas. La plastilina Play-Doh no era tóxica y muchos entendieron que se podía comer. Que no hubiera olido tan bien.


11. Transformers.

Junto a Lego, los Transformers nos adentraban en un mundo de fantasía robótica y futurista.


12. Tragabolas.

Era un juego de mesa, pero nos ponía como locos. Excitación máxima.

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