Historias

Aprende a usar la química para hackear tu vida

7 trucos domésticos basados en principios químicos que harán tu vida mucho más sencilla

¿Cuántas veces, mientras te tragabas capítulos y más capítulos de Breaking Bad, pensaste aquello de "debería haber prestado más atención en las clases de química del instituto"?

Bueno, aún estás a tiempo de mejorar tu vida gracias al maravilloso mundo de las reacciones químicas.

El canal de YouTube Reactions de la American Chemical Society se dedica a eso: a explicar la química de la vida diaria.

Porque detrás de todos los procesos que se suceden desde que te levantas y hasta que te acuestas, desde cepillarte los dientes a calentarte en el microondas una cena precocinada, hay una explicación científica. Conocer esos principios es descubrir nuevas maneras de hackear la vida en su expresión más cotidiana.

Aquí van 7 trucos domésticos que puede que conozcas, junto a la explicación química de por qué pasa lo que pasa.

1. Un trago demasiado amargo.

Eres un loco del café. Te preocupas por buscar los mejores granos y tienes una máquina cafetera carísima. Sin embargo, siempre acaba sabiendo demasiado amargo. ¿Cómo remediarlo?

Añade un poquito de sal. Notarás la diferencia.

"Cuando la sal se disuelve, los iones de sodio se esparcen por el líquido y bloquean las moléculas que están produciendo el amargor antes de llegar a tu lengua, mejorando el sabor de tu café".

Para más detalles, mira el vídeo de abajo.

2. Plátano Baloo, un, dos, tres.

Acabas de ver El libro de la selva junto a tus sobrinos y te mueres por una buena banana. Bajas al colmado de la esquina pero allí sólo encuentras plátanos demasiado verdes. Sabes que necesitarán un par de días para llegar al punto óptimo de maduración, pero tú quieres saciar tu capricho esa misma tarde. ¿Qué hacer?

Mete los plátanos verdes en una bolsa de papel y añade un par de tomates maduros. Verás que los plátanos maduran el doble de rápido.

"Cuando colocas los tomates junto a las bananas, la bolsa atrapa el gas producido por el etileno de los tomates maduros, y ese gas fuerza a las bananas a madurar mucho más deprisa".

Para más detalles, mira el vídeo de abajo.

3. El momento más duro en la vida de una galleta.

Llegas a casa tras una dura jornada de trabajo y en tu cabeza solo hay una idea: necesitas llevarte algo dulce a la boca. Buscas la caja de las cookies y... ¡horror! Hace un par de días te la dejaste abierta, y ahora las galletas están superduras, secas, se pulverizan cuando las muerdes. ¿Tirarlas a la basura? Ni hablar.

Pon las cookies en una lata o en un bolsa de plástico con cierre, y junto a ellas mete un trozo de pan. Pronto volverán a estar suaves y esponjosas.

"Las galletas contienen bastante más azúcar que el pan. Los azúcares son compuestos higroscópicos, esto es, chupan la humedad del entorno. Esto, junto a la naturaleza densa de las cookies, hace que éstas absorban la humedad del trozo de pan".

Para más detalles, mira el vídeo de abajo.

4. Quien a hierro cocina, a coca-cola friega.

Nada te apetece menos después de una buena comilona que ponerte a fregar los cacharros. Así que dejas tu sartén de hierro fundido en el fregadero y sales a dar una vuelta que se alarga más de la cuenta. Cuando vuelves, te encuentras con que la sartén está hecha un asco, llena de herrumbre.

¿Solución? Coge un refresco de cola y vacíalo sobre la sartén.

"La coca-cola tiene un ingrediente llamado ácido fosfórico que se usa para añadir un toque agrio a la bebida dulce. Curiosamente, estos mismos químicos se usan a nivel industrial para remover el óxido y dar lustre a superficies metálicas".

5. No Woman No Cry

Es clavar el cuchillo en una cebolla y empezar a llorar. La cosa es, además de incómoda, peligrosa para tus dedos. ¿Existe la manera de evitar ese llanto?

"Lloramos por culpa del sulfóxido de tiopropanal, un gas que actúa como agente lacrimógeno y que se forma a partir de la reorganización de los acídos sulfénicos. Estos se generan a partir de los aminoácidos que surgen de las enzimas que se liberan al cortar las células de cebolla".

No es posible parar ese proceso de forma total, pero se puede mitigar. ¿Cómo?  

Mete las cebollas en el congelador antes de cortarlas.

El frío puede reducir la tendencia natural de la cebolla a soltar esos compuestos que producen las cascadas de líquido en tus ojos.

6. Más frío, más rápido.

Esta noche toca fiesta en tu casa. Tienes todo preparado. Un momento... ¡Se te ha olvidado poner las cervezas a enfriar y la gente está a punto de llegar!

Tranquilo. Coge un cubo y llénalo de agua. Añade una buena cantidad de sal. Cuando la sal se disuelva en el agua, añade hielo. Mete tus cervezas y estarán realmente frías en menos de 20 minutos.

El efecto de la sal sobre el punto de congelación del agua hará que tus bebidas se enfríen de forma mucho más rápida que si las pones solo en hielo.

Para más detalles, mira el vídeo de abajo.

7. Hamburgesas donut.

Quieres ser el rey del grill este verano, pero tus hamburguesas siempre te quedan mal, o medio crudas en el centro o quemadas por los bordes. ¿Cómo conseguir una cocción uniforme?

Cuando des forma a la carne picada, haz un agujero del tamaño de una moneda en el centro de tu hamburguesa.

"Cuando cocinas las hamburguesas, la carne pasa por un proceso de transformación conocido como reacción de Maillard. Cuando la comida es calentada, ocurre una reacción entre los azúcares y los aminoácidos que le da a la comida cocinada su color y su excelente sabor. Al hacer esos agujeros en el centro, abres la masa a un calor más repartido".

La química que nos une

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