Historias

Así es el spa del petróleo de Azerbaiyán

Un extraño lugar de vacaciones

Durante un viaje en autoestop de China a Gran Bretaña, uno llega a ver muchas cosas. A mitad de camino es posible conocer el vasto territorio formado por los países terminados en “tán” y el mar Caspio, el que tan poco conocemos.

La joven fotógrafa Chloe Dewe Mathews llevó a cabo ese viaje y recorrió el mar interior más grande de la tierra, que separa los continentes europeo y asiático. Allí encontró pueblos difusos, en los que es posible reconocer el rastro de grandes imperios como el Otomano, el Persa, Mongol y Ruso.

Desde el fin de la Unión Soviética, la costa de Azerbaiyán está poblada de industrias que colapsaron, como las minas de sal. Curioso es el pueblo de Naftalan. Allí, un balneario comercia con productos derivados del petróleo en crudo famosos por sus cualidades terapéuticas. El sitio ya era famoso como lugar de vacaciones de ciudadanos de la URSS.

La gente llega de muchos puntos de la región para sumergirse en un aceite oscuro y tratarse de enfermedades como reumatismo, artritis y psoriasis. Aparte de los turistas, en la zona de la costa sólo están los transportistas y los obreros que trabajan en la constante ampliación de los mausoleos: allí siguen honorándose los empresarios locales que se enriquecieron con la plataforma.

Con la inacabada y premiada serie Caspian, Dewe Mathews consigue retratar un paisaje de dunas, mezquitas subterráneas, andamios y luz turquesa. Sobre todo, nos acompaña a la frontera entre Oriente y Occidente a través de su mirada traviesa.

Entre plataforma petrolífera y balneario, entre Oriente y Occidente.

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