Historias

¿Seguro que lo sabes todo sobre 'La Princesa Prometida'?

El Pirata Roberts se asomó hace poco a Reddit a explicar secretos de este clásico total del cine de aventuras

Cary Elwes le debe toda su carrera a una sola frase: "Como desees". Con apenas 24 años consiguió el papel de Westley en La Princesa Prometida, una de las películas más queridas de la última época dorada de Hollywood. Uno de esos papeles que pueden encasillarte para siempre. Como de hecho les pasó un poco tanto al actor británico como a Robin Wright, que interpretaba a su amada Buttercup.

Pese a que ha seguido actuando sin parar desde entonces, Elwes nunca ha logrado dar con otro papel que le haya dado la misma fama. Y es que el encanto de la película de Rob Reiner es casi imposible de igualar y sigue muy vivo casi treinta años después. Que el actor acabe de participar en un AMA de Reddit para responder preguntas sobre su papel más mítico es una buena prueba.

Aquí van algunas de sus respuestas y otros detalles jugosos que nos hacen desear volver a ver una y otra vez al reino de Florín.

1. La Princesa Prometida casi se llegó a adaptar en los años 70. El proyecto no llegó a ver la luz. La película hubiera tenido una pinta muy diferente si Arnold Schwarzenegger hubiera interpretado al gigante Fezzik, como se pretendía entonces.

2. El papel del hombretón acabó cayendo sobre los enormes hombros de André el Gigante. Aparte de su desmesurado tamaño, André tenía unas cuantas particularidades más. “Podía beber más que nadie que haya conocido. 100 cervezas de una sentada, sin desmayarse ni marearse siquiera”, cuenta Elwes.

3. El director Rob Reiner contaba cómo una mañana André llegó al set porque se había bebido tres botellas de cognac y 12 de vino la noche anterior. “Me emborraché un poco”, dijo André.

4. Imaginad lo que tuvo que beber la noche en la que, durante el rodaje, se emborrachó tanto que se desmayó en el hall del hotel. Los empleados no podían moverlo, así que decidieron poner unos cordones de terciopelo a su alrededor hasta que se despertara.

5. André creció en Grenoble, Francia,  y fue vecino del escritor Samuel Beckett. De hecho, el escritor solía acompañarle al autobús de la escuela. Su idioma materno era por tanto el francés. Como su inglés no era fluido, iba todo el día con los auriculares puestos, escuchando una cinta que Reiner le grabó con sus frases.

6. A André también le gustaba pasearse por los alrededores del rodaje en su quad. Un día convenció a Elwes para que lo probara, con tan mala pata que se estampó contra una roca y se rompió un dedo del pie. Tres semanas después rodaba la mítica pelea de espadas con Iñigo Montoya, y su dedo estaba todavía bastante maltrecho. Aún así, no dudó en rodar toda la escena él mismo.

7. Otro personaje que podría haber tenido un aspecto muy distinto es la princesa Buttercup. Antes de elegir a Robin Wright, Reiner hizo casi 500 audiciones a actrices tan distintas como Courtney Cox, Meg Ryan, Uma Thurman... ¡y hasta Whoopi Goldberg!

8. En cambio, el actor Mandy Patinkin tuvo la libertad de elegir qué personaje quería interpretar. Escogió el papel de Iñigo Montoya. Y lo hizo por una razón muy íntima: su padre había muerto de cáncer unos años antes. Patinkin se dijo a sí mismo que si podía acabar con el hombre de seis dedos, su padre volvería a estar vivo. Al menos en su imaginación, que es lo que cuenta.

9. Con tanta motivación, no es raro que durante los ensayos de su pelea de espadas contra el Conde Rugen, Patinkin le clavara sin querer la espada en el muslo a su rival.

10. La frase estrella de Montoya se hizo tan popular que una vez Reiner se encontró con el jefe de la Mafia neoyorquina John Gotti y sus secuaces en un restaurante. Uno de ellos le miró y le dijo: “Tú mataste a mi padre, prepárate a morir”. Todos se partieron de risa, aunque al director seguramente por un momento se le atragantaran los lingüini.

11. Quienes no tuvieron problemas con sus líneas fueron Billy Crystal y Carol Kane, quienes interpretaban a Max el Milagroso y su mujer en una de las escenas más cómicas de la película. La grabaron durante tres días en jornadas de diez horas, y sus diálogos son en su mayoría improvisados. Rob Reiner tuvo que salir del set varias veces porque no podía contener la risa. Mandy Patinkin casi se rompe una costilla de la fuerza que hizo intentando no estropear las tomas con una carcajada.

12. Sin embargo hubo alguien que no se reía tanto. William Goldman, autor de la novela en la que se basa el libro, estaba tan nervioso por el éxito de la película que arruinó algunas de las primeras tomas rezando en voz alta en el set. Los técnicos de sonido tuvieron que hacerle callar varias veces.

13. Aún así nadie puede guardarle rencor a un hombre que nos dio frases tan míticas. En especial Cary Elwes, quien todavía hoy sigue soltándole a su mujer algún que otro “como desees”, ensayando la mirada que se ganó el corazón de la princesa más bella del reino.

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