Historias

Así es BUTT, la revista gay que se convirtió en arte

Taschen publica 'Forever BUTT', una antología de fotos sexys y grandes entrevistas

¿Cuántos editores de revista publican una fotografía de su propio culo? El periodista holandés Gert Jonkers lo hizo. En 2001, junto al director de arte Jop van Bennekom fundó BUTT, un fanzine gay que hoy es una revista de culto. El libro Forever Butt (Taschen, 2015) ha elevado esta publicación al rango de biblia homosexual para mentes exquisitas.

El diseño rompedor de BUTT, con sus inimitables páginas rosadas, se ha convertido en una seña de prestigio. Sin embargo, el poder de la revista radica en su independencia y su resistencia al mercantilismo: sus cuestionarios son francos, sus fotografías crudas a la par que delicadas. Sencillamente, tienen una mirada propia y libre de tópicos sobre la homosexualidad.

¿Por ejemplo? En contra del estereotipo de la promiscuidad, en las páginas de BUTT se ha defendido la monogamia. Se ha entrevistado a gigolós de más de cincuenta años, se habla sobre la sección “gaymer” en el mundo de los videojuegos y se realizan entrevistas a estrellas del pop, como Jake Shears de Scissor Sisters, a través de sus amantes ocasionales.

El libro de Taschen es una antología de las mejores entrevistas y fotografías que se han publicado durante más de una década: piezas sobre Gore Vidal, François Sagat, o Marc Jacobs, y fotografías sexys y cuidadas de gente como Bruce Labruce, Perez Hilton, Javier Peres o Karl Kolbitz.

Para muchos lectores, BUTT funciona como una revista erótica deliciosamente directa con colaboraciones de grandes escritores y fotógrafos. De hecho, el barcelonés Daniel Riera es uno de los retratistas habituales de la publicación. 

Seguramente, el toque mágico de BUTT se debe a que ha conseguido mirar la actualidad desde un punto de vista gay pero sin el filtro hegemónico que lo cubre todo: se ha deshecho de la mirada hetero-pornográfica y también de los tics publicitarios del periodismo cultural y de celebridades. “Nuestra intención era hacer un magazine gay que fuera real, sin pretender representar ningún estilo de vida”, dijo Gert Jonkers a Yorokobu. “Intentar decir a la gente lo que debe hacer y cómo llevar su vida es una de los peores inventos del siglo XX, y no era una buena forma de entrar en el siglo XXI…”.

Siguiendo esta línea, en 2010 Bennekom y Jonkers fundaron la contrapartida femenina en Londres, The Gentlewoman, que también se ha convertido en un referente de prestigio. Otra demostración de la genialidad de los editores es la transición digital de la revista: no solo se ha convertido en una guía gay en nueve capitales mundiales sino también en una enorme comunidad de internautas, el club BUTT.

La honestidad gay como delicatessen

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