Historias

Los 10 momentos mágicos de una inmersión a pulmón

Hanli Prinsloo es una verdadera sirena

Hanli Prinsloo tiene 33 años, es de Sudáfrica y ha batido seis récords bajo el agua. Entre ellos, contener la respiración durante 5 minutos y 39 segundos.

Pero para Prinsloo también hubo una primera vez.

De pequeña Prinsloo se sentía a gusto en el agua. A pesar de haber nacido en una granja polvorienta de Pretoria, soñaba con ser una sirena.

Todo cambió para ella en 2011, cuando llegó un lugar conocido como Blue Hole (agujero azul), en Egipto.

Se trata de un pozo de 400 metros de profundidad: con 29 años, Prinsloo ya sabía que era buena buceando, pero ahora llegaba el momento de la verdad.

Se estiró sobre el agua helada, boca arriba. Y siguió este proceso.

1. Solemnidad

El objetivo era poner sus pulmones a prueba. Para ello empezó concentrándose en el aire que entraba y salía de sus pecho, a escuchar los latidos de su corazón.

2. Lentitud

Para asegurar la máxima oxigenación de su sangre y una mayor apertura de sus vías respiratorias, debía relajar sus pulmones, dejarlos sueltos. Sólo así podrían expandirse y almacenar todo el aliento posible. Empezó a moverse a cámara lenta, como en trance.

3. Los pensamientos flotan

Después Prinsloo meditó profundamente. Aún estaba flotando. La inmersión perfecta empieza cuando te zambulles y no piensas en nada.

4. Ojos cerrados

Empezó el descender en el agujero azul. Lo hizo con los ojos cerrados, dando aleteos con los pies e igualando la presión de sus oídos: para ello pellizcó su nariz y sopló.

5.Transformación

A medida que descendía, el cuerpo de Prinsloo fue sometido a una transformación asombrosa. Su metabolismo y su ritmo cardíaco se desaceleraron de forma drástica. Las arterias en sus extremidades se constriñeron, empujando la sangre rica en oxígeno hasta los órganos vitales.

6. Caja protectora

Cuando el cuerpo de Prinsloo empezó a acusar cada vez más la presión, sus pulmones se encogieron, pero al mismo tiempo recibieron sangre adicional y se endurecieron para soportar la profundidad.

7. Negativo

A 60 metros de profundidad, Prinsloo ya había alcanzado lo que se conoce como flotabilidad negativa: su cuerpo dejó de flotar, dejó de resistirse. 

8. Rendirse

Ahora debía pasar la frontera de la magia: Prinsloo se rindió y dejó que la gravedad se la llevara hacia la profundidad del agujero azul. La presión del agua era como un abrazo suave. La magia es no sentir que necesitas huir.

9. Soñar. A 200 metros de produndidad, Prinsloo abrió los ojos y vio un agua translúcida. Ella lo describe como un "resplandor azul". Ahí abajo, la luz, era una polilla.

10. Ser. Prinsloo alcanzó así su sueño de la infancia: sentirse fusionada con el agua, con el mar. Ser una sirena.

Ahora, Hanli Prinsloo dedica mucho tiempo a la conservación de los océanos.

A veces los sueños se encuentran en lo más profundo, en lo más oscuro

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