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Historias

El fenómeno musical de Internet que te va a crujir el cerebro se llama Black MIDI

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Prepárate para una experiencia delirante

Luis M. Rodríguez

11 Febrero 2015 06:00

Ilustración de Josh Freydkis.

El hombre siempre ha buscado romper los límites de lo humano, ir más allá de lo aparentemente posible. Y ese camino no ha estado libre de derrapes, de ideas extrañas y expresiones extremas que se apartan de la razón.

Un ejemplo: imagina una partitura musical tan llena de notas (miles, millones) que al final acabara viéndose como una gran mancha negra, imposible de ser leída o interpretada por ningún músico de carne y hueso.

Algo como esto:

Pues esa es la idea que subyace a Black MIDI, un curioso fenómeno crecido al calor en YouTube desde hace ya algunos años.

Black MIDI es el sueño de Conlon Nancarrow instalado en la mente de una pandilla de youtubers, hackers y lunáticos adictos a los videojuegos que en algunos casos no llegan a la mayoría de edad. Gente anónima que se desenvuelve como pez en el agua en la red, y que prefiere guardar la cara.

Sus creaciones empiezan sonando horriblemente vulgares. Un poco como si fueran versiones épicas interpretadas con pianillos MIDI, destinadas a servir como melodía de espera del servicio telefónico de alguna clínica dental. Sin embargo, a los pocos segundos todo empieza a complicarse. Tanto que acaba explotando en una vorágine insana de notas capaz de retar a los sentidos, e incluso de poner a prueba nuestra estabilidad mental.

Piensa en un ejército de robots puestos de speed haciendo versiones de sus sintonías favoritas tras haberse empachado de jugar al Final Fantasy y ver vídeos de Yuja Wang, y tendrás cosas como esta:

O esto:

O esto otro:

En el origen fueron las balas

Las primeras creaciones de Black MIDI aparecieron en la web japonesa de vídeos Nico Nico Douga en 2009. Eran obra de Shirasagi Yukki @ Kuro Yuki Gohan. Se cree que estaban inspiradas en los vídeojuegos "bullet hell". En sus manos, aquellos infiernos de balas y explosiones con musiquilla hiperactiva de fondo se tradujeron en cúmulos imposibles de notas MIDI.

Otros usuarios de la misma plataforma japonesa tomaron prestada la idea y comenzaron a 'blackear' canciones, normalmente temas de la serie de juegos Touhou. A partir de ahí la rareza empezó a crear tendencia ganando adeptos en lugares como China y Corea, para extenderse luego al resto del globo, llegando hasta YouTube, y creando su propio 'star system'.

Al frente del movimiento hay que colocar al Black MIDI Team, con usuarios como TheTrustedComputer, TheSuperMarioBros2, Gingeas o RetroUniversalHT a la cabeza. Algunos de sus vídeos acumulan millones de visitas.

Black MIDI se nutre de la rivalidad. El objetivo es usar tantas notas como sea posible en una misma canción. Las primeras composiciones que ganaron popularidad oscilaban entre las 100.000 y las 200.000 notas, muchas de ellas con duraciones anormalmente cortas. Hoy sólo se considera que un Black MIDI es digno de llevar ese nombre si supera el millón de notas MIDI.

Pero no todo es simple aglomeración, ni mucho menos poner notas al azar. Los 'blackers' son perfeccionistas que buscan crear algo nuevo a partir del ADN melódico de piezas conocidas. Su técnica es la densificación, pero su intención nunca es destrozar sin más el material original. Se trata de añadir notas y más notas, pero conservando de algún modo la melodía, las pautas armónicas, los acordes y la progresión de la pieza original.

La cosa va de crear antes que destruir. Se trata de imaginar nuevos envoltorios sonoros a partir de lo que conocemos. De hacer un mal uso consciente y creativo de la tecnología para llegar a algo nuevo.

Quién sabe. Quizás en el futuro que sueña el transhumanismo seamos capaces de tocar partituras como estas con nuestras propias manos. Nunca es demasiado pronto para empezar a imaginar.

A veces, la aberración es necesaria para el progreso

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