Historias

Los bebés raros que se convirtieron en ancianos

El artista Johnson Tsang presenta una serie de esculturas de bebés aterradores

Tazas que se vuelcan sobre rostros besándose, piernas sumergidas en salpicaduras, estallidos de líquidos que podrían recordar a la leche materna, rostros desencajados que simulan hambre y muchos sentimientos ocultos tras unos ojos llorosos.

Así es Inner Child, la última colección de Johnson Tsang, un artista de Hong Kong, conocido por utilizar materiales como la cerámica y el acero inoxidable para crear una simbiosis entre objetos y seres humanos.

El escultor siempre ha estado obsesionado con la idea de la fragilidad, tan latente en los bebés y en las personas ancianas.

Estas dos etapas de la vida parecen radicalmente lejanas, pero en realidad pertenecen a un mismo ciclo.

Para Tsang, hacerse mayor significa volver a ser un niño, de hecho, él mismo lo explica así: “cada adulto tiene una niñez dentro de sí, y eso es lo que nos mantiene curiosos y deseosos por perseguir la felicidad”.

A través de sus creaciones, el artista nos hace comprender por qué a veces cuando crecemos nos sentimos melancólicos, frustrados, descontentos o simplemente no todo lo felices que querríamos.

Como él mismo escribe al hablar Inner Child: ‘algún día seremos lo suficientemente mayores como para actuar como un niño otra vez’.

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