Historias

Así es la barra popular que transforma socialmente Medellín

Hablamos con uno de los líderes de Los Del Sur, la barra de Atlético Nacional de Medellín y una de las más populares de Latinoamérica

Dolor. Lágrimas finalmente. Felo está sintiendo literalmente en la piel aquello que más quiere. Se está tatuando en todo el torso la camiseta blanquiverde del equipo de sus amores, el Atlético Nacional de Medellín.

Desde Europa en ocasiones es difícil de entender esta pasión. En Colombia, no tanto. Atlético Nacional no es solo el equipo con más títulos del país, sino el más popular. Su hinchada más numerosa, Los Del Sur, resulta además un interesante intento de romper con la violencia de las barras bravas latinoamericanas.

" Somos miles, no te puedo decir exactamente cuántos". Quien habla es Felipe Muñoz, uno de los principales líderes de Los Del Sur. Su grupo se formó el 26 de noviembre de 1997 en un partido contra River Plate. "Era un sentimiento latente en mucha parte de la juventud. Las barras que había eran de carácter más privado".

Muñoz está en la barra desde el 98 y, además de tocar la batería en un grupo de rock es licenciado en Psicología. Uno de los tantos universitarios de la barra, en cuyas filas se acumulan los sociólogos, politólogos, abogados o maestros.

Juntos tratan de dirigir el monstruo que es Los Del Sur en algo provechoso para la sociedad colombiana. Un camino que les hace ser una barra popular rica en iniciativas sociales en contraposición a una barra brava asociada a la delincuencia común.

Cuando Felipe habla de las actividades sociales que lleva a cabo su barra, lo hace con orgullo. "No nos basta con alentar a Nacional en la cancha, intentamos transformar la sociedad. Trabajamos en territorios vulnerables. Hacemos charlas de convivencia en los colegios y talleres de formación o fomentamos el emprendimiento para nuestros miembros en nuestros locales comerciales con la venta de merchandising. Tenemos hasta actividades logísticas como la empresa que coordina la seguridad en la barra durante los partidos y ahora también en conciertos".

Sin embargo algunos de sus proyectos con más éxito son Con la pelota en la cabeza, un concurso multidisciplinar que engloba relatos literarios, pintura, música o fotografía, y la Navidad Verdolaga, que reparte juguetes y libros a miles de niños de las comunas más desfavorecidas de Medellín.

Muñoz asegura que una de las características del grupo es la apertura. "Solo hace falta que seas hincha de Nacional. Da igual tu religión, orientación sexual o filiación política, nuestra tribuna es el lugar indicado para que estés. Aquí no hay prejuicios. Si tienes poca capacidad adquisitiva, aquí nadie va a mirar eso", concluye.

De hecho, Los Del Sur nació porque era necesaria una barra que no cobrase una cuota económica a sus miembros. Cuando hay desplazamientos, se subvenciona a quienes no puedan costeárselo, y el grupo mantiene, según Muñoz, una lucha con el club para que los tickets de los partidos tengan un precio razonable. También median con los propios jugadores para obtener entradas de cortesía que permitan entrar al estadio a los hinchas más empobrecidos.

La presencia femenina sigue siendo, eso sí, asignatura pendiente. "Es uno de los vacíos que tenemos. No tenemos muchas mujeres en puestos de responsabilidad. Es algo que queremos comenzar a estimular", reconoce Muñoz.

Tras su sensibilidad social, expresada también con pancartas como la que Los Del Sur desplegó rechazando la visita de George W. Bush a Colombia en 2007, surge inmediatamente la pregunta: ¿se puede decir que Los Del Sur es una barra de izquierdas?

"Hay pensamientos libres y diversos, no necesariamente todos de izquierda. Sin embargo, por nuestra filosofía sí podríamos decir que somos de izquierdas porque buscamos garantizar la igualdad de todos en la barra, tratamos de que haya democracia interna y de que los sectores populares se fortalezcan".

Cuando Nacional juega contra su archirrival Millonarios en Bogotá, los hinchas verdes reciben insultos como "sicarios", pero Felipe asegura que uno de los propósitos de Los Del Sur es erradicar el odio a los rivales en los mensajes y cánticos de la barra.

¿Cómo de difícil es ser una barra pacífica en Medellín y en un fútbol con tanta fama de violento como el colombiano?

"Hay violencia pero nosotros defendemos que no es la violencia del fútbol la que afecta a los estadios de Colombia, sino que es la violencia del país la que afecta a los estadios. Es como si tú en la universidad te peleas con un compañero y a eso se le llamara violencia universitaria", argumenta Muñoz.

Para el líder de Los Del Sur " la historia de Colombia nos enseña que no tenemos que derramar más sangre. Otras barras no tienen ese compromiso por la convivencia, y tampoco el Estado, que reprime en lugar de educar. Los últimos gobiernos colombianos con su acento de ultraderecha contra toda política progresista no han ayudado".

Sin embargo, no es fácil para una barra conseguir el equilibrio entre la fiereza y pasión por un lado y el respeto y la inclusividad por otro.

"La formación de los sectores populares está más orientada a la agresividad. Es una bella paradoja ver una barra que ha crecido en la rudeza pero ha entendido cómo usarla con inteligencia".

"Que estemos en contra de la violencia no quiere decir que si nos atacan no nos vayamos a defender. Por ejemplo, tenemos muchachos que se entrenan en artes marciales. Pero siempre como defensa, no como ataque", afirma Muñoz, que añade que los peores momentos en todos estos años han sido los fallecimientos de algunos muchachos en enfrentamientos con otras hinchadas.

Por supuesto, hay que hablar de fútbol con Felipe Muñoz. Sin embargo, incluso en un apasionado del deporte como él, el trasfondo social de Colombia se deja notar a la primera.

"Mis ídolos son, por orden: Andrés Escobar, René Higuita, Víctor Aristizábal y Pacho Maturana. Andrés es un mártir del pueblo colombiano. Este país fue capaz tanto de verle crecer como de asesinar a un tipo tan educado como él", nos cuenta en referencia al lateral asesinado a los 27 años tras un desafortunado autogol contra EEUU en el mundial de 1994.

En el brazo derecho de Felipe, el rostro tatuado de Andrés Escobar representa al ídolo al que nuestro interlocutor nunca pudo dar la mano. Escobar sí tuvo al menos tiempo de dar a Nacional el mayor trofeo de su historia, la Copa Libertadores de 1989 junto a los Higuita, Perea, Leonel, Alexis y Usuriaga.

"Ganamos con puros jugadores colombianos y fue una alegría en plena guerra del narcotráfico con el Estado", recuerda Muñoz, que también fue autor, con su grupo Tr3s de Corazón, de la canción de ánimo a la selección colombiana durante el pasado mundial. En el videoclip contaron con la colaboración personal de mitos como Tino Asprilla, Chicho Serna o Carlos Valderrama.

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Nacional es tan grande, nos dice, que influye en el estado de ánimo de todo el país. "Para mi esto no es una diversión de fin de semana. Todas mis acciones y pensamientos están influidos por ser de Nacional. Es mi vida".

A través de Los Del Sur, Felipe ha conseguido el sueño de todo futbolero. "Pocas personas pueden decir que trabajan de, por y para su equipo de fútbol... yo tengo esa fortuna".

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