Historias

En cinco años podríamos estar comiendo carne sintética

Las hamburguesas del futuro saldrán del laboratorio

Un cuarto de libra de McDonalds cuesta 3,75 euros. Sin embargo, su coste energético es mucho mayor. Para obtener la carne de una sola hamburguesa son necesarios 3 kilos de pienso, 200 litros de agua potable, 7 metros cuadrados de espacio para pasturar y 1.093 julios de energía. A ello hay que añadirle que durante dicho proceso se emiten más de 6 kilos de CO2 a la atmósfera. Según la compañía, vende 75 hamburguesas cada segundo. ¿Es esto sostenible? La lógica nos dice que no.

A pesar de la creciente concienciación social sobre los hábitos alimentarios saludables, el consumo de carne mundial sigue creciendo. Actualmente los humanos consumimos alrededor de 300 toneladas de carne al año. Si la población del planeta sigue creciendo al mismo ritmo, dentro de 50 años esta cifra podría haberse duplicado. Algo totalmente inasumbible para nuestros ya sobreexplotados recursos naturales. ¿Son entonces necesarias alternativas? Por supuesto.

Para la startup de Brooklyn Modern Meadow, la solución está en la carne sintética cultivada en laboratorios. La compañía lleva años experimentado con la creación de tejidos orgánicos artificiales. Previamente, la empresa ha utilizado impresoras 3D para imprimir tejidos humanos para aplicaciones biomédicas y piel artificial que puede utilizarse para confeccionar ropa. Habiendo logrado crear órganos vivos, ¿por qué no probar con la proteína cárnica?

La carne sintética se obtiene mediante procesos in vitro a partir de células madre de animales. Hasta el momento, Modern Meadow se ha centrado en algo que llama “tira de músculo animal”: se trata de carne picada que puede comerse en forma de hamburguesa, salchicha o nugget. Puede sonar poco natural, pero no está muy lejos de que lo que habitualmente llevan, por ejemplo, los hotdogs tradicionales.

La carne en la que está trabajando Modern Meadow no contiene ningún tipo de grasa, lo que implica que su sabor debería ser más insulso que el de la carne procedente de animales. En el futuro, las grasas saturadas podrían sustituirse por grasas insaturadas para lograr un sabor similar pero evitando el colesterol. No obstante, este no sería el único problema que resolvería. Tal y como explican Modern Meadow en su web, cultivar la carne en laboratorios significaría utilizar un 99 por ciento menos de tierra, consumiría un 96 por ciento menos de agua y reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero en entre un 78 y un 95 por ciento. Por otra parte, se eliminaría la posibilidad de contraer enfermedades del ganado y el sacrificio de animales a escala industrial.

El año pasado, Modern Meadow ya ofreció una cata de su hamburguesa en Londres, pero su comercialización no está prevista hasta dentro de 5 años. Es comprensible que, a muchos, la idea de una carne creada en un laboratorio les suene a patochada. Pero, si nuestro apetito carnívoro no disminuye, dentro de unos años imprimir la carne que comemos no será un capricho científico. Más bien una necesidad.

[Vía HPlus]

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