Historias

Pudo ser la voz de una generación, pero su muerte repentina nos dejó sin su brillo

Alpha Decay edita en español 'Lo contrario de la soledad', el testamento literario de la joven Marina Keegan, gran promesa malograda de las letras norteamericanas


"¿Quieres marcharte temprano?

No, quiero que me dé tiempo a enamorarme de todo...

Y lloro porque todo es tan bello y tan breve".

 

Marina Keegan podría haber sido un personaje de Girls. No una de esas chicas con ínfulas que arrastran sus neuras urbanas por Brooklyn mientras sus padres se ocupan de pagar un alquiler para ellas, sino más bien uno de esos personajes secundarios con los que Lena Dunham (o Hannah Horvath) podría haber compartido talleres de escritura durante su estancia en Iowa.

Delgada. Guapa. Larga melena cobriza. Piernas largas. Así se la recuerda. Dicen quienes la trataron que Marina era brillante, amable e idealista. También feroz, osada e inconformista. Ella habría sido el contrapunto atildado y ferviente de la caótica Hannah. La chica de ojos vibrantes que observaría a la intrusa con una mezcla de curiosidad y envidia. La joven enfocada y espléndida que cosecha elogios con sus textos mientras Hannah busca la manera de encajar su ego entre las críticas y la presión de un medio que no es el suyo.

Porque Keegan lo tuvo claro desde muy joven: ella quería escribir, y se educó para hacerlo. Quería, como le dijo una vez a una de sus tutoras, "impedir que muera la literatura". Y tenía un plan maestro para lograrlo: "Viviré para el amor, y lo demás vendrá rodado".

Una vida inacabada

Marina pronunció aquellas palabras el día de su graduación en Yale, donde había estudiado Escritura Creativa.

Cinco días después, su vida se paró en seco.

Keegan y su novio viajaban en coche. Se dirigían a la casa de verano de la familia de ella en Cape Cod. Acudían a celebrar el aniversario de su padre. Iba a ser una jornada feliz, pero su novio se durmió al volante.

No tenemos una palabra que designe lo contrario a la soledad, pero, si la hubiera, definiría lo que yo quiero en la vida

El coche se estrelló contra un quitamiedos y dio dos vueltas de campana. Su novio salió ileso. Marina murió en el acto. Tenía 22 años.

Con aquel lance del destino, la literatura norteamericana perdió a una de sus grandes promesas.

Lo contrario de la soledad

En el mismo momento de su muerte, la voz de Keegan se volvió viral. En Yale era un personaje conocido. Presidía el brazo universitario del Partido Demócrata. Coordinó las acciones de Occupy Yale. Trabajó como ayudante de Harold Bloom, uno de sus mentores, y también actuó y escribió obras de teatro para la universidad. Sus intereses abarcaban mundos que suelen existir separados, y en el campus era popular por eso.

La noticia de su accidente cayó como un jarro de agua fría sobre muchos de sus compañeros, que se abrazaron a uno de sus últimos textos en su recuerdo. En los días posteriores a su muerte, Lo contrario de la soledad fue leído más de un millón de veces.

"No tenemos una palabra que designe lo contrario a la soledad, pero, si la hubiera, definiría lo que yo quiero en la vida". Así se abre el ensayo que Keegan escribió para su graduación, y que fue publicado en la edición especial de promoción del Yale Daily News.

"No es exactamente amor, ni un sentimiento de comunidad; es la sensación de saber que hay gente, muchísima gente, que está contigo en esto. Que forma parte de tu equipo. Cuando la cuenta ya está pagada pero no os movéis de la mesa. Cuando dan las cuatro de la mañana pero nadie se mete en la cama. Aquella noche con la guitarra. Aquella noche que ya no recordamos. Aquella vez que hicimos, fuimos, vimos, reímos y sentimos. Los gorros".

Nos dicen que podemos ser cualquier cosa. Que nadie es como nosotros. Pero busqué mi nombre en Facebook y hay ocho caras mirándome a los ojos

No era difícil ver aquel discurso íntimo, de una emocionalidad predecible y que aún así intoxica, como un canto universal. Keegan parecía hablar por toda una generación. Era la voz febril del millennial, el escalofrío de una joven hambrienta de vida y a punto de lanzarse en púa a las aguas de un mundo adulto. Un mundo extraño, viciado, al que llegaba con ganas de marcar la diferencia. "Estamos juntos en esto. Vamos a hacer que pase algo en el mundo", escribía en las últimas líneas de su texto viral.

La gente leyó aquellas palabras y las sintió suyas. La gente lloró por la pérdida de quien las había escrito. Era una de ellos, una de su equipo y, de repente, ya no estaba.

"Cuando alguien muere joven, buena parte de la tragedia recae sobre su porvenir: ¿qué habría hecho? Pero Marina dejó lo que ya había hecho: todo un corpus de textos, mucho más de lo que podría caber entre estas tapas".

Lo escribe Anne Fadiman, periodista, escritora y tutora de Keegan, en el prólogo del volumen póstumo que recoge parte de su obra. Son 18 ejercicios breves de prosa fresca, vívida y nada pretenciosa que Keegan escribió en sus años la universidad y que, en algún caso, ya habían logrado trascender el perímetro de las aulas para llamar la atención del país entero. 18 ensayos de ficción y no ficción sobre la odisea de ser joven e idealista, sobre el temblor de sentirse inseguro y frustrado y a la vez lleno de esperanza, y que Alpha Decay edita ahora (a finales de marzo) en nuestro país.

"Todo el mundo se cree especial: mi abuela por los anuncios de Marlboro, mis padres por las discotecas y la llegada a la Luna", reflexiona Keenan en Canción para los especiales. "Puedes ser cualquier cosa, nos dicen. Nadie es exactamente igual que tú. Pero cuando metí mi nombre en Facebook aparecieron ocho fotos diminutas que me miraron a los ojos. Las Marina Keegan, con sus pequeñas ciudades de origen y sus estatus sentimentales. Cuando muramos, nuestros epitafios dirán lo mismo".

Podemos cambiar de rumbo. Podemos empezar de nuevo. Somos tan jóvenes. No podemos, no DEBEMOS perder esta sensación de que todo es posible. Porque, al fin y al cabo, es todo lo que tenemos

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar