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¿Por qué es tan adictivo explotar plástico de burbujas?

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Fue uno de esos inventos tontos. Los ingenieros estadounidenses Marc Chavannes y Ald Fielding llevaban tiempo trabajando en un papel de burbujas de aire destinado a recubrir paredes. Sin embargo, la idea no triunfó en absoluto.

Un día, durante un vuelo, uno de ellos pensó que las nubes parecían envolver el avión y protegerlo. Eureka. El plástico para embalar más famoso del mundo había nacido.

Ahora, Sealed Air, la compañía que montaron Chavannes y Fielding, ha anunciado que para combatir las crecientes pérdidas del negocio va a rediseñar el producto... y le quita las burbujas.

Es una tragedia del primer mundo, pero qué gran tragedia.

¿Qué es lo que tienen esas pequeñas burbujas que piden a gritos ser reventadas? ¿Por qué es una adicción tan universal?

Aunque los científicos no dan una respuesta unívoca, parece que la explicación podría sustentarse en tres principios:

1. Principio de inmediatez: básicamente, se reduce a que nuestro cerebro experimenta satisfacción cuando la distancia entre una acción y su reacción es corta. La sensación de recompensa es mayor cuanto más inmediata es la respuesta.

2. Principio de satisfacción: además, el cerebro busca repetir toda estímulo satisfactorio. Si una acción sale como estaba planeada, querremos volver a repetirla una y otra vez.

3. La relación entre la acción y la recompensa: a todo ello se le suma que la energía, el tiempo y el esfuerzo que requiere reventar una pequeña burbuja es mínimo, así que, si no cuesta nada, ¿por qué no seguir haciéndolo?

La psicóloga Kathleen M. Dillon llevó a cabo en la década de los 90 un experimento en el que comprobó el efecto relajante de este material: dividió a un grupo de individuos en dos y observó cómo el primer grupo, al que ofreció plástico de burbujas, se mostró más calmado que al comienzo de la prueba. A su vez, el primer grupo estaba más relajado que el grupo que no pudo juguetear con las burbujas de plástico.

La doctora argumentó entonces que el asunto tiene que ver con una respuesta humana de lo más natural: en situaciones de estrés o nerviosismo, los movimientos repetitivos como el repiqueteo de dedos o el balanceo de pies pueden ayudar a relajar la tensión muscular y aliviar así la sensación de estrés.

Si el plástico de burbujas desaparece será una gran pérdida; afortunadamente, nos quedan sus suplentes digitales. Casi casi igual de adictivos.

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