Historias

"No somos monos de feria": los sin techo filman su vida en la calle

El documental "Mirades" cede las cámaras a personas sin casa

Ilustración de Miguel Fuster.

“Esta sociedad no se preocupa de mí. Si muero en la calle, da igual”. Es verdad. Aunque sea Navidad, debemos admitirlo: si una persona sin hogar muere a causa del frío, de una infección o de vejez, nuestro cuerpo colectivo se helará por unos instantes para volver a templarse en seguida.

Puede que para tratar temas incómodos como los que se derivan de la pobreza, un conflicto que nos mira directamente a los ojos y ante el que no sabemos responder como sociedad, haya que empezar a cambiar el punto de vista. Hacer pequeñas rebeliones.

Precisamente eso es lo que han hecho los integrantes de Càmeres i Acció, una asociación de Barcelona que utiliza la creación audiovisual para intervenir en la problemática de colectivos excluidos o en riesgo de estarlo.  

A Sílvia Cepero y David Fernández les llegó en encargo de filmar un vídeo que mostrara el proyecto ideado por el creador Albert Soler, Retrats sense Sostre, una iniciativa en la que 15 artistas retrataban a 20 personas sin casa desde disciplinas tan variadas como el óleo o el rap. Además, 12 antropólogos les acompañarían en esa interacción social y artística.

Desde Càmeres i Acció hicieron una contrapropuesta a Soler: “No queríamos hacer otro vídeo bonito y correcto que mostrara lo guays que son los artistas que pintan a la gente que duerme en la calle, ni que el discurso lo generaran exclusivamente los académicos”, cuenta David. Por eso decidieron ceder las cámaras a los protagonistas.

El resultado es el documental Mirades, en el que un equipo de personas sin hogar filman su propia realidad y reflexionan sobre el hecho de despertar un interés fugaz: “Són cámaras-sujeto. El objetivo no es contar la historia de cómo han llegado a esta situación, sino que exploren las sensaciones que les generaba el proyecto artístico montado a su alrededor”, dice Sílvia. Uno de los momentos más interesantes del documental se produce cuando una mujer sin casa advierte: “No somos monos de feria”

Reflexiones inesperadas

Después de más de un año de grabación, el documental se estrenó el pasado 27 de noviembre en la Filmoteca de Catalunya. Sus directores, que ya estaban sensibilizados con esta problemática, aseguran que el proceso de filmación les ha roto los esquemas.

Por una parte, Sílvia y David han podido comprobar que la línea que les separa de los homeless es muy fina: “Todos podríamos acabar en la calle”. El mismo sistema capitalista favorece la exclusión social, como explica el ilustrador Miguel Fuster, que pasó 15 años en la calle, en el tráiler: “ La pobreza no la ha traído la crisis. Cuando éramos el octavo país más rico del mundo, 2 de cada 10 personas vivían en riesgo de exclusión social”.

Sin embargo, lo que más les ha impactado es saber que hay personas sin techo que muestran una posición de poder. En la presentación del documental, un hombre alzó la voz y dijo: "'Yo vivo de la mierda que vosotros tiráis y vivo de puta madre. La sociedad no me ha rechazado, yo la he rechazado a ella’. No sabemos si parte de una posición de rabia, pero personas así existen y rompen estereotipos. Puede que en la calle estén los luchadores más heavys contra este sistema”, reflexiona Sílvia.

Según el último informe de la Red de Atención a Persones sin Hogar ( XAPSLL) en Barcelona 3.000 personas pasan algún momento en la calle, 900 viven sin hogar de forma permanente. Entre 2008 y 2013, el número de personas que duermen al raso ha aumentado un 47%. Ahora, el crecimiento registrado desde el inicio de la crisis se ha estancado. Esto no significa que los problemas de la pobreza y la vivienda remitan, sino que son una patología crónica de nuestra sociedad. Puede que el mismo ADN de nuestro sistema.

"Sois los primeros que nos han contactado para hablar desde que hicimos el documental", comenta David. Si hay algo que se puede extraer de esta experiencia audiovisual, y de la confesión de uno de sus directores, es lo siguiente: girar la cara a aquellos que viven en la sombra es cerrar los ojos ante la imparable corrosión de los pilares que sustentan, por ahora, nuestras vidas.

Girar la cara a aquellos que viven en la sombra es cerrar los ojos ante la imparable corrosión de los pilares que sustentan, por ahora, nuestras vidas.

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