Historias

Un Tinder para abuelos: cuando la compañía es más importante que el romance

Stitch es una app que ayuda a los mayores a encontrar amistades con intereses comunes y vencer así la soledad

Cada vez existen más opciones para ligar online. Si quieres encontrar alguien con una mentalidad parecida a la tuya puedes utilizar OKCupid, si prefieres a un colega de profesión puedes usar LinkedUp, si lo que buscas es alguien exactamente igual que tú puedes recurrir a una de las decenas de apps de contactos especializadas en nichos y s i lo que de verdad te interesa es, simplemente, que la otra persona esté buena, lo tuyo es Tinder. Pero si algo comparten todas estas plataformas y aplicaciones es que ninguna está específicamente pensada para las personas de tercera edad.

Para llenar este vacío nace Stitch, algo así como un Tinder para tu abuelo. Decimos “algo así” porque Stitch no está únicamente enfocado a los encuentros románticos, sino a encontrar amistades con las que poder compartir intereses comunes. “Una de las consecuencias inevitables de hacerse mayor es que tu círculo social empieza a encogerse. Los amigos mueren o se mudan, las relaciones se rompen. Y mucha gente ve como las enfermedades les impiden hacer las actividades que aman”, ha dicho Andrew Dowling, fundador de la plataforma, a The Atlantic.

A Dowling la idea de Stitch le llegó tras crear Tapestry, un servicio que permite a las personas mayores sin demasiados conocimientos de la red estar al corriente de todo lo que sus seres queridos postean en las distintas redes sociales. A través de esta labor, Dowling se dio cuenta de la necesidad de compañía que tienen muchas personas en la vejez. “En una comunidad del norte de California nos preguntaron una docena de veces si sabíamos quién estaba soltero por la zona”, recuerda Dowling, “lo que nos llevó a pensar que la tecnología que ayuda a la gente a conectar con sus familiares solo es una parte de la batalla. Tan importante como ello es ayudarles a encontrar compañía de su edad”.

Además de la labor social, Dowling también suele citar la cuestión de la salud. “Lo creas o no, para los séniors la soledad es tan perniciosa como el tabaco o la obesidad. Actualmente hay muchos estudios que relacionan el aislamiento con tasas de mortalidad más elevadas y una mayor incidencia de la demencia. Lo realidad es que tenemos que permanecer socialmente conectados si queremos permanecer saludables”, explicaba hace unos días a Vice. Una tesis que también exponía un reciente artículo de The Guardian que conectaba la soledad y el aislamiento de las personas mayores con el nivel de calidad de vida del que disfrutan.

El funcionamiento de Stitch está adaptado a las necesidades y costumbres de sus potenciales usuarios. En lo único en lo que realmente se parece a Tinder es que verifica la identidad de todos los usuarios y solo permite la interacción cuando el interés es mutuo. Pero, en cambio, solo deja hacerse la foto de perfil utilizando la propia aplicación y no permite que los usuarios se manden mensajes entre sí: lo único que hay es un botón para hacer una llamada. El objetivo es simplificar al máximo su uso y promover el contacto humano entre los usuarios. Es la misma razón por la que el servicio solo puede utilizarse a través de la web y no en forma de aplicación móvil.

Por todo ello, la idea de que Stitch es un “Tinder para abuelos” es un tanto inexacta. A partir de una cierta edad, las prioridades en relación a la interacción social se transforman. El acierto de Dowling ha sido percibirlo y no limitarse únicamente a clonar el modelo que funciona para la juventud actual. Tal y como él mismo explicaba a The Daily Dot, “hay muchos aspectos de este producto que son lo opuesto a las normas del flirteo: qué es lo que busca la gente, como lo buscan, cuáles son los datos demográficos...Es un mercado muy, muy distinto, y por ello necesita su propio producto”.

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