Historias

26 maneras desesperadas de combatir el hastío

Inventando nuevos juegos para no morir de aburrimiento

Imagina un presente distinto. Imagina un pasado reciente en el que, por alguna razón, la humanidad entera decidió deshacerse de casi toda su tecnología en un pacto neo-ludita para salvar un incierto futuro.

Todas las pantallas fueron requisadas y confinadas en un lugar secreto. No quedan ordenadores, ni consolas, ni teléfonos tontos para jugar con los dedos.

No hay televisores, ni aparatos de radios, ni platos giradiscos, ni vainas digitales con las que entretener los oídos. Las fuentes del ocio moderno han quedado reducidas a la nada, prohibidas en un abrir y cerrar de ojos. Pero la vida no se entiende sin el juego, así que... ¿a qué dedicar las horas muertas?

La primera exposición individual del pintor chino Shih Yung-Chun, celebrada en 2012 en Beijing, llevaba el nombre de "soap opera". Esa preocupación por contar historias a partir de escenas de la vida cotidiana sigue dominando su obra. Aunque inspiradas en los cientos de momentos ordinarios de la vida real que fotografía con su cámara cada día, sus escenas encierran siempre un aire deliberadamente extraño.

La normalidad que retrata no es completamente normal. Es una realidad fabricada, cargada de metáfora; una realidad alieanada en la que sus personajes, y él mismo, buscan desesperadamente maneras de sobrevivir a las horas, al hastío profundo que va devorando el hueso. Y lo hacen con juegos. Juegos que remiten a una infancia recuperada por mera necesidad, pero con un pulso anárquico que llega a descolocar. Jóvenes desocupados, reaprendiendo a jugar con sus manos en un mundo en el que todos hacen trampa.

¿Te suena?

Si no te gustan las reglas del juego que te ha tocado jugar, siempre estás a tiempo de intentar cambiarlas

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