Historias

SOPHIE vende su disco en forma de consolador, y tiene todo el sentido del mundo

Lo que significa que PRODUCT sea un juguete sexual

I. Crónica de una broma anunciada

Si quieres comprarte el álbum de debut del enigmático productor británico SOPHIE tienes múltiples opciones.

Más allá de los habituales vinilo, CD y descarga digital, la música que contiene PRODUCT puede conseguirse adquiriendo unas gafas de sol, unos zapatos y una chaqueta transparente. O, eso, al menos, es lo que da entender la página web del artista.

La realidad es que ninguno de estos artículos ha estado disponible nunca.

El que sí puede adquirirse, sin embargo, es este:

Descrito como un “producto de silicona y platino inoloro, insaboro y seguro para la piel” es, básicamente, un juguete sexual marcado con el logo de SOPHIE. Cuesta 70 euros e incluye un cupón para descargar las ocho canciones del disco.

¿Qué significa esto?

Podríamos hacer analogías entre el tacto de la silicona y la textura de sus producciones, siempre sintéticas, elásticas y lustrosas.

Podríamos recordar que en su música siempre ha habido cierto trasfondo de transgresión sexual –SOPHIE es, en realidad, un chico llamado Sam–.

También podríamos recuperar una pieza de 30 segundos que produjo el año pasado llamada Torture Garden Intro, en referencia a un club de sexo londinense que se autoproclama el “Club de Fetichismo más importante del mundo”.

Pero, quizá, el motivo es menos poético y más conceptual.

Quizá tiene que ver menos con el sexo y más con la reflexión acerca de la relación entre pop y consumismo que parece vertebrar todo el discurso de SOPHIE. A fin de cuentas, el disco se llama PRODUCT.

Sea como sea, que SOPHIE haga algo enigmático no debería sorprender a nadie. Desde que emergió en 2012, su carrera se ha construido a base de preguntas, no respuestas.

Para entender a SOPHIE hay que poner(le?) en contexto.

Dicho contexto es PC Music, y no es algo fácil de ubicar: un elusivo grupo de veintañeros londinenses que recontextualizan el ultra-comercialismo en forma de proyecto artístico post-moderno haciendo música que recicla los rincones más execrables del pop comercial de los noventa (eurodance, trance-pop, bubblegum pop) y empaquetándola con estética de salvapantallas del Windows 2000.

¿Que no lo entiendes? En parte, de eso se trata.

PC Music es el paradigma de esa clase de arte que no sabes si despreciar en aras de un gusto cultivado o tomarte en serio para demostrar que “lo pillas”.

Algo así como escuchar a Aqua rascándose la barbilla.

Una sensación que es extensible a la prensa especializada. El año pasado, 3 de las 30 mejores canciones del año según Pitchfork estaban conectadas a PC Music. Vice, en cambio se preguntaba: “¿Realmente son lo peor cosa que le ha pasado nunca a la música de baile?”. Para algunos son “el futuro del pop", para otros “un insípido proyecto artístico de un puñado de niños ricos”.

Incluso aquellos que los alaban, no parecen saber exactamente por qué. Esta semana, la laudatoria crítica de PRODUCT de Resident Advisor ha sido recibida por una avalancha de críticas de sus lectores. No es tanto que estén en desacuerdo con la elevada puntuación, que también, sino que consideran que no ajusta a los parámetros del criterio habitual de la página.

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Aunque, oficialmente, SOPHIE no forma parte de PC Music, colabora con sus artistas , actúa en sus showcases y comparte exactamente la misma estética histriónica, digital e hiperglucémica.

Cuando Rolling Stone le preguntó si había algo de sátira en lo que hacía su respuesta fue contundente:

“¿ Para qué molestarse en invertir tanto tiempo y energía en algo que básicamente sea burlarse de algo y no contribuir con nada? No creo que valga la pena invertir tu tiempo de ese modo”.

Al mismo tiempo, cuando Pitchfork le preguntó cuáles eran sus influencias, respondió que “comprar", añadiendo "básicamente aquellas cosas prohibidas en el equipaje de manos”.

¿Broma?

¿Cinismo?

¿Ironía?

II. Pop, post-ironía y consumismo

En esa entrevista con Rolling Stone también estaba presente A.G. Cook, fundador de PC Music y compañero de SOPHIE en el proyecto QT. Él también negó que todo se tratara de una sátira.

“Cuando hicimos el Pop Cube con Red Bull, hubo un momento al principio en el que quisieron calibrar cómo eramos de verdad. Desde el primer minuto, pudieron decir que no eramos unos bromistas”.

El Pop Cube fue una suerte de showcase del sello que se celebró en el BRIC House de Brooklyn el pasado mayo.

Encima del escenario se pudieron ver cosas como ésta:

Si no es una broma, ¿cómo debemos de procesar a Hannah Diamond canalizando a la Spice Girl deportista en clave monguer?

Algunos han buscado la respuesta en la post-ironía, un término tan difícil de acotar como la propia propuesta de PC Music.

Según escribía Jazz Monroe en Noisey, “cualquier cosa abiertamente cliché – cosas que deberías ridiculizar pero que, en realidad, te hacen sentir un hormigueo– es post-ironía. Esa sensación de mareo que tienes al escuchar QT, Sophie y PC Music es un síntoma de manual”.

En este sentido, las sensaciones que provocan PC Music y SOPHIE no están demasiado alejadas de las que puedas tener escuchando el emo-trap de Yung Lean o revolcándote en la melancolía de Lana del Rey.

La diferencia está en la intención.

En una entrevista con Tank Magazine, A.G. Cook daba a entender que lo que propone PC Music es una suerte de reflexión crítica sobre el capitalismo.

“Desafiar la naturaleza comercial de alguna cosa es una táctica comercial en sí misma, y la autenticidad es una divisa complicada, que a menudo se ve corrompida por las marcas y la publicidad. No tengo nada en contra de eso, y mucha gente responde a este tipo de cosas de una forma sofisticada. Por lo que significa que hay espacio para una manera más sutil y atractiva de jugar con estas ideas, en la que el el impacto y la ironía directa se substituyan por la ambigüedad y el misterio”.

Es otra manera de decir que lo que buscan es dinamitar el mainstream desde dentro.

Para ello, sacan a relucir sus aspectos más desagradables. Tanto en el plano sonoro –con canciones azucaradas hasta la nausea– como en el mercantil –tratando a sus proyectos literalmente como productos: QT es tanto una cantante como una bebida energética–.

A SOPHIE esta manera de operar le ha funcionado especialmente bien. Lemonade sonó en un anuncio de McDonald’s, produjo una de las canciones del último disco de Madonna y pronto verá la luz su trabajo con la estrella del k-pop japonesa Pamyu Pamyu.

¿El traje nuevo del emperador?

No exactamente.

SOPHIE es plenamente capaz de hacer música rompedora y emocionante.

Nothing More To Say, el que fuera su single de debut, sigue siendo tan irresistible como el primer día, y los primeros cuatro cortes de PRODUCT –todos ellos también singles editados previamente– son más que sugerentes intersecciones entre dos polos sobre el papel tan opuestos como la música bass y el pop de chicle. Los cuatro cortes nuevos, sin embargo, suenan a cliché y auto-parodia; insustanciales.

Es el problema de priorizar el envoltorio sobre la sustancia. De hecho, es intrigante que siendo capaz, como es, de facturar excelente música pop, SOPHIE le de da tanta importancia a todo lo que rodea la misma. Especialmente, teniendo en cuenta que tampoco aporta nada especialmente novedoso en el terreno de las ideas.

La utilización de la provocación para sacudir la industria desde dentro es casi tan antigua como la propia música pop.

Ciertamente, el terremoto que Internet ha provocado en la industria musical podría suponer un terreno especialmente fértil para dichos choques. Pero SOPHIE no aporta ninguna idea especialmente refrescante. Grupos como Sex Pistols, Gang Of Four o The KLF ya utilizaron la analogía entre su propia música y los productos a modo de reflexión sobre el capitalismo. Ninguno de ellos, eso sí, había comercializado su música como un juguete sexual.

¿Qué nos queda entonces?

Pues eso, un consolador como metáfora perfecta del “que os jodan a todos” implícito en todo lo que hacen SOPHIE y PC Music.

Eso sí, nadie podrá acusarle de no ser honesto.

Cuando el año pasado Billboard le preguntó a SOPHIE en qué genero inscribía su música su respuesa fue meridiana:

“Publicidad”.

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