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Historias

El Padrino negro del crack que ganaba 1 millón al día

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Freeway Rick Ross, el nexo entre el crack y la CIA en los 80, es el protagonista del esperado y polémico documental 'Crack in the system'

Ignacio Pato

17 Junio 2015 06:00

Mueves un millón de dólares al día. Incluso tres si se da bien.

No eres maestro, ni arquitecto. Ni siquiera el deportista que querías haber sido.

Eres el dealer del crack de cocaína de la CIA, el Padrino de la Costa Oeste, eres Freeway Rick Ross y sabes que tu historia tendrá que conocerse.

1. 1960-1979. De la raqueta a la pasta base


Ross es el protagonista principal del documental Crack in the system, que se estrenará el próximo mes de octubre. Va de drogas, policía y guerra sucia. Todo agitado y revuelto. Promete mucho, claro.

De niño, Ross tenía un sueño: ser tenista profesional. Sin embargo, procedente de un entorno humilde, tenía un gran hándicap para ello. No sabía leer ni escribir,  y ninguna de las escuelas a partir de las cuales podría desarrollarse como deportista le aceptó.

Así que buscó otra salida, y ahí apareció el crack.

Cuando Ross comenzó a venderlo, tenía 19 años. Era el año 1979 y lo que ha contado después al respecto de aquello lo dice todo: no parecía una droga porque no se parecía a ninguna droga que hubiera visto antes.



En aquel tiempo, muchos jóvenes de barrios populares como el suyo de South Central en Los Ángeles se sentían frustrados porque el alto precio de la cocaína la ponía fuera de su alcance. El crack, en cambio, era infinitamente más barato: solo había que mezclar y calentar pasta base de cocaína con bicarbonato de sodio.

2. 1980-1986. Zombies

La ventana de oportunidad estaba abierta, y no solo para él. La CIA también se asomaba por aquel ventanal que arrojaba un paisaje de billetes y billetes... y de jóvenes de clase baja potencialmente consumidores y a los que criminalizar, según explica el documental. Adictos. Pasivos. Zombies.

El consumo de crack fue creciendo hasta el tope político: los medios de comunicación. En 1985, The New York Times nombró por primera vez en prensa a la sustancia. Era el momento de lo que se dio en llamar epidemia del crack: se podían encontrar dosis con purezas del 80% por menos de tres dólares.


Un año más tarde, en el 86, el gobierno Reagan había hecho una ley por la que 5 gramos de crack podían acarrear la misma pena que 500 gramos de cocaína en polvo. La persecución llevó a la escasez, encarecimiento y al aumento de la violencia.

3. 1986-1996. El sistema hace crack (y además lo vende)

Sin embargo, al eslogan contra las drogas del gobierno parecía faltarle algo. A aquel "Simplemente di NO" parecía poder añadírsele fácilmente un "... mientras no sean nuestros aliados quienes trafican"

Tal y como el periodista Gary Webb reveló en una serie de árticulos en 1996, altos mandos de la CIA estaban envueltos en el tráfico de drogas a gran escala. La vida del periodista, por cierto, acabó con un suicidio al que podríamos catalogar de extraño: su cuerpo presentaba dos entradas de bala en la parte posterior de la cabeza.

Toneladas de polvo blanco habían llegado en los 80 a California procedentes de la Contra, los paramilitares que trataban de derribar al gobierno sandinista de izquierdas en Nicaragua. En Los Ángeles, un contacto nicaragüense, Óscar Danilo Blandón, le facilitaba la droga a Ross para que la vendiese.

4. 1996-2009. Un imperio con truco


Según los cálculos de la acusación federal, Ross habría vendido tres toneladas de cocaína entre 1982 y 1989. El mismo Ross asegura haber colocado más de 400 kilos en un solo día.

Pero el imperio de Ross tenía truco. Vendía el kilo de coca mucho más barato de su precio normal. La razón es simple: cuando el gobierno se encarga del costoso transporte de la droga, tú puedes venderla mucho más barata.

Además, el mercado era amplio. En su momento cumbre, Ross surtía a 42 ciudades y había pasado de pagar 60.000 a 10.000 dólares a sus proveedores por cada kilo de cocaína.

Como el mismo Ross ha reconocido en alguna ocasión, si en aquel momento le hubieran dicho que la droga iba a ser legalizada, se habría vuelto loco. Para mal: además del bajón de precio de venta, la peor pesadilla de un narco es que su negocio pueda ser mínimamente transparente.

Ross se había movido como pez en el agua en un mundo en el que lo único que no era oscuro era el material que vendía.

A mediados de los 90, Ross intentaba "mantenerse limpio", pero fue víctima de una trampa de la Agencia de Drogas Norteamericana, la DEA, y de Blandón, su antiguo nicaragüense de confianza. Blandón recibió una recompensa de miles de dólares por la caída de Ross, que a su vez recibió una condena a cadena perpetua por sus antecedentes.

Finalmente la pena fue rebajada a 20 años.

5. 2009-??? Redención

Ahora Ross es un hombre libre. Y sobre todo nuevo, dice. Tras otro recorte de condena, salió de la cárcel hace 5 años por buena conducta. Desde entonces se dedica a tratar de recuperar su nombre, arrebatado comercialmente por el rapero Rick Ross, y a aleccionar a la juventud para que no siga su camino.

Y eso pasa por que se conozca su historia.

La historia de un chico de barrio que soñaba con ser tenista y acabó atrapado en el corazón de la bestia.



La droga es mala. La guerra contra ella ha demostrado ser aún peor


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