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Historias

Marlboro Boys: la vida de un fumador compulsivo de 5 años

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Pitillos contra piruletas

Luis M. Rodríguez

02 Septiembre 2015 06:00

Durante cinco décadas, el Marlboro Man ha sido visto como representación de la hombría. Cosas de la publicidad. Los vaqueros de Leo Burnett cambiaron la percepción inicial de los cigarrillos con filtro —considerados cosa de mujeres— para convertirlos en expresión de la masculinidad. Quizás por eso, aún hoy no hay símbolo mejor para el chaval que quiere crecer deprisa que empezar a tragar humo antes que el resto.

En Indonesia, eso sucede a edades sorprendentemente tempranas. Según las estadísticas, un 30% de los niños del país se inician en el consumo de cigarrillos antes de llegar a cumplir los diez años. Algunos empiezan a fumar incluso antes de tener edad de ir a la escuela. Y si el vicio del tabaco engancha al adulto, imagina lo que hace con un crío...

Esa es la realidad que refleja la fotógrafa canadiense Michelle Siu en su serie Marlboro Boys.


IlHam Hadi, fumador desde los cuatro años, posa para la foto con su uniforme escolar mientras fuma en su habitación en presencia de su hermano pequeño.

"El consumo de tabaco en Indonesia es un asunto complejo porque está enraizado culturalmente, políticamente y económicamente en el país. No puedes dar diez pasos sin ver un anuncio de tabaco o a alguien fumando", explica la fotógrafa.

Mientras en el mundo occidental las tasas de tabaquismo tienden a reducirse año tras año, en Indonesia sucede lo contrario, sobre todo entre la población masculina. Más de un 60% de los varones fuman regularmente, y alrededor de 300.000 personas mueren al año por culpa del tabaco.



Dihan Mahamad fuma mientras su madre le da el pecho a su hermano pequeño. Su padre fuma y cultiva tabaco. Su madre fumó ocasionalmente cuando estaba embarazada de Dihan.

Es sencillo sentir la tentación de fumar cuando ves a otros fumando, y en Indonesia el tabaco está por todas partes.

La publicidad bombardea a la población con mensajes constantes sobre un producto barato (alrededor de un dólar la cajetilla) y de fácil acceso. Los niños ven a sus mayores y quieren ser como ellos, y donde deberían entrar en juego las limitaciones legales como mecanismo protector, estas fallan: a pesar de la ley que lo prohibe, en la práctica cualquier persona puede comprar cigarrillos sin necesidad de acreditar su edad.



Azka Mubarok, de cinco años de edad, fuma en la casa familiar en Garut, Indonesia.

De acuerdo a estudios recientes, el número de fumadores con edades comprendidas entre los 10 y los 14 años se ha doblado en el país en las últimas dos décadas. En ese mismo periodo, el consumo de tabaco entre niños de edades comprendidas entre los cinco y los nueve años se habría triplicado.

"Inhalan y exhalan como si fueran hombres viejos que han estado fumando toda la vida", explicaba Siu en declaraciones a Times. "Algunos han estado fumando dos paquetes al día desde que eran unos niños".



Rian, fumador ocasional, disfruta de un cigarrillo en la zona este de Jakarta.

Con una industria del tabaco que emplea a más de 180.000 personas en el país, el gobierno no parece demasiado inclinado a poner trabas a la venta de cigarrillos. Hay mucho dinero en juego.

"Mi esperanza es que este proyecto no sólo sacuda al espectador, sino que la gente vea y se plantee preguntas. Ojalá esto lleve a la gente a querer saber más sobre los factores económicos, sociales y políticos que están en juego".



Andika Prasety disfruta de un cigarrillo en el exterior de un cibercafé en Depok, Java Occidental, en el que se permite fumar a los clientes de cualquier edad. Andika fuma alrededor de un paquete al día.



Eman fumm mientras sostiene una bolsa de zumo de Jakarta. Vive en la calle y paga una "cuota" por pertenecer a una "comunidad", que es algo parecido a una banda. La cicatriz de su frente es fruto de una pelea con una "comunidad" rival.



Illham Mahamad, fumador desde los cinco años, inhala el humo de su primer cigarrillo del día en casa de su abuela en Garut. Mahamad no va a la escuela. Cuando su abuela se niega a darle dinero para comprar cigarrillos, el síndrome de abstinencia le lleva a llorar y a sufrir convulsiones.



Cecep posa para la foto mientras fuma. Desde que su madre murió, Cecep vive en la calle. Actualmente pernocta en una mezquita y canta en los autobuses para conseguir dinero. Garut, Java Occidental.



Ompog, que significa "sin dientes", posa con su cigarrillo en la zona sur de Jakarta.



Un grupo de niños compra cigarillos en un quiosco callejero al salir del colegio en Jakarta. Cualquiera puede comprar tacabo sin necesidad de acreditar su edad y puestos como este existen en las inmediaciones de las escuelas a lo largo de toda la ciudad.



Niños fuman en un autobús público en su camino a casa después de asistir al colegio. Aunque existen normas que prohiben fumar en espacios públicos, no suelen aplicarse.



IlHam Hadi, que ha llegado a fumar más de dos paquetes al día, fuma en su habitación.



Dihan Muhamad, que ha llegado a fumar hasta dos paquetes diarios antes de rebajar su consumo, posa con su primer cigarrillo del día en casa, a las 7 de la mañana, antes de poner rumbo al colegio. Garut, Java Occidental.


La salud es lo primero... después del dinero

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