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Historias

Solo tenía 18 años y secuestró un avión con una pistola de juguete

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El 7 de enero de 1970, Mariano Ventura protagonizó el primer caso de piratería aérea en España

Ignacio Pato

05 Abril 2015 06:00

Es 5 de enero de 1970 y Madrid es una ciudad gris que sigue gobernada por un dictador al que para lo único que no le tiembla su decrépito cuerpo es para firmar sentencias de muerte.

Mariano Ventura Rodríguez decide entrar en una juguetería y hacerse su propio regalo de Reyes: una pistola de plástico.

Dos noches más tarde es 7 de enero y parece un día tan bueno como otro cualquiera para secuestrar un avión. Eso debe de pensar Ventura cuando se encamina al aeropuerto de Madrid-Barajas.

Desde allí, a las 20:15 despegaría el Convair 440 del vuelo de Iberia IB 032 con destino a Zaragoza. Mariano Ventura subiría a ese avión.

Todo transcurre con normalidad, hasta que a los 50 minutos, Ventura se levanta de su asiento.

La azafata elegida como rehén cumple su primer día de trabajo. Quizá una mala señal. Ventura se la lleva a la cabina de mando. Tiene un mensaje para el comandante Luis Arias Bernal y para los 42 viajeros.

Esto es un secuestro.

– Quiero ir a Cuba.

– Imposible, no hay suficiente combustible.

– Pues entonces iremos a Albania, a Tirana.


Esto es un secuestro



También es imposible. Ventura comienza a ponerse nervioso. Amenaza con disparar a los pasajeros.

Ha pasado un cuarto de hora de secuestro y el avión ya sobrevuela su destino original. La torre de control de Zaragoza recibe el aviso del comandante. Se activan las alarmas militares. Ventura accede a aterrizar en la capital aragonesa para repostar. También cambia su petición: ahora quiere volar hasta Marsella, con la intención de utilizar la ciudad francesa como nueva escala hacia Tirana.

– Para llegar a Albania habría que hacer otra parada después de Marsella, en Roma.

El aviso del comandante contraría al secuestrador. Dispuesto a no mostrar inseguridad, reconduce la situación con una broma hacia los pasajeros:

– Ustedes van a conocer Marsella, Roma y Tirana. Tendrán que agradecerme todos haber podido conocer estas bonitas ciudades.

Mientras, el ejército no pierde ni un minuto. Ordena que tras el aterrizaje en Zaragoza, el avión sea rodeado por vehículos policiales. Las luces de la pista se apagan.

La maniobra es tan simple como efectiva: el avión no puede despegar.

Un mecánico a bordo del avión comunica al comandante que existe una avería eléctrica en la nave. Se aseguran de que Ventura lo escuche. Su desesperación es total, mientras tripulación y militares van viendo cuajar su plan: había sido el mecánico mismo quien había desconectado varios fusibles.


Un ultimátum de 15 minutos vs. una amenaza de fusilamiento



– Les doy 15 minutos para que despeguemos o iniciaré una matanza de la que nadie se librará.

Desde el exterior se ha pedido al comandante que pierda tiempo deliberadamante. Dicho y hecho: la batería del avión termina por agotarse. Son ya las 23:30. Dentro están completamente a oscuras.

La Guardia Civil interviene en esta operación de bloqueo desinflando los neumáticos de la aeronave, mientras Ventura es contactado por la Policía Armada, que todavía sospechaba que podía haber algún secuestrador más. Se inicia la negociación.

– Si se entregan, les pueden salir un par de años de cárcel, pero si le ocurre lo más mínimo a la tripulación o el pasaje, a la mañana serán fusilados.

Mariano Ventura decide rendirse. Tiene 18 años, estudia Informática y, según las crónicas de la época, “apestaba a alcohol”.

Era la una menos cuarto de la madrugada y Ventura el primer pirata aéreo de España.

Pudo esquivar el consejo de guerra de la dictadura franquista al que todo parecía indicar que tendría que enfrentarse. Su delito presentaba los atenuantes de que el avión no hubiera salido del espacio aéreo español, se había realizado sin armas reales y, en efecto, su propia entrega.

Le esperaban, eso sí, unos años en la legendaria cárcel de Carabanchel, donde tendría una gran historia que contar a todo aquel que quisiese escucharle.


¿Te imaginas la que se liaría hoy?



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