Historias

Lobos de Vinland: el Club de la Lucha se hizo tribu pagana

“La cosa no va de ser un buen hombre, sino de ser bueno en ser un hombre”

Fotografías de Peter Beste.

Tyler Durden vive. O al menos su trasunto. El hombre se ha tatuado el cuerpo, se ha anudado el cabello en forma de rastas, se ha empapado el cerebro de libros viejísimos y se ha montado una nueva tribu en los bosques de Lynchburg, Virginia (EEUU). Una tribu de lobos odínicos.

Los impulsores de Wolves of Vinland describen a su familia de tipos aguerridos como un club social neopagano o una comunidad tribal moderna. Una comunidad cerrada.

¿Su razón de ser? Ejercer una influencia positiva en sus miembros a través de la hermandad, el refuerzo positivo y la presión grupal.

En la superficie, lo que une a los Lobos de Vinland es su descontento con el estado de la masculinidad en América. L a cosa va de reclamar la hombría perdida, dicen. Y ya sabemos que no hay mejor manera de hacerlo que... a puñetazo limpio.

Recurriendo al imaginario televisivo, Wolves of Vinland podrían pasar por un cruce entre Sons Of Anarchy, El Club de la Lucha y Vikings.

Por su estética grupal —manifiesta en los parches de sus chaquetas— y su estructura, podrían pasar por una banda de moteros en retirada del mundo. Moteros que aprecian la vida en los márgenes del sistema, la independencia, la confraternización “entre iguales”, el coraje y el cultivo de la fuerza física y mental.

Los unos están ahí para tirar de los otros. El fin último, sugieren, es la superación personal.

“Hay una necesidad en todo hombre de ser excelente. Y sólo unos pocos hombres están respondiendo a esa necesidad hoy”, comentan Paul y Matthias Waggener, fundadores de la tribu, en una reciente entrevista.

“Para nosotros se trata de lograr desarrollar ese potencial. Nuestra religión es la fuerza. Nuestra religión es la excelencia”.

Matthew Waggeneer aka Jarn-Nefr, fundador de Wolves of Vinland

En las reuniones del grupo, las peleas entre miembros son algo normal. Pueden ser ritos de paso, acciones disciplinarias despachadas con buen ánimo o una simple manera de matar el tiempo “entre hermanos” hasta que llega la noche de ritos.

Porque los Lobos de Vinland también confraternizan alrededor de una dimensión espiritual. Y esa dimensión se manifiesta a través de ceremonias paganas inspiradas en las antiguas tradiciones de los pueblos nórdicos y germánicos.

Son jornadas de comunión y fervor en las que se bebe hidromiel —usando cuernos vaciados como vasos—, se sacrifican animales, se baila alrededor del fuego, se leen pasajes de textos antiguos como la Edda poética, Beowulf o el Heimskringla y se desarrollan rituales en mitad del bosque o en el interior de cuevas en los que se invoca a figuras como Baldr, hijo de Odin y hermano de Thor.

Algunos se han referido a los Wolves of Vinland como “eco punks”. Matthew 'Jarn-nefr' Waggeneer, uno de los hermanos fundadores, prefiere hablar de un “Odinic Wolfcult”, un culto de lobos odínicos. Y por lobos debemos entender guerreros.

El grupo defiende el medioambientalismo y la idea de la vuelta a la tierra como elementos importantes de su visión del mundo. Pero en su filosofía también hay zonas oscuras. En particular su relación con el movimiento supremacista blanco.

Aunque Wolves of Vinland no se posicionen abiertamente como grupo racial, lo cierto es que sus conexiones con el mundo del nacionalismo blanco son patentes.

Organizaciones como Counter Currents Publishing han ayudado a difundir campañas de crowdfunding iniciadas por Wolves of Vinland. Kevin DeAnna, fundador de Youth for Western Civilization, ha expresado su apoyo al grupo. Jack Donovan —autor que ha escrito sobre los rituales del grupo y que no tiene problemas en dar conferencias para organizaciones supremacistas como el National Policy Institute — es un ferviente admirador de los Wolves. También Brad Griffin, aka Hunter Wallace, fundador del blog racista Occidental Dissent.

“El grueso del Nacionalismo Blanco es un asunto online. Sólo hay unas pocas excepciones”, escribe Griffin. “Solía vivir en Virginia y vi de primera mano lo que Wolves están creando. Son un caso aparte. Podrían ser el ejemplo más destacado de una comunidad Nacionalista Blanca en el mundo real que tenemos en el continente americano”.

¿Más evidencias? Si buscas fotos viejas de los Wolves es posible que veas a alguien con una camiseta que reza: “Free Hjalti”. Hjalti es el seudónimo de Maurice Michaely, miembro de los Wolves. Fue condenado a dos años y medio de cárcel por incendiar una iglesia centenaria. La parroquia era de mayoría afroamericana. ¿Casualidad?

"Lo que pasa en Ulfheim está diseñado para crear una hermandad auténtica entre hombres. Los Lobos de Vinlanda se están convirtiendo en bárbaros. Están dejando atrás las ataduras con el Estado, el igualitarismo impuesto, el comercialismo desesperado, este mundo grotesco de belleza sintética y dioses muertos", escribe Jack Donovan al hilo de sus experiencias con el grupo.  

"Ellos están construyendo una zona autónoma, una comunidad definida por las conexiones del cara-a-cara y el puño-en-cara donde la masculinidad y el honor importan de nuevo".

Los lobos no pierden el sueño por las opiniones de las ovejas

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar