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Historias

Kanye West tenía razón al subir al escenario con Beck

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... y debería haber cogido el micro

Franc Sayol

10 Febrero 2015 17:49

El pasado domingo, Kanye West no ganó ningún premio Grammy. Pero fue el protagonista del mejor momento de la gala. Cuando Beck se disponía a recoger el premio al mejor disco del año, por delante de Beyoncé, Kanye subió al escenario e hizo un amago de coger el micro. Luego sonrió, dio media vuelta y volvió a su sitio. En un primer momento pareció como si Kanye quisiese reírse de sí mismo, parodiar su incidente con Taylor Swift en 2009 y demostrar que los seis años que han pasado desde entonces le han convertido en un hombre más comedido y responsable. Pero su gesto no tuvo nada de broma: fue un acto de denuncia.


Por supuesto que Beck merece un Grammy. Pero lo merecía en 1997 con Odelay



Que se echara atrás no significa que no le importara lo que acababa de ocurrir. Él mismo lo explicó justo después de la ceremonia en declaraciones a E!. “Beck tiene que respetar el arte y debería haberle dado su premio a Beyoncé, y a estas alturas, ya estamos cansados de ello. Porque lo que ocurre es que, cuando continuamente estás desmereciendo el arte y no respetas el saber hacer y le das bofetadas en la cara a gente después de que entreguen hitos musicales monumentales, estás faltando el respeto a la inspiración”.


La afrenta de Kanye no tiene nada que ver con Beck. El propio Ye reconoció, a su llegada a Nueva York pocas horas después de la gala, que él mismo es fan del músico californiano. Salir en defensa de Beck –como por ejemplo, ha hecho Shirley Manson– es reduccionista. Por supuesto que Beck merece un Grammy. Pero lo merecía en 1997 con Odelay. Dárselo por Morning Phases es como cuando le dieron el Oscar a Scorsese por Infiltrados. Intentar crear una polémica entre Beck y Kanye, pues, no tiene ningún sentido. La polémica, en todo caso, está entre Kanye y los Grammy.


La realidad es que los Grammy siguen viendo al R&B y el hip-hop como música menor



Que un disco como Morning Phases gane el premio al mejor del año por delante de Beyoncé dice mucho de la complacencia en la que están instalados los Grammy. Es un buen disco, quizá el mejor que ha hecho Beck en los últimos años, pero no deja de ser una colección de bonitas y reflexivas canciones acústicas. Nada nuevo.  Es un disco conservador, conformista. Ya no en términos generales sino en el marco de la obra del propio Beck. Todo lo contrario que Beyoncé.

El único argumento que queda para explicar la victoria de Beck es que era el único disco de rock nominado



El gran mérito de Beyoncé es que ella podría estar en el mismo lugar. De hecho, durante un tiempo dio la sensación que iba camino de acabar en la misma nube de condescendencia adinerada en la que hace tiempo vive Jay Z. Pero se empujó así misma para romper barreras y dio con una obra arriesgada, que desafió a los mecanismos de la industria y explora los márgenes menos amables de la música popular. Y que, aún así, logró ser ubicuo en todas las radios del mundo.


Beyoncé no tenía ninguna opción de ganar porque los parámetros que utiliza el jurado para decidir están obsoletos



El único argumento que queda para explicar la victoria de Beck es que era el único disco de rock nominado. Y los Grammy siguen viendo al R&B y el hip-hop como música menor. La última vez que ganó un disco (más o menos) hip-hop fue Speakerboxxx/The Love Below de OutKast en 2004. En la última década, el único disco cercano al universo R&B que se ha llevado el premio ha sido 21 de Adele. En este tiempo se han editado discos como Good Kid, M.A.A.D City de Kendrick Lamar , Channel Orange de Frank Ocean, FutureSex/LoveSounds de Justin Timberlake o My Beautiful Dark Twisted Fantasy del propio Kanye.


Cualquiera de esos discos podría haber ganado, pero la mirada de los Grammy sigue siendo blanca y rockera. Algo que, teniendo en cuenta el estado de la música pop actual es casi un acto de cinismo. A pesar de ser los géneros que más y mejor capitalizan la innovación en el pop, los Grammy siguen considerando al hip-hop y el R&B como un simple divertimento. Beyoncé no tenía ninguna opción de ganar porque los parámetros que utiliza el jurado para decidir están obsoletos.

Nadie debería tener respeto por unos premios musicales incapaces de superar sus propios prejuicios



Pero aún dejando de lado cuestiones subjetivas, hay algo peor. Año tras año, los Grammy invitan a Kanye, Beyoncé y quién sea la sensación R&B del momento para que diviertan a la audiencia con sus actuaciones. Es como si admitieran que estos artistas son la única manera que tienen de lograr que las ceremonias no sean soporíferas, pero siguieran negándoles el premio gordo. Este es el “respeto” al que se refería Kanye. Él amagó con faltar al respeto a los premios y al final se arrepintió. Pero debería haberlo hecho. Nadie debería tener respeto por unos premios musicales incapaces de superar sus propios prejuicios.

Los que faltan al respeto a la música son los Grammy



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