Historias

A los 16 años, Joanna supo que había nacido sin vagina: este es su testimonio

Así es nacer con agenesia vaginal

Joanna Giannouli sufre agenesia vaginal, un trastorno congénito que hace que una mujer nazca sin vagina, sin útero y sin cérvix. También conocido como Síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, afecta a una de cada 5.000 mujeres.

Las mujeres con agenesia vaginal sí tienen genitales externos y ovarios, y desarrollan senos y vello púbico, por lo que uno de los primeros síntomas que indica la presencia del trastorno suele ser la falta de menstruación. Este fue, justamente, el caso de Giannouli.

Las mujeres con agenesia vaginal sí tienen genitales externos y ovarios, y desarrollan senos y vello púbico, pero carecen de vagina, útero y cérvix

A los 17 años la operaron para implantarle una vagina que los doctores le “fabricaron” especialmente. A pesar de que la operación salió bien, Joanna tuvo que superar los impedimentos físicos y emocionales derivados de haber nacido sin vagina.

Han pasado 10 años desde la operación y, por primera vez en su vida, Joanna empieza a aceptar la condición con la que nació. Aunque afirma que, en ocasiones, todavía se siente mal al respecto, dice que ya “no le causa vergüenza”.

Recientemente, ha dado su testimonio a BBC Mundo. A continuación recogemos algunas de sus palabras más significativas.

“La primera vez que fuimos al médico (y me dijo que tenía el síndrome de Rokitansky) mi padre puso buena cara. Mi madre, sin embargo, no se lo tomó tan bien. Y fue devastador verla así. No hablamos mucho de ello durante los primeros cinco años. Yo no podía. Me sentía destrozada y muy débil. Mi madre cree que hizo algo mal durante el embarazo, aunque le expliqué que no era así; es una cuestión genética”.

"Durante los primeros años sentía que no valía nada y que no merecía que me quisieran. Esto es algo que puede destrozar tu vida y te pone en una situación muy complicada. Tuve depresión, ansiedad y ataques de pánico"

“Lo más doloroso fue cuando mi pareja me dejó. Yo tenía 21 años, vivía en Atenas (Grecia) y mi novio y yo estábamos comprometidos. Y cuando le expliqué mi trastorno, decidió romper conmigo. Pero eso forma parte del pasado. Ahora tengo 27 años y una relación estable desde hace cinco. Mi novio supo sobre mi condición desde el principio y eligió estar conmigo. Sabe que tal vez no tengamos hijos, y tanto él como yo lo hemos aceptado”.

Durante los primeros años —y, a veces, también ahora— sentía que no valía nada y que no merecía que me quisieran. Esto es algo que puede destrozar tu vida y te pone en una situación muy complicada. Tuve depresión, ansiedad y ataques de pánico. Pero me enseñó una lección, y aunque no creo en Dios, pienso que es una gran llamada de atención para no dar nunca nada por sentado. Volví a nacer. Me dio una nueva identidad y me cambió la vida. Antes, era una adolescente con mis típicos altibajos. Pero esto me hizo madurar y crecer rápidamente. Y me siento agradecida por ello”.

Me encantaría ser madre de alguna manera, ya sea maternidad biológica o subrogada. Es liberador hablar sobre ello. Y quiero apoyar a todas las mujeres que sufran esta condición porque sé lo difícil que puede llegar a ser. Si no nos ayudamos entre nosotras, ¿quién si no?”.

[Vía BBC]

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