Historias

Islam, lujo y arte urbano: la aventura de un grafitero en medio del desierto

Hablamos con el artista Rubén Sánchez, residente en los Emiratos Árabes

¿Dos objetos que definan a Rubén Sánchez? Un monopatín y un bote de espray.

A fin de cuentas, lleva media vida con el primero bajo los pies y con el segundo en la mano. Con ellos se fue hace poco más de un año a Dubai, invitado por Tashkeel, una organización privada sin ánimo de lucro creada por la jequesa Lateefa, sobrina del actual primer ministro del emirato, Sheikh Mohammed. Gracias a esta residencia ha podido desarrollar su obra. Contactar con el resto de profesionales que habitan en la fundación también le ha permitido conocer “ nuevas formas de trabajar, nuevos materiales, nuevos conceptos”.

Para Rubén, Tashkeel es “ un oasis creativo”. Está en medio del desierto y tiene de todo: “galería de arte, estudios de trabajo, espacios para serigrafiar, imprimir, diseñar, estudio de foto, zonas de descanso, rampas para patinar… Es la bomba”. Pero el ambiente que rodea al centro no es tan llamativo: demasiado lujo y ostentación para alguien acostumbrado a pintar muros sin permiso, y salir pitando cuando la situación lo exige. Este asunto tampoco es fácil en el emirato donde aplicar por libre color a las paredes no está precisamente bien visto. “ Lo que he pintado de forma legal ha sido un infierno burocrático. Aquí no había ningún tipo de arte mural ni grafiti que no estuviera relacionado con marcas o eventos pijos, así que pintar el primer mural en la calle fue una misión. Conseguir un permiso llevó meses. A veces hay que plantearse otro tipo de actuaciones”.

Entre sus próximos planes está pintar unos cuantos murales en Labour Camps, “ donde trabajan todos los currelas que vienen de Pakistán, India y Nepal”, si bien el gobierno no lo está poniendo fácil y por el momento le han denegado los permisos. “ Hay unos cuantos artistas y escritores (o grafiteros) de diferentes países viviendo aquí que se topan con las mismas barreras, y pintar en la calle aquí de manera ilegal es jugártela bastante”.

Luego precisa : “Dubai no se anda con chiquitas a la hora de meterte dos años dentro”.

Este mes se celebra el evento artístico más importante del emirato, Art Dubai, donde Rubén participará con unas cuantas obras. Pese a la fama de la feria, para el artista: “ Dubai se esta quedando un poco atrás con respecto a ciudades como Abu Dhabi o Doha, las cuales están apostando fuerte por el arte, con aperturas de museos gordos y mucho movimiento”. A este respecto también cree que en el emirato se están haciendo esfuerzos por cambiar la situación artística que actualmente se vive:

Por las conversaciones con los locales y no locales que viven aquí, creo que Dubai se esta dando cuenta de que tiene que enfocarse en otro tipo de intereses, como el arte o la sostenibilidad. Quitarse la imagen de ciudad para ricos comiendo langosta con sandalias le está costando. Y le costará”.

Él no prevé pasar mucho más tiempo en Dubai. Su colaboración actual con Tashkeel le permite moverse bastante y desarrollar proyectos paralelos, como el que recientemente le llevó a la frontera de Siria con Jordania para pintar con chavales de la zona. Entre sus destinos futuros están Turquía, Nueva York y Armenia. De su lugar de residencia actual se queda con que “ hace sol siempre (en verano demasiado) y hay playas y parques muy cuidados”. Pero no lo echará de menos. Él habla de “ los tabúes de vivir en una sociedad musulmana, el pijerío generalizado y la superficialidad de muchas personas que vienen aquí a dárselas de guay… estar lejos de mi familia, novia y amigos… Además, conducen como el culo”.

Recomendamos seguirle la pista.

Dará que hablar.

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