Historias

Insectos, medusas y miel: algunos dilemas incómodos del vegetarianismo

Si la ciencia interviene, todo es más confuso

Fotografía de Jacquelyn Martin

"Soy vegetariano pero como pescado"; "No como carne, pero no me considero vegetariano". 

Dentro del vegetarianismo y del veganismo hay matices, diferencias y tensiones irreconciliables. Como en todas las facetas de la vida, el compromiso con ciertos valores o rutinas varía en cada persona, por eso es habitual oír afirmaciones como las anteriores, y por eso no es señal de incoherencia alguna.

Hay tantas dietas como personas, también en el vegetarianismo y el veganismo. 

En general, las motivaciones que conducen a alguien a dejar de comer animales son morales (evitar la muerte y el sufrimiento de otros seres vivos para alimentarse), medioambientales (la producción de carne de vacuno es altamente contaminante), de salud, religiosas o simplemente por una cuestión de gusto o intolerancias.

Sin embargo, cuando cada una de estas razones es analizada científicamente en la elección de un alimento, aparecen dilemas.

1. Por ejemplo, las medusas.

Hay buenas razones mediambientales para introducir a los cnidarios en el menú del día: en muchos lugares del mundo son una plaga desequilibrante y se reproducen sin necesidad de acuíferos o ayuda humana.

Por otro lado las medusas son técnicamente animales, sin embargo no poseen cerebro ni sistema nervioso. La mayoría no pueden ni siquiera decidir sus movimientos. De modo que estos seres vivos son incapaces de sentir nada complejo como incomodidad o sufrimiento, y cualquier reacción emocional está descartada.

Si es un ser vivo sin sentimientos, como un vegetal, ¿está mal comerlo para un vegetariano o un vegano?

2. Otro asunto escabroso es el de la miel.

¿Es la miel un producto apto para veganos? No está nada claro. Por un lado, se trata de una sustancia producida por animales, de modo que es lógico que muchos veganos no la consideren apta para su consumo. 

Otros no piensan igual: extraer miel de los panales no daña a las abejas, sólo las molesta. Las colmenas producen miel de forma autónoma, no hay humanos que las fuercen a hacerlo, no hay explotación laboral.

Además, producen demasiada cantidad de este dulce, por lo que robarles un poco no parece dañino. ¿No?

3. Insectos: otro problema.

Por razones éticas y medioambientales, muchos creen que los vegetarianos deberían comer insectos. Son increíblemente fáciles de producir y contienen muchos nutrientes. Además, ocurre como con las medusas: los insectos no son seres congitivamente complejos y no sufren.

Pero no es tan sencillo. Ingeridos individualmente, estos animales, no suponen un gran problema moral o ecológico. Otra cosa son las colonias como las de las abejas. La ciencia las considera "superorganismos" que manifiestan una compleja inteligencia colectiva. En el caso de las abejas, además, son esenciales para el equilibrio ecológico gracias a su trabajo de polinización.

¿Es condenable, entonces, dañar las colmenas de insectos? ¿Es correcto crearlas de forma intencionada? ¿O sólo depende de la especie?

4. Llegan las células madre

Ya es posible cultivar hamburguesas en un laboratorio: no hace falta sacrificar a un animal para obtener carne, sólo son necesarias unas cuantas células madre.

Aunque esté lejos de de ser habitual, es posible que la "carne de laboratorio" sea una opción para muchos carnívoros con preocupaciones morales en el futuro. Incluso podría hacer que muchos vegetarianos volvieran a consumir carne. 

Pero, de nuevo, el debate está servido: ¿Y si la célula madre procede en origen de un animal sacrificado? ¿Es ético consumir una carne producida gracias a la muerte de un animal, aunque éste ya no sufra?

En caso de que una misma célula pueda producir alimento durante dos décadas, ¿seguiríamos opinando igual?

5. Reciclaje 3D y la otra moral.

Otra técnica que parece que tendrá espacio en el futuro es la impresión de alimentos con impresoras 3D. Eso ya está llevando a imaginar nuevas formas de reciclaje de alimentos: a partir de un alimento no deseado (como un filete) podría imprimirse un vegetal. 

Esto sería posible al descomponer el alimento inicial en moléculas básicas (grasas, proteínas, azúcares) y son utilizados, en otra composición química, para imprimir un alimento distinto.

¿Seguirá siendo el origen cárnico un problema para los veganos y vegetarianos?

Es posible que el paso del tiempo acerque a los veganos y vegetarianos con la población omnívora

En este sentido, hay científicos que opinan que este rechazo no tiene base: si está bien comer tomates ecológicos que han crecido en una tierra fertilizada con compost (a base de materia orgánica en la que no se desecha la carne), ¿tiene lógica rechazar una lechuga cuyo origen molecular es un filete?

Más allá de estos dilemas actuales y futuristas, parece que el contexto obligará a modificar o hacer evolucionar las costumbres alimentarias de la población mundial. 

Debido al cambio climático, la escasez de agua, las migraciones y a las prácticas de la industria alimentaria, es posible no haya suficientes alimentos en 2050. Es probable que ya no podamos comer los mismos productos, ni en la misma cantidad. 

Se esperan cambios en la oferta de alimentos y una gran influencia tecnológica en nuestras dietas. Probablemente el paso del tiempo acerque a los veganos y vegetarianos con la población omnívora. Y eso sí es una sorpresa.

[Vía Guardian]

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