Historias

No es nada fácil ser mujer en el país más pobre de Europa

Hablamos con el colectivo de protesta artística Haveit, que desarrolla sus acciones feministas en el hostil ambiente de Kosovo

El Kanun Lekë Dukagjini, un código de leyes tradicionales que algunos historiadores datan en la Edad de Bronce , sigue vigente en zonas de Albania y Kosovo. En él, la mujer es poco más que mera mercancía. Una máquina reproductora.

Alketa y Lola Sylaj y Vesa y Hana Qena son dos pares de hermanas veinteañeras residentes en la capital kosovar, Prishtina. Tras conocerse en la facultad de arte, formaron el colectivo artístico feminista Haveit. “Nos dimos cuenta de que, como mujeres, teníamos que salir a la calle. Protestaríamos sin palabras”.

Juntas desde hace 4 años, su presencia en las calles de su ciudad y los medios kosovares se ha convertido en un dolor de cabeza para el sistema patriarcal de su país. " Todas nuestras acciones son políticas. De hecho, nuestra existencia como colectivo artístico es política; nuestras performances son arte nacido de la necesidad", se definen.

Su última aparición pública ha sido precisamente contra el infame Kanun. Un guiso muy particular contra el patriarcado albano-kosovar:

"El Kanun ha dominado todos los aspectos sociales de la vida en Kosovo. Defiende las disputas de sangre y la vendetta. Las mujeres, en este código, son consideradas seres inferiores, sin apenas derechos. Si miras nuestro país desde fuera parece que todo está bien y que vivimos en un país democrático y liberal, pero ser una mujer y alzar tu voz es muy difícil aquí. Por eso luchamos contra esta mentalidad", explica el colectivo. "Si tienes que recurrir a un libro primitivo para exigir tus derechos significa que vivimos en una mentalidad primitiva".

La historia reciente de Kosovo es convulsa. Tras desligarse de la administración serbia, su declaración de independencia de 2008 todavía no ha sido reconocida por algunos países de la UE, entre ellos España. Belgrado sigue reclamando el territorio, con implicaciones nacionalistas serbias desde el siglo XIV.

Kosovo era la provincia más pobre de la Yugoslavia socialista y sigue siendo una de las áreas más pobres de toda Europa. Como dato curioso, basta decir que los propios kosovares cuentan que el servicio de correos, ambulancias o policías no conocen las calles por sus nombres, ya que algunas han cambiado hasta 6 veces de nomenclatura en los últimos 20 años, dependiendo de quién gobierne.

Se trata, por tanto, de una nación en proceso de construcción de su identidad como estado. En este hábitat, el trabajo anti-nacionalista de Haveit se vuelveuna lucha a contracorriente. Han llegado a pintar una pared de Prishtina con el mensaje "¿de qué color es tu bandera cuando arde?".

Como ellas mismas reconocen, “los Balcanes son en general una zona muy nacionalista y todas nosotras hemos crecido en una atmósfera así. Creemos que somos todas iguales y que no necesitamos escondernos detrás de banderas, ni promover el patriotismo. Si ser mujer en Kosovo es duro, imagínate ser una mujer no nacionalista”.

Haveit suele actuar en el bulevar principal de Prishtina, o en la propia plaza Madre Teresa, donde más gente puede verlas. Ellas mismas reconocen que el hecho de ser chicas hace más llamativas sus acciones. " Cuando la gente se para, sabemos que lo hemos conseguido y que se va a hablar de eso. Lo más importante para nosotras es actuar espontáneamente y la inmediatez de nuestras acciones".

La cultura de la violación también llevó su merecido cuando hace un par de años las chicas protestaron contra la insinuación parlamentaria de examinar a mujeres violadas en la guerra para que puedan recibir ayudas oficiales. A modo de metáfora , machacaron manzanas en la calle.

Otra de las performances que han realizado ha sido contra los cortes de agua en su país. " Llevamos 15 años de restricciones de agua y nadie habla de ello". Como ellas mismas argumentaban, "es ridículo que haya fuentes en la calle y en los hogares no haya agua".

La lucha por igualdad para la comunidad LGTB también es prioritaria para Haveit. En el San Valentín de hace 2 años, se besaron entre ellas en las calles de Prishtina. Recibieron un centenar de amenazas de muerte. “Tratamos de cambiar la imagen del país. Si nosotras y la propia comunidad somos más visibles, lograremos cambiar la percepción general”.

Alketa, Lola, Vesa y Hana no pierden en ningún momento la esperanza de cambio. El futuro de su tierra no será del gris que hasta ahora ha dominado todo. “Kosovo no tiene una mentalidad mucho más tradicional que otros países en los Balcanes. Es un país gobernado por políticos corruptos como otros tantos países europeos. Es uno de los países más jóvenes del mundo. La gente aquí es muy optimista y cree en el cambio, cree que un día lograremos salir de este aislamiento al que la propia Europa nos somete”.

¿De qué color es tu bandera cuando arde?

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