Historias

Flush: imágenes evocadoramente viscerales de lo que significa ser mujer

Una serie fotográfica de Prue Stent, Clare Longley y Honey Long rompe la caja de falsa perfección a la que hemos sido condenadas

Ser mujer no es ser una criatura celestial de piel impecable y curvas definidas que desprende un embriagador olor a rosas y estrellas. No es ser una poesía escrita solo con los términos más bonitos que viven entre las páginas de un diccionario.

Ser mujer es ser carne, sangre y pelo. Es el tacto de los dedos en una cavidad estrecha y húmeda. Caliente y resbaladiza. Es la lengua paseando por dientes afilados, los pezones erectos en los días muy fríos o en las horas demasiado ardientes.

Piernas, piel, bocas y barrigas hinchadas o pechos planos. Folículos pilosos que reivindican su existencia en lugares que pretenden ser alopécicos y viven en la tiranía de la constante observación.

Nuestra existencia de mujer no consiste en ser photoshopeadas por hombres que buscan la criatura perfecta en su cabeza deficiente. Consiste en cosas como amar, sentir, tocar, correrse, morderse el labio, mear y cagar mierda en vez de margaritas.

El proyecto artístico Flush ha entendido toda la esencia que se esconde en nuestro cuerpo y la ha convertido en fotografías evocadoramente viscerales. El fotógrafo Prue Stent, en colaboración con creativos como Clare Longley y Honey Long, han creado una serie de imágenes en las que se condensa toda la esencia y significado de lo que en realidad implica ser mujer.

En ellas no hay más perfección que la de la naturalidad, la aceptación del yo femenino que no se encuadra en nada, que es tan diverso como criaturas hembra hay en la Tierra.

Desafiando la mirada puramente masculina que durante siglos ha construido los límites de un ataúd de cristal de perfección al que hemos sido condenadas, las imágenes dan una visión de nosotras que no todos están dispuestos a aceptar.

"A lo largo de nuestras conversaciones y el desarrollo del concepto, una idea recurrente fue explorar la naturaleza diversa y en ocasiones surrealista de habitar un cuerpo femenino", aseguraron los creadores del proyecto a Dazed.

La elección del color rosa para la gran mayoría de las fotos puede parecer que confirma una vez más el cliché del considerado "color de chicas", pero en realidad tiene una explicación mucho más profunda.  

"Es un ajuste natural para explorar el cuerpo a nivel visceral y crudo. Todos somos tonos de rosa en nuestro interior. Debido a la conexión existente de rosas con el color rojo, y por tanto con la sangre y la fuerza de la vida, es muy potente y de gran alcance", justifican los artistas.

Los creadores, que además se definen feministas, buscan que su trabajo eche por tierra la idea restrictiva de la feminidad que sigue imperando en nuestra sociedad. Su devoción franca por mostrar a la mujer sin artificios sin duda lo consigue.

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar