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Historias

"Salí al balcón y allí estaba de nuevo, así que le dije a mi familia: '¿queréis ver un ovni?'"

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Una charla de Kiko Amat con Luis José Grífol, valedor de los avistamientos extraterrestres en Montserrat

Kiko Amat

22 Diciembre 2014 10:48

Mi artículo sobre los ovnis de Montserrat ya está terminado y a punto de solfa. Listo para entregar. Y, sin embargo, siento una picazón inconfundible en el parietal izquierdo, y a ratos también en el bajovientre, y no se trata del pie de cerdo con nabos que me ventilé ayer al mediodía. ¿Será porque intuyo la ausencia de algo? En efecto: falta el gran ausente de la velada y eje alrededor de quien orbita todo lo demás: Luis José Grífol.

De repente, en un pronto, decido llamarle a su casa, al teléfono que me proporcionó su colega ufólogo Fran Recio. Descuelga una mujer que, tras haberse cerciorado del objeto de mi llamada, exclama de una punta a otra de la casa: “¡Papá, al teléfono!”. Grífol se presenta, pero no cuestiona mis credenciales ni trata de averiguar el objeto de mi llamada o el medio para el que trabajo. Mi intención era hacerle un par de breves preguntas logísticas e históricas sobre los encuentros de Montserrat, pero al instante reparo en la absurdidad de mi plan. Grífol es, ahora lo veo, un hombre locuaz. Quiero decir: quizás sea el tipo más locuaz con el que haya conversado en la vida. Todas sus anécdotas se ramifican en cientos de nuevos brotes, cada uno de ellos infestado de nombres y apellidos de todos los presentes (y sus familiares), notas de contexto y actualidad del momento, reflexiones sobre la marcha y momentos de ligereza pop para atenuar la densidad de lo narrado. No contaba con esto, así que empiezo a grabar y tomar notas a toda mecha.

No estaba usted el otro día, Señor Grífols (le suelto, tras volver a identificarme). Se le echó de menos.

Había problemas en la carretera, ¿verdad? Es una zona peligrosa, esa. Un camión cisterna había volcado cerca de Olesa o Esparraguera. No quiero envalentonar a la gente a que venga si se dan malas condiciones, por eso no fui. Una vez se mató una mujer. Una compañera de trabajo murió en esa carretera (sigue una extensa disertación sobre los puntos negros y desniveles peligrosos de la carretera en cuestión).

Perdone que le interrumpa, Señor Grífols, pero quisiera saber cómo empezó su interés por los ovnis.

No me hables de usted, ¿eh? Sí, mira, fue el verano de 1977. Yo tenía 33 años. Luego me enteré de que a mi amigo Eugenio Siragusa, que era un ufólogo italiano muy famoso, le sucedió lo mismo a la misma edad. Esa primera manifestación me pasó en mi casa. Era en agosto, y hacía mucho calor. Yo estaba cenando con mi familia, delante de la televisión. Con una mesita-bandeja de esas de madera sobre las piernas. Mis hijos eran pequeños aún. Estábamos viendo Los Roper, que me relajaba mucho. Después de una jornada de trabajo va muy bien algo de relajante comicidad. Yo me había duchado hacía muy poco, porque soy ciclista, y normalmente me ducho dos o tres veces al día. De repente empezó a picarme mucho el cuerpo. Mucho, como si la sangre me estuviese hirviendo. Yo pensé que aquello era la premonición de un ataque grave de algo, de muerte, así que me deshice de la mesilla y salí corriendo a la terraza para respirar hondo y tratar de calmarme, sin que se enterase mi familia. Y allí me topé con un disco volador. Como un plato de café en el cielo, encima mío, que de golpe se desplazó a toda velocidad hacia el horizonte, alcanzándolo. Luego lo medí con una fórmula geométrica que toma como puntos de referencia los casquetes terrestres, y la distancia que había recorrido era de 12km en un segundo (sigue una elaborada explicación de la fórmula geométrica de cálculo). Luego volvió a salir disparado en dirección a Barcelona. Aquella vez me callé y no dije nada. Pero al siguiente semana, volvió a suceder lo mismo. Empecé a tener la misma sensación, como una desazón y un malestar, todo igual. Estaba mirando otro capítulo de Los Roper. Esa segunda vez volví a salir al balcón, y allí estaba de nuevo. Ahí ya le dije a mi familia: “¿Queréis ver un ovni?”. Y todos salieron al balcón y vieron lo mismo que yo.

Caramba. ¿Y eso continuó así durante mucho tiempo?

No, porque además entonces empecé a tener sueños premonitorios. Podía prever accidentes aéreos, por ejemplo. Yo le contaba lo que había soñado a un seminarista que conocía, que era escéptico en tema ovnis pero era un hombre de fe, y al poco tiempo lo que había predicho aparecía en los periódicos. En mis sueños fui capaz de predecir lo de Manises, lo de Los Rodeos, el vuelo aquel de Iberia que se estrelló en 1985, donde murió el que había sido antiguo ministro de industria, Gregorio López-Bravo... Claro, yo allí ya vi una calidad de videncia. Era un don. Me dispuse a confiar más en lo que veía en sueños. Vi que podía profetizar el futuro cercano, con aquellas premoniciones simbólicas inmediatas. Se me aparecían visiones de cuestiones sociopolíticas de índole importante. Tenía tanta confianza con las visiones que me transmitían ellos que al final empecé a preguntarles a Los De Arriba. Una vez tuve una premonición donde me veía en una montaña baja, como la que encuentras de Queralbs hacia Ribes de Freser, y de la cima bajaba un grupo de jóvenes. Yo me hacía a un lado, en el sueño, porque habría sido peligroso no dejarles bajar por el camino donde yo me hallaba. Pensé que era un símbolo: que ellos eran las nuevas generaciones, y yo debía dejarles paso. La siguiente ocasión en que tuve una manifestación de Ellos, aproveché para preguntar: “¿Estos sueños me los proporcionáis vosotros?”. Y de repente un trazo de luz muy fuerte se dibujó en el cielo. Volví a preguntar: “¿Debo dejar pasar a las nuevas generaciones?”. Y en el cielo se dibujó otro trazo fuerte, esta vez en dirección a Barcelona. O sea, en dirección hacia el arquero de Orión.


Y allí me topé con un disco volador. Como un plato de café en el cielo, encima mío, que de golpe se desplazó a toda velocidad hacia el horizonte, alcanzándolo


Para mí fue un chasco, pues la noche pasada estuve en la explanada una hora y media y no vi nada. Bueno, solo estrellas fugaces.

¿No viste nada? (asombrado). ¿Este último jueves? Pues un tío me ha engañado. Me ha dicho que sí hubo una manifestación, solo empezar, a las 23h. Es uno de Alerta Ovni España. Hay muchos piques en todo esto. El tío está un poco picado conmigo, desde la manifestación aquella en el Faro de Santa Pola, cuando Los De Arriba se manifestaron en los puntos que les señalaba yo, con un espectáculo de luz. Aquel día estaba conmigo Adan Richard Wilson. Es increíble lo mucho que ese hombre se parece a Paul McCartney, es como si fuera su hijo. Aquel día les expliqué a Los de Arriba cómo iba a funcionar la manifestación y lo que tenían que hacer. Ellos formaron un triángulo de luz, al lado del faro, que luego se fue en dirección al Cabo de Palos.

¿Cómo empezaron las reuniones mensuales en Montserrat?

Mira, yo trabajaba en la Companyia de Vaquers Rurals. Tú que eres tan catalán, seguro que te gusta el nombre. Mi gerente era el cuñado del suegro de Artur Mas. Pues la empresa cesó, a pesar de que parte de mi familia eran accionistas. Los Gili, que eran... (sigue una compleja descripción de los lazos familiares de Grífols y la historia de su cese). Un momento: ¿Qué me habías preguntado?

Que cómo empezó lo de Montserrat.

Sí. Yo ya estaba en otra empresa, en el departamento de compras, Import/Export, porque había estudiado comercio exterior en Esade. Yo sé muchos idiomas, los idiomas me fascinan, y hablo árabe, ruso, hebreo... Un día vi en la revista Mundo Desconocido lo que había sucedido en Manises en 1979, el aterrizaje forzoso por ovnis, y lo del año siguiente, en 1980, sobre el territorio catalano-aragonés. Yo allí ya tenía la mano rota con lo de las apariciones, porque llevaba dos años contactando con Ellos. Una sola vez me confundí, y creí ver un ovni, cuando en realidad era el avión privado de Landelino Lavilla, pero eso me sirvió para no ser tan confiado en aquellas cuestiones. Entonces tuve dos grandes clarividencias, cuando ellos ya se dirigieron a mí. Lo hicieron con sus propias voces. La primera vez, en sueños, escuché que me decían así: “Luiiiiiiiís” (alarga mucho la i y afecta voz aflautada). La segunda vez me dijeron: “Ooooh, miiiiiiraaaaaa” (idem). Era una voz femenina, vibrante, y como metálica. Curiosamente, aquella voz era muy parecida a la de la primera voz que escuché al nacer, de la primera persona que me tuvo en brazos. Era la cuñada de mi tío, Gutiérrez Gili (profusa explicación genealógica). Que me salvó la vida, además, porque yo nací muerto. Estuve muerto unos segundos, hasta que ella me devolvió la vida con unos golpes. Por eso la voz de Ellos era la misma voz. Así, el 13 de agosto de 1980 decidimos subir a Montserrat, porque quería demostrarles a los compañeros de mi empresa que lo de los ovnis era verdad. Lo que pasó es que nos colocamos al lado de las celdas del monasterio, y resulta que estábamos conversando muy fuerte sobre reencarnación (pues un compañero tenía la voz muy grave), y los monjes, que tienen que levantarse muy temprano por los maitines y todo eso, nos reclamaron que nos fuésemos a otro lado. Así que fuimos a la explanada, a la que yo ya le tenía echado el ojo como buen sitio de observación. Y allí sucedió que Ellos empezaron a obedecer... Bueno, obedecer no, porque yo no les doy órdenes. Pero sí accedieron a hacer lo que yo les pedía. “Desplazaros hacia aquellos picos tan prominentes”, les decía, y ellos se desplazaban siguiendo mis indicaciones.

Entiendo que tú has visto ovnis, en cuanto a objetos lumínicos en el cielo, pero ¿qué sucede con los supuestos seres extraterrestres que los pilotan?

(Habla más excitado, y cambia al castellano) Mira, hay dos tipos de ovnis. 1) Las Supermáquinas, que son las naves construidas con física de otra dimensión, y luego están 2) Las Entidades Vivientes. ¿Tú has visto Bola de Drac? Pues son así, energías puras. Ellos son, simplemente, ángeles extraterrestres. Son nuestros creadores, los Científicos. ¿Los dioses antiguos? Son ellos también. Sólo tienes que mirar el inicio del Libro del Génesis, que está mal traducido. En realidad no dice “Dios”, dice “Los Ángeles”. Esa es la traducción literal del hebreo de la primera frase: “Al principio los ángeles crearon...”. Eso ya lo dijo Voltaire, que no era ningún tonto. Existen otros mundos, que son purgatorios donde los espíritus se depuran. Nosotros somos entidades espirituales. ¡Eso de “a vivir que son dos días” es un auténtico disparate! Vivimos muchas vidas.


El 13 de agosto de 1980 decidimos subir a Montserrat, porque quería demostrarles a los compañeros de mi empresa que lo de los ovnis era verdad


Pero me decías que sí los has visto, cara a cara, a los alienígenas.

Sí. No solo les he visto, sino que me han regañado. Me lo dijeron en catalán: “No diguis que no ens has vist perquè ens tens devant” [“No digas que no nos has visto porque nos tienes delante”]. Tuve predicciones de lo que iba a pasarme en el futuro. Avisos. Una vez me dijeron que no cogiese un autobús, en Inglaterra (explica con gran lujo de detalles el viaje), y, cuando cogí el siguiente, vi que el vehículo donde yo tendría que haber subido sufría un accidente, y quedaba completamente chafado por donde debería haber estado yo sentado. Otra vez, en Génova, habíamos quedado con el asesor de Encuentros en la Tercera Fase, el gran ufólogo Joseph Allen Hynek, me hicieron un feo y no me lo presentaron, pero me presenté yo y él me felicitó. Mira: Hynek murió el 27 de abril, ¡el día de la Virgen de Montserrat! Las posibilidades de que eso suceda son de 1/365. Si sacas el porcentaje te sale 0,0027. ¡27! Vuelve a ser el día de la Moreneta. Yo creo que a Hayek lo asesinaron, murió en la sala de operaciones. (Cambia de tema). Los rusos siempre han sido más transparentes con sus cosas que los americanos. Un astronauta ruso que había pasado siete meses en el espacio, durante los años cincuenta, y que luego recibiría la doble medalla al mérito espacial, declaró que: a) Los americanos sí habían llegado a la luna (porque él vio sus huellas en directo) y b) Que si tuviese permiso para hablar provocaría una gran conmoción, porque él tuvo los extraterrestres al lado.

Creía que los rusos eran más transparentes.

Cuando ellos ven fenómenos no explicados lo dicen, no como los americanos. Pero esto era muy importante. En la tierra hay niños nacidos de madre terrestre pero que no son de aquí. A mí me dijeron Ellos una vez: “No som més que tu” [“No somos más que tú”]. Y, al notar mi perplejidad, se hablaron entre ellos, diciendo “Ell no recorda qui és. Si recordés qui és no faria el que fa” [“No se acuerda de quién es. Si lo recordara no haría todo lo que hace”]. No hablo mucho de esto porque parece que me esté pavoneando. Pero yo dependo de Los De Arriba. Es demasiado extraño que sea yo. Si encienden las luces es para abrir nuestras mentes. Cuando los vi por primera vez, en el Berguedà, caí de rodillas y empecé a llorar. En aquella conferencia de la Côte d’Azur se manifestaron finalmente con tres afirmaciones:

a) Existen

b) Existe una Confederación Intergaláctica

c) La Tierra se encamina hacia el Mundialismo.

Por eso, cuando me invitan a radios muy catalanas, más de la ceba, yo siempre les digo: “Olvidaros de vuestros reinos de Taifa, porque vamos hacia el mundialismo”.



Si encienden las luces es para abrir nuestras mentes. Cuando los vi por primera vez, en el Berguedà, caí de rodillas y empecé a llorar



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