Historias

Drop the Plus: la modelo que empezó una revolución

Defendiendo el derecho a un cuerpo con curvas (y sin etiquetas tóxicas)

" Soy una mujer, PUNTO. Todas somos mujeres. Muchas formas y tamaños. No es nosotras vs. ellas... Ya tenemos una escala numérica que va de cero a treinta, y puede que más allá. No necesitamos otro término, y ciertamente no necesitamos 'plus' en relación a una mujer".

Esas palabras de la australiana Ajay Rochester, personalidad televisiva en su país, fueron el pistoletazo de salida de Drop the Plus, una campaña polémica que lucha por desterrar la categoría 'plus size' del mundo de la moda. La oronda presentadora lanzó el primer grito, pero la cara más visible de esa guerra por la normalización de los estereotipos corporales dentro y fuera de la moda ha sido otra.

Con esta imagen, Stefania Ferrario le dio el empujón mediático definitivo a Drop the Plus. En la foto, su cuerpo proporcionado, desnudo. Su estómago plano como pizarra desde la que lanzar su misiva:

"Soy modelo. PUNTO. Tengamos a modelos de todas las formas, todas las tallas y todas las etnias, y dejémonos de etiquetas desorientadoras. No estoy orgullosa de ser tildada 'plus'. No lo encuentro empoderador".

A simple vista puede parecer una pataleta gremial, una iniciativa narcisista de una serie de mujeres cansadas de sentirse "las rellenitas" en un mundo que sigue rindiendo culto al hueso. Algo de eso hay, seguro, pero lo que de verdad preocupa a esta mujeres no es tanto su estatus, o su amor propio, sino lo que proyecta la industria con esa distinción nociva.

La implicación de que la mayoría de las mujeres son 'plus size', y no 'normal', resulta muy peligrosa para las mujeres y la sociedad

"'Plus' implica más grande que 'normal'. Cualquier modelo con una talla americana 4 es considerada una modelo de 'tallas grandes'. La mujer media americana tiene una talla 14. Mezclado con el resto de presiones sobre la imagen corporal a las que se enfrentan las mujeres, la implicación de que la mayoría de las mujeres son 'plus size', y no 'normal', resulta muy peligrosa para las mujeres y la sociedad".

Es una discusión vieja, pero está lejos de ser superada. Valgan un par de números rastreados al vuelo como reflejo de ese peligro: el hashtag #bodygoals registra más de 130.000 entradas en Instagram; los hashtags #careergoals o #personalgoals no llegan a superar las 20.000.

Nuestra figura nos obsesiona casi más que ninguna otra cosa.

Dar la cara (bonita)

Nacida en Camberra de madre italiana y padre inglés, Ferrario empezó a coleccionar halagos en las redes sociales antes de meter la cabeza en el mundo de la moda.

Su tendencia al exhibicionismo coqueto y sus curvas mareantes le ganaron miles de seguidores antes de que ningún agente le echara el ojo. A los 16 años firmó su primer contrato como modelo, y desde entonces viene desafiando las convenciones de la industria con una carnalidad voluptuosa y curvilínea que le debe mucho a sus años como nadadora profesional.

A sus 21 años, Stefania se define como bisexual, es elocuente y extremadamente sexy. Pero si por algo llama la atención es por la confianza corporal que derrocha en su trabajo frente a las cámaras  .

Puede que parte de la industria de la moda la tenga catalogada como modelo de 'tallas grandes' —incluso cuando gasta una 36, menos que la mujer media en casi cualquier rincón del mundo occidental—, pero ella se siente perfectamente cómoda en su piel.

Existe la idea de que si eres más grande de lo que normalmente vemos en los medios, entonces estás gorda. Recuerdo que cuando estaba en el instituto la gente solía decirme que estaba demasiado gorda para ser modelo. Era ridículo, porque estaba sana y estaba en forma

Con su implicación en #DropThePlus, Ferrario busca simplemente eso: contribuir a que cada mujer pueda sentirse cómoda en su cuerpo, a que aprendamos a celebrar la belleza, tenga la talla que tenga.

"La belleza consiste en explorar y abrazarte a ti misma y todo lo que te hace única, física y mentalmente. Y también en encontrar eso en los otros. Los medios nos alimentan con ideas estrechas sobre la belleza, pero una vez que abres tu mente a la belleza de todos y todo, es mágico".

Curvas. La diferencia está en las curvas. En la estructura osea y en las carnes bien puestas. Porque DropThePLus no trata de idealizar la gordura, como dicen sus críticas. DropThePLus es un grito positivo a favor de los cuerpos no normativos y la diversidad.

"#DropThePlus es una llamada a la acción, es pedir un cambio aunque sea pequeño. Deshaciéndonos de la etiqueta estamos normalizando los cuerpos con curvas", comenta Ferrario en una reciente entrevista con Dazed.

" Existe la idea de que si eres más grande de lo que normalmente vemos en los medios, entonces estás gorda. Recuerdo que cuando estaba en el instituto la gente solía decirme que estaba demasiado gorda para ser modelo. Era ridículo, porque estaba sana y estaba en forma. Creo que esas etiquetas también afectan a cómo los hombres ven a las mujeres: están dañando su percepción del aspecto que las mujeres realmente tienen y del aspecto que creen que deberían tener".

No todo el mundo en los corrillos de la moda está de acuerdo con sus reivindicaciones.

#DropThePlus no tardó en generar un ola contraria con su propio hashtag, #keeptheplus. Gente como Bethany Rutter, escritora sobre cuestiones de moda que nunca ha tenido problemas en presentarse como "mujer gorda", lo tachó de "proyecto vanidoso diseñado para que mujeres que no están realmente gordas, se sientan mejor con ellas mismas. Por mejor, quiero decir no gordas". También gente de la industria como Philip Green ha hablado en contra, asegurando que la 'talla grande' es un término benigno de la industria que se usa para diferenciar, no para discriminar.

La realidad es que meses después de su lanzamiento, #DropThePlus sigue generando adhesiones y conversación en las redes sociales prácticamente a diario, alargando un debate necesario que Ferrario piensa seguir agitando.

Voy a seguir presionando por una mayor y más sana diversidad en la industria de la moda y animar a otras a que hagan lo mismo. Necesitamos normalizar una diversidad de cuerpos que están en forma, que están sanos, en vez de etiquetarlos con títulos engañosos

En el fondo, el problema no está tanto en la etiqueta 'plus' como en el miedo cultural que tenemos a ser considerados "gordos". Eliminando una palabra no vamos a cambiar eso. La tarea es más compleja, y pasa por desaprender todos esos ideales del cuanto-más-delgado-mejor que tan prevalentes han sido, y aún son, en la industria de la moda y en nuestra propia vida.

La belleza y la salud pueden tener apariencias muy distintas. La vida no depende de caber en una talla 34.

Sé tú mismo, el resto de los papeles ya están cogidos (O. Wilde)

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