Historias

Un futbolista habla sin tapujos del medicamento que le obligó a jubilarse

No hay nada como la jubilación para que un futbolista hable sobre lo que nunca vemos en los partidos…

No hay nada como la retirada para que un futbolista hable. Perdido el miedo a ofender a compañeros o rivales y, sobre todo, a cerrarse puertas, es momento de decir cosas de verdad.

Daniel Agger fue durante 8 años uno de los centrales más fiables de Europa en el Liverpool. El danés, tras dos últimas temporadas en su club de origen, el Bröndby, se retiró hace poco más de un mes con solo 31 años.

Ahora desvela la clave de esa prematura retirada en una serie de entrevistas en el diario de su país Jyllands-Posten.

Agger tiene hiperlaxitud articular, un síndrome crónico que provoca una excesiva movilidad o elasticidad de las articulaciones. Sus dolores crónicos asociados han de ser tratados con antirreumáticos y antiinflamatorios.

El danés ha reconocido haber abusado de uno de estos en particular, Celebrex. "Lo conozco bien. Y apesta, pero por fin acabé con ello. No gano nada diciendo esto, pero a lo mejor otros deportistas sí: quizá lo lean y decidan tomar menos que yo", ha dicho Agger. 

El exdefensa sabe cuándo tocó fondo. Habla de un partido en marzo de 2015 cuando se enfrentó con el Bröndby al Copenhague. Agger se había lesionado una semana antes pero tenía unas ganas 'desesperadas' por jugar y estuvo tomando dos pastillas tres veces al día durante una semana. Reconoce que los médicos le habían advertido que esa dosis no era recomendable durante más de tres días.

Uno de los efectos secundarios de los que habla Agger es la somnolencia, que combatía con cafeína. El jugador se durmió en el trayecto en autobús de 15 minutos justo antes de llegar al estadio. Finalmente, salió a jugar contra el Copenhague, pero hoy reconoce que apenas podía coordinar sus movimientos. Trataba de cabecear un balón pero calculaba mal y este le pegaba en el brazo. En el minuto 29 tuvo que salir del campo.

Se sentó en el banquillo pero finalmente tuvieron que llevárselo a los vestuarios. Agger dice que no recuerda nada. Esa noche decidió dejar de tomar esos medicamentos. "Mi mujer me lo decía desde hacía tiempo, pero a mi me entraba por un oído y me salía por otro", ha reconocido.

Agger sufrió durante su carrera muchas lesiones. Algunas le afectaron a las rodillas o los metatarsianos del pie, tuvo una hernia de disco y actualmente convive con dolores de espalda. Ha reconocido haber rendido solo al 70 u 80% en sus dos últimas temporadas en Liverpool y a un nivel aún inferior en las dos anteriores a su retirada con el Bröndby.

Finalmente, Agger puso punto final a su carrera el pasado 9 de junio argumentando que su cuerpo no podía más. "He tenido suficiente física y mentalmente. Creo que aun podría seguir jugando pero prefiero dejarlo en este punto relativamente alto. No quiero una espiral cuesta abajo".

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