Historias

Confesiones ocultas desde una Cuba destinada a desaparecer

Alegrías y tristezas de una sociedad que no vive como las demás

Todo va a cambiar en Cuba, y la última prueba de ello es el apretón de manos histórico entre Obama y Castro. El mundo entero habla de imperialismo y Revolución Cubana; de economía y de política, pero ¿quién conoce a los cubanos de La Habana?

El proyecto Habana Humana quiere acercarnos a esa sociedad desconocida. A pie de calle, y con un modelo similar a Humans of New York, Habana Humana retrata a los ciudadanos de la capital cubana y comparte sus historias personales.

La isla esconde historias fascinantes, y la prueba está en estos relatos de vida.

#1

«Yo fui hermosa de joven, imagínate que me llamaban "la bella". Con 15 años me pusieron a trabajar de modista y así pasé toda mi vida. Ahora tengo 94 años, saca cuenta. También fui modelo. (...) Ahora mismo voy a comprarme unos panes con picadillo y llenar mi pomito de refresco. En aquella tiendecita, cada vez que voy a comprar refresco, el muchacho me rellena el pomo y nunca me cobra.

»Hoy tuve ganas de llorar, pero Dios es bueno y me siento agradecida de conocerte. ¿Cuál es tu nombre? Hoy voy a rezar a Dios por ti».

Casi todos los cubanos tienen un trabajo garantizado, pero el salario medio es de unos 16 euros mensuales. Los cubanos reciben comida del Estado todos los meses, pero no la suficiente como para comer más de 15 días. 

Todo se recicla aquí en Cuba

Por eso, ser cubano significa sobrevivir con la picaresca. Algunos tienen un segundo 'empleo', otros roban provisiones en el trabajo; algunos aceptan sobornos y otros se prostituyen.

#2

« Desde hace ya mucho tiempo me dedico a recoger materia prima. Por las latas no me dan mucho, pero por cada 24 botellas de cristal me dan 20 pesos. También los cartones. Todo se recicla aquí en Cuba. Hace tiempo que no veo a mis padres. Mi papá no quiere venir a La Habana, dice que no le gusta. A mi mamá sí, pero bueno, no quiere dejar a mi papá solo. A veces me siento sola ».

Cuba no encaja en la economía globalizada. En parte, la escasez del país se debe al bloqueo económico que ha mantenido Estados Unidos sobre Cuba, pero ese bloqueo parece ahora más próximo a desaparecer que nunca.

Si Cuba abandona el sueño comunista, se acabará el mito, la alternativa del sistema, uno de los pocos países socialistas del mundo. Pero, quizá, también será un poco más sencillo ser cubano.

Me gano la vida luchando, lo mismo de carpintero que de albañil

El futuro de Cuba no es de la familia Castro, ni siquiera de Obama, sino las nuevas generaciones que han crecido en la isla. Los cubanos son una especie distinta, casi de otro planeta, luchadores por naturaleza. Estas son las caras de la nueva Revolución Cubana.

#3

«Yo soy el primer transexual de Cuba. Supe de mi homosexualidad desde que tengo uso de razón. Aunque no lo parezca, tengo 49 años. Cuando niño, mi padre me maltrató mucho por eso. De mi madre no supe nada desde que nací. A los 12 años no pude más y tuve que irme de casa (...)

»Tuve muy malas experiencias, con lo mal que trataban a los homosexuales en aquellos años. Para mí era normal ir a la cárcel. Si te veían de la mano con un hombre, 4 meses. Te frotaban la cara con papel de arroz, para ver si estabas maquillado.

Yo soy el primer transexual de Cuba

»Una vez me apuñalaron en la cárcel y me tiraron de mucha altura. ¡¡Imagínate que me desperté en la morgue!! ¡¡Me iban a enterrar viva!! Salí corriendo de ahí. La peor experiencia de mi vida. Ahora por suerte ha cambiado todo. Mariela Castro hizo una labor inmensa por nosotros. (...)

»Ahora soy conocida en el mundo entero. Han escritos libros donde hablan de mí y he salido en muchos vídeos. Ya me estoy preparando para la marcha del orgullo gay que es en mayo».

¡¡Me iban a enterrar viva!!

El 'macho revolucionario' es el ideal del cubano guerrillero, el que cualquier día agarra el fusil y se pone a luchar contra el imperialismo. Esa figura agresiva aún pesa en la sociedad cubana, y ha sido un gran impedimento para la integración de los homosexuales.

Pero, desde principios de los 90, todo empezó a cambiar. Mariela Castro, hija de Raúl Castro, es activista por los derechos LGBT y dirige el CENESEX, un importante organismo que lucha contra la homofobia e incluso ofrece operaciones de cambio de sexo a personas transgénero.

#4

«Un amigo me llevó a un club, aquí le llaman proyecto, de Retro-Running y cuando descubrí esa forma de correr me dije "voy a hacerlo". Siempre me gustó correr maratones y carreras, pero nunca lo hice profesional. Me gano la vida "luchando". Lo mismo de carpintero, que de albañil ».

 #5 

«Éramos cinco hermanos y yo la única mujer. Mi madre temía que yo me hiciera lesbiana porque, claro, solo jugábamos a las bolas, las pistolas, etc. Ella me regalaba muñecas y mi padre, escondido, me compraba las pistolas.

»A los doce años me enfermé de Tifus Negro y perdí las pestañas, las uñas y temían que iba a morir. Yo no quería morirme sin casarme. Y quería casarme con mi maestro de Física. Mi padre lo convenció, como mi último deseo. Nos casamos y no solo comencé a curarme, sino que él se enamoró de mí y a los 15 años le di dos niños.

Me enfermé de Tifus Negro, pero yo quería casarme con mi maestro de física

»Él terminó poniéndome los cuernos con mi mejor amiga y lo dejé. Eso desató la lujuria en mí. Desde entonces tuve diez hijo con cinco maridos. Yo miraba al cielo y decía a mi madre: "¿Viste?".

La magia que tengo viene de una mezcla de la religión Yoruba (cuando caí enferma, me hicieron el santo) y por mi abuela paterna, cartomántica de Valencia. Los turistas no logran nunca adivinar mi edad. Tengo 73 años. Bailé y estuve siempre ligada a la cultura e identidad de mi ciudad. Con el tiempo me convertí en la Señora Habana. En la Puerta del Sol, en Madrid, una foto mía de 5 metros estuvo colgada con un letrero que decía: "Ven a visitar Cuba". Hoy día tengo 18 nietos y 6 bisnietos».

Tengo 73 años, y con el tiempo me he convertido en la Señora Habana

Gran parte de la economía cubana se sostiene gracias al turismo. Cuba es un paraíso de playas arenosas, y una demostración de que el turismo en el paraíso puede ser ecológicamente sostenible: según la WWF, Cuba es el único país del mundo con desarrollo humano y ecológico sostenible.

Ahora se avecinan tiempos de incertidumbre. ¿Se convertirá Cuba en un nuevo DisneyWorld en unos años? Y, sobre todo, ¿se extinguirá el cubano tal y como lo conocemos?

De momento, mientras no le engulla la globalización, el cubano sigue siendo de otro planeta.

Cuba es otro mundo, el cubano es otra especie

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