Historias

Así es como Snapchat salvó su vida durante una agresión sexual

Nunca pensó que una app le salvaría la vida

El 3 de septiembre de 2014, Sydnee Enos veía la televisión en su casa, a las afueras de Boston, cuando su móvil vibró. Acababa de recibir un vídeo en Snapchat, al que se le fueron sumando varios más. En ellos reconoció a una chica que conocía y estaba en peligro.

Primero vio cómo otros adolescentes la empujaban contra la cremallera desabrochada del pantalón de un chico, mientras ella repetía incesantemente la palabra “no”. Después trató de escapar pero no lo conseguía y era arrastrada de vuelta a su tortura.

Enos se quedó petrificada ante la película de terror que acababa de presenciar. Sin embargo, no dejó que el bloqueo ganara y empezó a hacer capturas. Después llamó al usuario que los estaba posteando, Timothy Cyckowski, y le advirtió de que lo que estaban haciendo era horrible.

Inmediatamente después, alertó al padre de la chica y llamó al 911.

La policia registró la llamada a las 11:11 de la noche y corrió a peinar el bosque detrás de la escuela primaria. Allí la encontraron medio desnuda y muy drogada, aovillada bajo un árbol. No solo se encontraba cubierta de hojas, hierba y suciedad sino que estaba al borde de la sobredosis.

Se encontraba tan mal que ni siquiera podía andar. En el hospital encontraron que tenía más del límite de alcohol permitido en sangre, así como oxicodina. Hasta en dos ocasiones, el personal tuvo que administrarle Narcan, un antídoto para tratar su intoxicación.

Además, la víctima tenía espuma en la boca y abrasiones por todo el cuerpo. Más tarde testificaría que era como si su cuerpo entero la estuviera matando. Aunque, por lo demás, es incapaz de recordar la mayor parte de lo que ocurrió aquella fatídica primera noche del curso escolar.

Tenía solo 16 años y había estado a escasas horas de morir y demasiado drogada para poder defenderse de los que supuestamente eran sus amigos.

Fue la policía la que, con mucho esfuerzo, tuvo que hacerle ver que sus propios amigos habían abusado de ella.

Todo empezó de forma relativamente inocente. Una botella de Vodka que iba pasando de mano en mano hasta que todo se volvió borroso. Fue entonces cuando su amiga de pelo azul, Kailyn Bonia, empezó a besar a la víctima y a meterle mano entre flashes. Más tarde intentaron forzarla a hacerle una felación a Rashad Deihim y a practicarle sexo oral a la propia Bonia. Ella tenía 18 y él 19.

Rashad Deihim

Una de las cosas que sí recuerda la agredida es pedirles a sus amigos que dejaran de hacerle fotos. Además del vodka, se había tomado un calmante antes de salir de casa y, en aquel punto, era incapaz de entender qué estaba pasando.

Sin embargo, en un principio, se negó a testificar contra ellos porque los consideraba realmente sus amigos y no quería cargar con el peso de haberlos mandado a la cárcel. Simplemente, quería pasar página.

Hasta principios de este año no fue capaz de admitir ante el juez que las relaciones no habían sido consentidas. Un testimonio avalado por los expertos que declararon que la víctima no se encontraba en condiciones de poder consentir.

Los acusados, que entonces tenían 18 y 19 años, fueron declarados finalmente culpables la semana pasada de agresión sexual e intento de violación. Aunque no conocerán su sentencia hasta el próximo 3 de septiembre. Por su parte, Cyckowski, el responsable de las grabaciones ya fue condenado en marzo a 4 años de libertad condicional por un tribunal de menores y estará bajo la tutela del estado hasta que cumpla 20 años.

Kailyn Bonia

Algo que la acusación ha conseguido sin la colaboración de los responsables de Snapchat. Aunque fue gracias a la app que pudo descubrirse en tiempo real lo que estaba sucediendo, solo se pudo conservar uno de los vídeos bajo orden judicial. No obstante, el juez no podía admitirlo como prueba a no ser que un experto de Snapchat aceptara a declarar en el juicio. Sin embargo, la empresa decidió no hacerlo.

La negativa de Snapchat, lejos de crear controversia por obstruir la resolución de un caso de abuso sexual, tiene que ver con la posibilidad de poder recuperar vídeos borrados. Tanto que la empresa ha tenido que dar explicaciones, aclarando que no resulta tan fácil y que solo es posible con las herramientas forenses necesarias.

En este sentido, han sido las capturas realizadas por Enos la clave para que se haya podido condernar a los agresores. Ella, su rápida actuación y la existencia de Snapchat son las responsables de que la víctima siga con vida a día de hoy. Un caso que ayuda a cambiar un paradigma en el que se percibe negativamente el impacto que la tecnología tiene en la sociedad. Así, tras muchos años de matar al mensajero, se reconoce el valor de que una app haya ayudado a evitar que la maldad humana se ejerciera hasta sus últimas consecuencias.

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