Historias

Cogen del 1% para dárselo al 99: así son los Robin Hood en tiempos de bitcoin

Divisas como Bitcoin están propiciando el auge de los nuevos Robin Hood virtuales

El pasado 31 de mayo un pequeño grupo de personas se reunió frente a la estatua de Willie Mays en San Francisco. Se confundían con el público que asistía a un partido de béisbol en el cercano AT&T Park, pero no estaban ahí para ver jugar a los Giants. Estaban ahí para ver cómo Jason King culminaba la maratón de 5.200 kilómetros que le había llevado a cruzar de costa a costa los Estados Unidos.

Sobre las cinco de la tarde King apareció corriendo por la calle, llevaba zapatillas naranjas y una camiseta negra mostrando un código QR y las palabras “Sean’s Outpost Donate BTC”. Sean Outpost es el centro para personas sin techo que fundó en la ciudad de Pensacola, Florida, y BTC se refiere a Bitcoin. Como muchas organizaciones caritativas, Sean Outpost utiliza las facilidades de las transacciones en Bitcoin para mejorar la ayuda a los desfavorecidos. Y su maratón cruzando el país ha sido su proyecto más ambicioso hasta la fecha.

Su aventura se inició en enero, cuando empezó a correr desde Miami tras la North American Bitcoin Conference. Su objetivo era sensibilizar a la sociedad acerca de las personas sin techo. “Estoy harto de la situación de los sin techo en América, y si haces algo como cruzar el país corriendo puede que llames la atención de un montón de gente por el camino”, decía King recientemente a Wired. Solo consiguió recaudar 200 de los 1.000 bitcoins que se había fijado como objetivo. Eso sí, gracias a la revalorización de la divisa se se trata de una cifra nada despreciable: hoy un bitcoin cotiza aproximadamente a 466 euros.

Ventajas de la virtualidad

Jason King KryptoKit

Otro de los objetivos de King era promocionar las ventajas de Bitcoin a la hora de hacer donaciones. Dos de ellas son la inmediatez y el anonimato. Al tratarse de una economía al margen del sistema financiero oficial, controlado por los grandes bancos y los gobiernos, las operaciones son mucho más ágiles. No necesitas dar tu tarjeta de crédito, ni tus datos bancarios, ni tu dirección física. Con la única ayuda de una una conexión a Internet puedes transferir dinero a cualquier parte del mundo de forma prácticamente instantánea. En el futuro, hacer una pequeña donación podría ser tan fácil como dar un “me gusta” en Facebook.

Esta libertad también acarrea problemas. Al ser una transacción completamente anónima, las organizaciones se ven obligadas a acepar todas las donaciones que reciben, aunque sospechen que el origen del dinero sea ilícito. Esto propicia que surjan figuras a lo Robin Hood que roban a los ricos para dárselo a los pobres en forma de Bitcoins. Dmitry Murashchik, responsable de la organización benéfica Bitcoin100 explicaba a Forbes que el pasado mes de enero recibieron una serie de pequeñas donaciones acompañadas del siguiente mensaje:

—Sí, soy un estafador, y gano dinero estafando a idiotas alrededor del mundo. Así que he decidido compartir un poco de mi dinero con vosotros, losers.

A pesar de ello, King es optimista: “creemos en esta divisa”, dice, y no es el único. La fundación BitGive logró recaudar cerca de 4.000 euros en un solo día para Save the Children, y ahora está cerca de conseguir más de 7.000 euros para The Water Project.

También existen historias estrambóticas, como la de un un usuario de Reddit que logró recaudar 22 bitcoins ( unos 10.248 euros al cambio actual) sólo sosteniendo un cartel durante un partido de fútbol americano. Con el mensaje ““Hi Mom Send Money” y un código QR. En el universo Bitcoin, el código QR es como un código de barras que utilizan las personas y negocios para aceptar pagos. Al escanearla, la imagen cuadrada se traduce a un código de entre 27 y 34 caracteres alfanuméricos que conforman la dirección de Bitcoin.

El filántropo callejero del los Dogecoins

@savethemhood

Bitcoin no es la única divisa virtual que se utiliza para hacer donaciones de caridad. NobleCoin, Worldcoin y Dogecoin también han servido para recaudar fondos. Uno de los casos más célebres es el de un tuitero anónimo ( @savethemhood) que, desde el pasado mes de marzo, ha repartido millones de dogecoins entre celebridades y prescriptores del mundo tecnológico. Su único requisito es que el dinero sea destinado a causas benéficas. Su objetivo es paliar las desigualdades: “el 1% más rico posee el 40% de la riqueza de lo Estados Unidos”, decía en uno de sus tuits. Y cree que la mejor manera de hacerlo es a través de dogecoins: “he estado observando la comunidad dogecoin. Sus intenciones son puras. Voy a extender mi mano para ayudar”, decía en otro.

Hasta la fecha @savethemhood ha donado dogecoins valorados en más de 13.000 euros a personajes como Jimmy Fallon, Ashton Kutcher, Alexis Ohanian (co-fundador de Reddit) o Nick Bilton (columnista de tecnlogía del NYTimes). Pero regalar dinero a celebridades no es su única herramienta. A menudo reparte carteles por San Francisco con tiras de papel que se pueden arrancar y postea las localizaciones en Twitter e Instagram. Cada uno de los códigos QR corresponde a una cartera llena de dogecoins que puede quedarse aquél quién lo necesite.

Para demostrar que no va de farol, también ha posteado capturas de pantalla que muestran la gran cantidad de dogecoins que posee o fotos de fajos de billetes que, presumiblemente, planea cambiar por dogecoins para seguir con su proyecto.

Nadie sabe quién es @savethemhood. “No hablaré con la prensa ni daré entrevistas. Gracias”, dijo en Twitter. Igual puede ser un millonario de la industria tecnológica que otro estafador que ayuda a los pobres robando a los ricos. Pero si algo ha quedado claro en la pequeña historia de la caridad virtual es que, de momento, esto no importa. Mientras el dinero siga llegando, la moralidad parece ser secundaria. Quizá resulte paradójico que las buenas causas se apoyen con prácticas turbias. Pero, ¿quién no ama a Robin Hood?

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