Historias

Una casa solo de mujeres para combatir la soledad y los malos momentos

Celia Estévez propone la creación de una casa autogestionada y autosuficiente para que mujeres mayores de 50 años puedan vivir la vida que no han podido tener antes

Fotos: Michal Pudelka

Al poco de contestar mi llamada, una de las primeras cosas que me sugiere Celia Estévez es que ella ya estaba indignada antes de que la indignación fuese el estado de ánimo de todo el país. Entre risas, ella cuenta que lleva en crisis desde 1980. Pero a pesar de su buen humor, una advierte rápida que no bromea y que está a punto de contar algo muy serio.

Celia habla de la muerte de su padre cuando ella acababa de cumplir los 18. Habla de tener que buscarse la vida. Habla de quedarse en la calle "como los desahuciados de ahora" y de cómo aquella experiencia la hizo darse cuenta de que no se veía en el rol tradicional de mujer casada y con hijos.

El proyecto se inspira en la casa Babayaga de Francia, en la que 21 mujeres viven juntas

En la actualidad tiene 53 años, comparte piso y, después de toda una vida marcada por el trabajo precario, se ha quedado en paro.

Todo estos acontecimientos de su vida la han llevado, paso a paso, hasta la propuesta que acaba de hacerle al gobierno de Madrid: nada más y nada menos que la fundación de una casa autogestionada y autosuficiente para mujeres mayores de 50 años. Ella advierte de que esto es algo que no ha de confundirse con una residencia para personas mayores o con un piso tutelado. De hecho, el proyecto se inspira en la Casa Babayaga de Montreuil (Francia), un hogar autogestionado en el que 21 mujeres con pocos recursos envejecen juntas.

"El propósito es darle la oportunidad a las mujeres de envejecer 'bien'. Darle la vuelta a la tortilla y que no nos condenen a depender de un subsidio escueto o de trabajos más precarios aún que cuando éramos jóvenes. Una casa para mujeres viudas, solteras o separadas que estén un poco de vuelta de todo y tengan ganas de vivir la vida que no han podido tener".

Celia habla de su madre, que está en silla de ruedas y enviudó en una época en la que la desigualdad entre sexos era aún mayor.

En este punto de la entrevista no puedo evitar pensar en mi madre, que nunca ha podido realizarse por haber nacido mujer durante el franquismo, y también pienso en tantas otras amas de casa de mi entorno que se han postrado delante de la tele después de la muerte de sus maridos o hijos.

Por lo tanto, es fácil entender la importancia de la palabra "mujeres" dentro del proyecto de Celia.

"Las mujeres somos las que sufrimos una discriminación intolerable. Yo misma, por ser mujer, he tenido muchas trabas desde que nací. Por ejemplo, en mi casa no me dejaron estudiar porque decían que, como mujer, tenía otras obligaciones más propias de mi sexo. Fue muy frustrante sacar sobresalientes y no poder seguir estudiando".

Celia no pudo seguir estudiando por ser mujer y siempre se ha sentido discriminada en el trabajo

"Después he trabajado en hostelería, mensajería, logística, en puestos de administración o contibilidad y, en todos y cada uno de esos trabajos, me he sentido discriminada tanto salarial como profesionalmente".  

"El artículo de la Constitución que dice que nadie podrá ser discriminado por cuestiones de sexo es una patraña".

Aunque es importante dejar claro que en la propuesta de Celia, la autogestión y la autosuficiencia son igual de importantes que las mujeres.

"La casa está pensada para que tenga paneles solares, huertos, techos verdes para descontaminar y tener más calidad en el aire... O sea que no pretende sacarle dinero al Estado. Al contrario. No vamos a suponerle un gasto adicional a nadie. De hecho, cuando la casa esté en marcha va a generar riqueza. Por un lado porque como pasaremos a ser socias, cooperativistas o autónomas, el estado se ahorrará tener que pagar nuestros subsidios y pensiones. Por otro, porque el huerto no será solo para autoconsumo. Y, además, pagaremos impuestos".

"Es un modelo que se podría extrapolar a otros colectivos y estratos de la sociedad "siempre y cuando se hiciera sin crear guetos".

La casa no le supondría ningún gasto adicional a nadie. Generaría riqueza.

Lo cierto es que la casa podría ser una realidad de aquí a algunos años. Para ello no solo se necesita ayuda municipal o estatal, sino de otras personas, de todas las edades, que crean en el proyecto y aporten sus ideas o incluso sus casas y terrenos.

"La casa no será mía. Es un proyecto colectivo. Además, la idea no es que haya una sola casa. Hay muchos pisos vacíos en Madrid con pequeños terrenos en los que se podría hacer perfectamente lo que propongo".

De momento, su propuesta ya está publicada en la plataforma que el gobierno de Carmena ha habilitado en Madrid para votar propuestas ciudadanas. Necesita 53.726 apoyos para seguir adelante y puedes apoyarla aquí.

Cuenta Celia que en su entorno muchos no entienden por qué le dedica tanto tiempo y esfuerzo a la realización de una casa autogestionada. Algunos utilizan el hecho de que no haya tenido hijos como arma arrojadiza en su contra. Sin embargo, ella piensa en lo que hace como en una simple forma de convertir las circunstancias más feas de su vida en algo bonito y provechoso.

"Al fin y al cabo, debajo de un nenúfar siempre hay lodo".

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar