Historias

La stripper que ha provocado el giro más inesperado de la saga Kardashian

El clan Kardashian tiene nuevo miembro (y medio) y la nueva temporada de su reality huele a batalla campal

Keeping Up With The Kardashians, el culebrón de la familia más importante del entertainment occidental, acaba de estrenar una nueva temporada. Dentro y fuera de las pantallas.

La principal novedad de la nueva entrega es que, por fin, parece le ha llegado el turno de brillar al más irrelevante de los Kardashians. Hablamos, por supuesto, de Robert Jr., el único hijo varón de la matriarca Kris Jenner, quién en los últimos tres años había desaparecido por completo del programa. 

Sin embargo, ahora, en la decimosegunda temporada del show, la trama ha empezado a girar a su alrededor. Un giro inesperado del argumento que no hubiera sido posible sin su novia –y futura madre de su primogénito– Blac Chyna, la auténtica protagonista del capítulo que promete marcar un antes y un después en el imperio Kardashian.

Tal y como su nombre falto de algunas consonantes indica, Blac es una cani, una choni en el sentido más puro de la palabra. Y una que ha llegado hasta los límites del reino de la K para robarles a Kim, Khloé, Kim, Kendall y Kourtney una parcelita de protagonismo. Una antagonista anatómicamente dotada para entrar en su particular competición por ver quién consigue llegar antes al mayor perímetro de glúteo posible. Una intrusa que viene a darle a las Kardashian donde más les duele.

Pero empecemos por el principio, porque la genealogía Kardashian es más complicada que la mitología griega.

En contraposición al pijerío en el que nada su recién estrenada familia política, Chyna es una striper que empezó a labrarse un nombre a mediados de la década pasada en los clubes de Miami. De ahí pasó a ser modelo de bañadores y aparecer en videoclips de rap , llegando incluso a hacer de doble de Nicki Minaj en el vídeo de Monster de Kanye West, el que sería su futuro concuñado.

Ahora se ha reconvertido en empresaria; tiene su propia marca de maquillaje, Lashed, y un salón de belleza en Los Angeles.

Hasta aquí todo más o menos normal, si no fuera porque Chyna tiene un hijo con el que, hasta hace unos días, era el novio de Kylie Kardashian: Tyga. Es decir, teniendo en cuenta que ahora Chyna está embarazada de Robert, si la relación siguiera adelante, Kylie sería la tía de uno de los hijos de Chyna y la madrastra del otro. ¿No es una bendición de personaje?

En otras palabras, Chyna es a las Kardashians lo que Mette-Marit fue en su día para la Casa Real Noruega: un escándalo. Una “pilingui” que viene a darle mal nombre a su dinastía pero que, irónicamente, va a traer al mundo al único descendiente que perpetuará el apellido Kardashian. Convirtiéndose, además, ella misma en una Kardashian de pleno derecho si llega a contraer matrimonio con Robert Jr.

Teniendo en cuenta que Chyna es íntima amiga de Amber Rose, ex de Kanye West y protagonista de diversas contiendas con la familia, no es descabellado pensar que todo pueda tratarse de un astuto plan urdido con alevosía y nocturnidad por ambas.

The Brand 🇺🇸 Lashedbar.co @lashedbyblacchyna

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Blac Chyna viene con la lección bien aprendida porque, irónicamente, la ha aprendido de la propia Kim Kardashian.

Cuando Chyna y Tyga eran pareja, se convirtieron en la sombra de Kim y Kanye. Salían juntos de cita doble, Kim y Chyna iban juntas al gimnasio y a almorzar, incluso durante la grabación de Keepin up With The Kardashians. Fue en ese período cuando Chyna y Tyga aprovecharon para aprender a tratar con los paparazzi, moverse entre los entresijos de la telerrealidad y manejar las redes sociales a su antojo.

La jugada ha sido maestra y Chyna, no solo ha logrado meterse en la familia, sino hacerse imprescindible. Desde que llegó a la vida de Robert, ha conseguido lo que sus hermanas no han logrado en años. Es decir, enderezar al nini de la familia. Este cambio era, justamente, la comidilla de Kim y Khloé en la enorme cocina de esta última durante el avance de la nueva temporada:

Klohé: "¿No crees que es un milagro que Rob (que no salía de su habitación y no fue a las cenas de Navidad de los tres últimos años), de repente, se haga Snapchat y quiera ser una figura pública? Me deja loca”.

 – Kim: "Cuanta más confianza tenga él, mayor poder tiene ella".

La guerra de gatas está servida en un guión que ni el más experimentado de los escritores lograría recrear con tanta intriga, humor y drama en una ficción.

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Pero, ¿de qué recelan las Kardashian si Chyna no es competencia para alguien de su nivel socioeconómico? ¿Si no solo les separan solo 64 millones de seguidores en Instagram sino un muro de clasismo?

Puede que Chyna no tenga un apellido ilustre, ni fuera educada en los círculos más privilegiados de Beverly Hills. Pero una cosa es irrefutable: pertenece por nacimiento a la cultura negra. Y si hay algo de lo que se ha acusado sistemáticamente a las Kardashian es de apropiarse de elementos de dicha cultura. Ya sean los labios carnosos, los traseros de medidas imposibles o las trenzas de boxeador, las hermanas han tomado "prestados" muchos elementos de la cultura negra para construir la imagen que las ha hecho millonarias. Y todo, mientras las mujeres negras no podían más que mirar.

En este sentido, el hecho de que Blac Chyna vaya a convertirse en la madre del primero nieto con apellido Kardashian es casi un acto de justicia poética. Una victoria para alguien que, como mujer negra en los Estados Unidos, estaba destinada a ser víctima, también en el ecosistema de la telerrealidad y la celebridad. Solo es cuestión de tiempo que alguien le ofrezca su propio reality. Ese día terminará de consumarse la venganza de la choni. Para una família tan obsesionada con su propio reflejo, Chyna podría ser el espejo que les diera la cura de humildad definitiva.

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