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Historias

La alternativa adolescente a las divas pop de Disney

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Tiene 16 años, dos madres y la voz rota más angelical

María Yuste

26 Mayo 2015 06:00

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que si nos fijábamos en la cultura pop, parecía que la única preocupación de una chica adolescente fuera que el chico que le gustaba le hiciera caso. Fue antes de Tumblr, antes de Tavi Gevinson y antes de que se emitiera la serie británica Skins, cuando Britney Spears y Christina Aguilera aún no eran madres y enseñaban el ombligo.

Por eso ahora no me sorprende releer las cartas que me envié con mi mejor amiga durante aquella época y descubrir lo ridículamente preocupadas que estábamos por no haber tenido novio todavía a los 12 años.

Para nosotras ya es demasiado tarde, pero, por suerte, las adolescentes de hoy en día tienen mejores espejos en los que mirarse. Tienen, por ejemplo, a la estadounidense Bea Miller que, a sus dulces 16, se ha convertido en la nueva promesa de la música pop adolescente con letras que compone ella misma.

@beamiller

Estábamos haciendo historia... cuestionando lo que tiene que ser... pero cuando cerramos los ojos, estamos en una pesadilla... Canta Miller en Young Blood, el primer single de su disco de debut que saldrá en julio.

En Young Blood, Miller deja claro que sabe que la adolescencia no es algo tonto. Que sabe que la palabra “adolescente” designa una enfermedad que solo cura el tiempo. Que, como su nombre indica, el adolescente adolece de un mal efímero al enfrentarse por primera vez a las traiciones, las decepciones y las mentiras. Pero que también se sabe inmortal y tiene el poder de cambiar el mundo.

Cuando Bea Miller se presentó al casting de Factor X a los 15 años años, ya había actuado y prestado su voz a películas como Toy Story 3 o Ice Age 3. En el concurso, Britney Spears fue su mentora y, aunque estaba fascinada con su voz grave y rota, también estaba preocupada de que su sensibilidad no le permitiera aguantar la presión del concurso.

Pero lo hizo y quedó novena. No es de extrañar que Beatrice, como se llama en realidad, empezara a dedicarse en serio a lo que le gusta desde tan joven. Su vida nunca ha sido ordinaria, desde el mismo momento de su concepción.

Bea tiene dos madres y su padre es un donante anónimo de esperma. En el colegio, los niños no siempre lo entendieron y sufría acoso escolar. Además, sus hermanas pequeñas, dos gemelas vietnamitas adoptadas, tenían problemas de salud y estuvieron a punto de morir. Una infancia complicada que no la impidió llevar a cabo su deseo de presentarse a castings de Broadway a una edad muy temprana. Así empezó todo.

La característica imagen grunge de Bea, siempre de negro y con la melena teñida de azul turquesa o decolorada, no es ninguna pose ni una estrategia comercial. Su mayor influencia artística es Kurt Cobain.

A pesar de haber nacido cinco años después de la muerte del líder de Nirvana, opina que Kurt Cobain ha sido una de las personas más brillantes que jamás ha existido y cree que era demasiado inteligente para este mundo.

Puede que, a pesar de sus influencias, Bea venga del mainstream más comercial, codeándose con estrellas Disney como Demi Lovato o Britney Spears pero, dentro de un mercado aún dominado por la canción de amor facilona o los valores moralistas, Bea marca la diferencia y se convierte en la alternativa necesaria que necesita la generación Z.


La alternativa al puterío y las princesas Disney




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