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Historias

Anatomía de los fakes más gordos de 2014

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Del LOL a la delicatessen

Alba Muñoz

30 Diciembre 2014 18:00

Al principio se trataba, simplemente, de trolear. Había que prolongar el día de los inocentes en la red. Los fakes empezaron siendo travesuras digitales, juegos que amenizaban la tarde en los barrios de internet.

Poco a poco algunas de esas bromas fueron convirtiéndose en virales y su poder quedó al descubierto: en un océano de contenidos en el que se entrevera lo veraz, lo poco contrastado, lo riguroso y lo directamente falso, la noticia que destaca por encima de las demás es la que reina. Aunque sea mentira.

El fake viral es una demostración de fuerza. Es un río que se ensancha kilómetros a cada instante: consigue que millones de peces despistados pasen por él al mismo tiempo, que presten atención.

Por eso es lógico que aparecieran empresas que se dedican a generar esas tendencias en internet, y a capitalizarlas. Los nuevos publicistas o expertos en comunicación ya no deben encargarse de que el anuncio guste a los telespectadores, sino de que el público les vea en una pantalla en la que bullen muchos otros como ellos. La costosa atención de los peces puede traducirse en mucho, mucho dinero.

Más allá de los fakes convertidos en un negocio, están aquellos que los utilizan como la literatura que debe ser testigo de una época, que ayuda a explicarnos a nosotros mismos quiénes somos e incluso hacia dónde estamos yendo. La historia falsa pero que podría ser verdad, y que tiene éxito, es un espejo de la sociedad en red. El Mundo Today en España o The Onion en Estados Unidos son referentes en este género.

A continuación destripamos algunos de los mejores fakes de 2014, una recopilación parcialmente extraída de la sección Cazadores de Fakes, de Genbeta. He aquí una autopsia de lo que hemos sido.

1. El Estado Islámico somos todos. Este es uno de los fakes más recientes. El pasado 27 de diciembre el twittero Abu Dawud reivindicó haber colado en Daily Mail la noticia de un adolescente británico que se hizo yihadista tras no haber conseguido plaza en la universidad.

El medio no sólo la publicó en su verisón digital sino que hizo lo propio en papel el pasado fin de semana. Obviamente, ha historia de Jonathan Edwards es un fake y el twittero, que fue quien subió la foto, hizo escarnio afirmando haber conseguido controlar a los medios británicos. Este fake demuestra hasta qué punto los medios se aprovechan del miedo y la paranoia de los ciudadanos occidentales hacia el yihadismo, un fenómeno que ha dejado de atraer solamente a las comunidades musulmanas.

2. Las tres tetas. Erotismo y ciencia ficción siempre han hecho buenas migas. La noticia de Alisha Hessler, la joven de 21 años con tres pechos, ha sido una de las más comentadas del año. El pasado septiembre se descubrió que la chica en realidad no tenía una tercera teta, sino una prótesis de silicona que utilizaba de vez en cuando, lo cual resulta más curioso y perturbador. El equipaje de Hessler fue robado en el aeropuerto de Tampa y la policía reveló que en su interior había tres prótesis mamarias. A ella no le hizo ninguna gracia, pues sus selfies le daban fama. Este fake viene a recordarnos que la realidad supera la ficción y que preferimos la segunda.

3. iPhone 6 y los microondas. El pasado septiembre empezó a circular por internet una imagen de Apple en la que se anunciaba la nueva funcionalidad Wave de iPhone 6: la capacidad del nuevo terminal de cargarse con unas vueltas en el microondas. Las redes sociales y muchos medios de comunicación empezaron a hablar de que los usuarios estaban chamuscando los móviles que tanto deseaban y por el que incluso habían dormido en la calle. Empezaron a circular fotografías de iPhones quemados pero eran falsas, es decir, la red generó un fake del fake. Lo que dio alas a esta broma fue la burla y la crítica al fanatismo consumista de muchos clientes. Para muchos internautas, ese desenlace fatal hubiera sido una noticia deliciosa.

4. Hackean las autopistas catalanas. A veces, los fakes nos ayudan a soñar, a dibujar el mundo que querríamos. La imagen falsa del panel de una autopista catalana con el mensaje "Que pagui Pujol!" se viralizó con extrema rapidez en Twitter, donde incluso el periodista Pedro J. Ramírez la difundió a sus más de 260.000 seguidores. La jugada se descubrió cuando se comprobó que la misma fotografía fue publicada en un artículo de El País en 2012. Sin embargo, la broma sirvió para dar ideas: hackear el sistema de los paneles de las autopistas es posible.

5. Inditex, dame dinero. El pasado febrero un bulo se expandió como la espuma en Facebook: unas supuestas tarjetas con valor de 500 euros que Zara regalaba a cambio de los datos de los usuarios. Se trató de una estafa realizada desde una página falsa que buscaba los números de teléfono de los usuarios para suscribirlos de forma ilegal a un servicio de SMS Premium. Este es un ejemplo de la utilización de un fake para estafar o para ganar seguidores en las redes sociales.

6. Muerte por Twitter. Un género clásico que consiste en anunciar la muerte de un personaje famoso que aún vive. Este año el "encantador de perros" César Millán, la diseñadora Carolina Herrera y el actor Benicio del Toro han sido dado por muertos en Twitter, y han tenido que verse en la tesitura de desmentir su propia defunción. Este tipo de fakes es como un juego experimental: se trata de lanzar un anzuelo y esperar a ver cuántos pican.

7. El millonario de 17 años. Mohammed Islam, un joven de Queens de 17 años, engañó al mundo. Su historia fue un caso equiparable a la película de Scorsese El Lobo de Wall Street, uno de los relatos de nuestro tiempo. Islam afirmó haber ganado 72 millones de dólares invirtiendo en bolsa durante el recreo el su centro de estudios. La revista New York Magazine visitó al joven y dio sus explicaciones por buenas, publicando un reportaje que muchos medios de comunicación reputados reprodujeron, como El País en el caso español. Al final el joven admitió la verdad: ese dinero es el que había generado invirtiendo "de mentira" en un programa simulador de bolsa en su escuela; en el mundo real, no había ganado ni un solo dolar. Islam afirmó que sólo quería llamar la atención, pero puede que en realidad sólo estuviera siendo avispado, ya que sus planes de futuro pasan por la creación de un fondo de inversiones influyente.

8. Pantallazos falsos. Uno de los formatos de fake que más se está viendo últimamente son los falsos pantallazos de conversaciones privadas por Whatsapp o Twitter. Como explica la web Genbeta, existen herramientas web para generar esas conversaciones falsas, como iFakeText o Similator. Así que ojo, porque este tipo de documento también puede manipularse y no es garantía de nada.

9. Del fake al meme. Algunos de los fakes más divertidos del año fueron los que falsearon el mensaje de las camisetas de Ian McKellen, Peter Dinklage o Harrison Ford. El mecanismo es simple: hacer chistes bastante inofensivos (suponemos que para que los actores no se enfaden) utilizando el Photoshop para modificar o añadir mensajes a sus camisetas. Aunque no fueran los fakes más corrosivos, tuvieron la capacidad de convertirse en meme, y eso también tiene mérito.

10. Niños y guerras. Puede que uno de los géneros de fake más dañinos son los que falsean situaciones crueles durante conflictos armados para generar empatía en las redes hacia uno de los bandos. Lo peor de todo es que en ocasiones esos fakes se generan desde los bandos más hostigados por una guerra, como los civiles, generando un efecto de rechazo cuando son descubiertos. Es el caso de la imagen de un niño sirio que aparentemente caminaba solo por el desierto y que resultó formar parte de una caravana de refugiados, o del vídeo que mostraba a un niño salvando a una niña de un francotirador sirio. La primera imagen fue tuiteada por una periodista de la CNN y el clip fue rodado por un equipo profesional. Moraleja: si hablamos de temas serios, los fakes son contraproducentes.


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