Historias

El fuego eterno que devora las entrañas de Erdoğan

Entre la represión del estado turco y la resistencia a Daesh, el pueblo kurdo sobrevive autoorganizándose

Imágenes de Xavier Artigas

Café. Atentado. Deportación

Los aeropuertos no son agradables. Menos aún cuando junto a uno de esos cafés envasados en cartón tu móvil se llena de tuits sobre un atentado suicida en el centro de la ciudad a la que vas a volar.

Así salieron de Barcelona hacia Estambul Xavier Sarrià y Feliu Ventura la pasada primavera. Esa era la primera parada hacia el destino final: Amed, la capital oficiosa del Kurdistán turco, en el sudeste del país. Un viaje que también ha tomado forma de documental en La batalla d'Amed.

Destino: Amed. La capital oficiosa del Kurdistán turco

El propósito era lograr lo que el gobierno turco había impedido hacer a la diputada de la CUP Mireia Vehí y a la activista María Juez unos días antes. Nada más aterrizar en Estambul, fueron retenidas e inmediatamente deportadas truncando su intención de acudir a la marcha de mujeres kurdas de Amed.

Sarrià y Ventura, músicos valencianos, sí consiguieron salir del aeropuerto turco. Y volar a Amed, llamada Diyarbakir por el Estado turco, donde les esperaba su guía, la socióloga Özgür Günes. Iban a conocer de cerca la ratonera que es vivir con Erdoğan por un lado y el Daesh por el otro.

Y que ambos te odien.

‬El régimen de Erdogan por un lado; Daesh por el otro

'Adoradores del demonio' y 'terroristas' odiados por Erdoğan y Daesh

Para las autoridades turcas, nos dice Günes, Amed es "una ciudad de terroristas que quieren romper la unidad nacional".

"La ciudad tiene un millón de habitantes, pero el conflicto se vive por zonas", nos dice Ventura. De hecho, uno puede vivir, dependiendo de en qué zona lo haga, aislado de las agresiones que sangran a tus vecinos. "Es una calma tensa, terror psicológico", lo describe Sarrià.

En la zona nueva apenas se escuchan disparos, mientras el distrito Sur del casco viejo, patrimonio de la humanidad para la UNESCO, vive en permanente toque de queda del ejército turco. Con la excusa de combatir al PKK, Turquía lo mantiene asediado. Algunos en Amed creen que es una represalia de Erdoğan ante el avance kurdo en Rojava, en el Kurdistán sirio.

‬La calma tensa, el terror psicológico, domina la vida en Amed‪

Pero el peligro no solo viene de Ankara. En Amed está Şengal, un campo de unos mil refugiados yazidíes que huyen de la persecución que Daesh libra sobre ellos desde hace dos veranos. Les acusan de adorar al demonio.

Algunos han llegado hasta Europa. Otros pudieron escapar gracias a alguna acción del PKK, como Hussein, de 15 años, que vio cómo Daesh agredía sexualmente a niñas yazidíes de 9 años de su comunidad. El estado turco no les reconoce como refugiados, mientras Şengal es uno de los ejemplos de autoorganización kurda: su gestión corre a cargo del pujante HDP, el Partido Democrático de los Pueblos.

‬En el campo de Sengal se agolpan mil refugiados yazidíes. Huyen de Daesh, que les acusa de adorar al demonio. Turquía no les reconoce

Desde los años 90, nos recuerda Günes, el Tribunal Constitucional ha ilegalizado 7 partidos prokurdos. En las últimas elecciones turcas, el HDP consiguió algo histórico: superar la barrera del 10% de votos para obtener representación en el parlamento. Vencía así una ley que había impedido la presencia de ningún partido prokurdo en Ankara.

Del partido es también el pionero Barış Sulu, primer candidato electoral abiertamente gay de Turquía.

‬El HDP coordina el campo de refugiados. Es el primer partido prokurdo que entra en el parlamento turco. Ankara ha ilegalizado otros siete

En un mitin del HDP en Amed durante la campaña de esas elecciones, dos bombas explotaron y mataron a 4 personas. El partido acusa al gobierno turco de connivencia con Daesh. Existen incluso periodistas del medio progresista Cumhuriyet encarcelados por demostrar que los servicios secretos entregan armas a milicias que luchan contra Al-Assad en Siria que podrían estar en manos de Daesh.

"Cada día leemos noticias sobre cómo se hospitalizan militares de Daesh en Turquía y cómo estos atraviesan fronteras entre Turquía y Siria, aunque el estado turco lo niega", agrega Günes.

Ese Estado Islámico amenazaba este año con atentar en Amed durante la fiesta del año nuevo, el Newroz, donde el fuego simboliza tanto el fin del invierno como el caracter combativo del pueblo kurdo.

‬La fiesta de Newroz celebra el fin del invierno. A la vez, es un caleidoscopio político de Kurdistán‪

Newroz, el fuego purificador

Cada año, un millón de personas celebran Newroz en Amed. Fuera del recinto, un enorme despliegue policial turco. Y aunque en esta edición hubo menos asistentes que en otras, a Ventura y Sarrià les impactó el ambiente. "Impresionante, muy bestia", describen.

Newroz es un caleidoscopio político de la sociedad kurda. Los niños se mezclan con los ancianos y los moderados con los radicales. La celebración transpira también el confederalismo democrático declarado por el líder del PKK, Abdullah Öcalan, en 2005. Se trata de un municipalismo libertario basado en el asamblearismo, la autogestión y la sostenibilidad.

‬La meta ya no es el reconocimiento como estado-nación, sino una democracia directa, feminista, ecologista, diaria‪

Ventura reconoce que "hay cosas que creemos que estamos inventando nosotros, en Europa, y no es así". Para gran parte de Kurdistán, la meta ya no es obtener reconocimiento como Estado, sino una democracia directa, tangible, diaria. Por eso medio mundo no debería haberse sorprendido tanto con las YPJ, las kurdas que combaten armadas a Daesh. La liberación de género es esencial en la hoja de ruta kurda.

"Tres políticas kurdas fueron acribilladas en enero a balazos por el ejército y luego estos mostraron sus cuerpos en la calle. Eso es lo que pasa en Turquía con la disidencia", agrega Sarrià.

Por eso los asistentes al Newroz se alegraron cuando, en mitad de la fiesta, apareció por allí Deniz Naki. El futbolista de origen kurdo siempre ha defendido explícitamente sus raíces. Tanto como para ser agredido en plena calle hace un par de años por apoyar la resistencia kurda contra Daesh.

‬Los asistentes al Newroz se alegraron cuando apareció el futbolista Deniz Naki. Es un héroe por su compromiso con la lucha kurda

Eso sucedió en Ankara, donde jugaba en el Gençlerbirliği. Entonces decidió volver donde estaba su gente. Hoy juega en Amed, en el Amedspor, el equipo de fútbol más despreciado por el gobierno turco. Sus directivos han sido recientemente agredidos y el propio Naki sancionado con 12 partidos por dedicar un triunfo —ante el nacionalista turco Bursaspor— "a los heridos o caídos en la represión de nuestra tierra".

"La gente estaba feliz de que un jugador, una cara pública, demuestre su compromiso", cuenta Sarrià. "Naki es un héroe allí".

Fuera, ni él ni —más importante— las dificultades a las que se enfrenta Kurdistán son tan conocidas. Quizá ese silencio es el precio a pagar por el pacto entre la UE y Turquía por los refugiados.

Ahora, tras el fracaso del golpe de estado turco, es previsible que Erdoğan redoble su autoritarismo sobre Kurdistán. Nada nuevo para un pueblo que sabe que una llama que no se extingue adopta infinitas formas.

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