Groopify

8 razones por las que siempre es mejor salir a ligar en grupo

A más gente, más posibilidades

Un enorme porcentaje de las personas que salen de noche lo hacen movidos por la ilusión de conocer gente nueva. Y existen muchas maneras de acometerlo. Algunos prefieren lanzarse a la aventura en solitario y otros siempre lo hacen con el mismo compañero de fatigas. Desde Groopify, sin embargo, creen que siempre es mejor salir en grupo. Nosotros estamos de acuerdo. Y estas ocho razones lo demuestran.

1. Siempre hay alguien más guapo que tú.

Salir a ligar con alguien más atractivo que uno mismo puede parecer contraproducente. Pero esto solo es así en el caso de que la persona en cuestión sea tu único acompañante. Cuando sales en grupo, en cambio, es importante que entre tus amigos se encuentre una persona que actúe como reclamo. Una vez identificado, es importante mantenerse cerca de ella para multiplicar tus posibilidades de acabar ligando. La razón es que, una vez en contacto con el otro grupo de personas, es probable que esa persona origine una competición entre dos o más personas de dicha pandilla. A partir de aquí puedes seguir dos estrategias. Una es aprovechar la distracción para fijarse en aquellos que no se dejan embelesar por el guaperas de turno (y que probablemente sean personas mucho más interesantes). La otra es esperar a que el perdedor de esa lucha se lance a tus brazos para curarse las heridas. Es un poco ruin, pero funciona.

2. Siempre hay alguien más feo que tu.

A pesar del punto anterior, también es importante procurar no ser el más feo del grupo que te rodea. En este caso la clave está en el contraste. Si solo te rodeas de personas atractivas, tus virtudes quedarán diluidas en un océano de perfección. Cuando vas acompañado de alguien poco agraciado, en cambio, inmediatamente sales ganando en la comparación. Y ya se sabe que los ganadores resultan mucho más sexys que los perdedores.

3. Siempre hay alguien dispuesto a hacer de celestina.

Si solo sales con un acompañante es inevitable que acabe surgiendo la competencia entre vosotros. Por mucho que de cara a la galería todo sean risas, cuando surge la posibilidad de un flirteo emerge el resentimiento. Es ahí cuando todo se convierte en una carrera para ver quién le pone más zancadillas al otro. Si vas en grupo, en cambio, los rencores se suavizan. Incluso existe la posibilidad de que haya alguien dispuesto a ayudarte en tu propósito. En este caso, es importante asegurarse que sus intenciones sean realmente altruistas. Desgraciadamente, siempre está el que lo que quiere es aprovecharse de tu ebriedad para animarte a liarte con algún esperpento y luego reírse de ti al día siguiente.

4. Es una protección contra psicópatas.

La noche es el recreo favorito de los lunáticos. Si a eso le sumas que, a menudo, tu sentido común se ve nublado por el alcohol, las posibilidades de meterse en un lío se disparan. En caso de que que esto ocurra es importante contar con alguien que te guarde las espaldas. ¿Y para qué limitarse a un solo escolta cuando puedes tener a un cuerpo de seguridad entero? Cuantas más personas haya en tu grupo, menos posibilidades hay de que acabes devorado por un caníbal que hayas conocido en Internet.

5. Tu borrachera aumenta.

Ah, las rondas de chupitos. Ese invento del diablo para regocijarse en nuestras resacas. Cuando alguien abre la veda ya no hay marcha atrás. Que alguien del grupo se escape de pagar una ronda no es negociable. Y esto significa que cuanta más gente involucrada haya, más demencial será la borrachera.

6. Tu confianza aumenta.

Sí, lo decimos por los chupitos. Pero no solo por eso. Estar rodeado de gente con la que estás a gusto hace que sea mucho más fácil soltarse y mostrar la mejor versión de uno mismo. El grupo actúa tanto como escudo protector de tus debilidades como de catapulta de tus fortalezas. Y si, a pesar de todo, aún no te atreves a lanzarte a la piscina, siempre habrá alguien dispuesto a darte un empujoncito.

7. Tienes muchas más escapatorias.

Como hemos visto hasta ahora, son muchas las maneras en las que salir en grupo puede aumentar tus posibilidades de éxito en el noble arte del ligoteo. Pero si cuando lo consigues la cosa se tuerce, también es mejor afrontarlo acompañado que solo. No hay nada peor que empezar a tontear con alguien e inmediatamente darse cuenta de que hubiese sido mejor que ese día no hubieses salido de casa. Enfrentarse a esta situación en solitario y salir airoso de la misma requiere una mezcla de astucia y desfachatez que, lamentablemente, no todos atesoramos. Cuando estamos respaldados por un grupo, todo resulta más fácil. Las excusas se multiplican: desde el clásico “tengo que irme porque mi colega está fatal” a filigranas como “no podemos besarnos porque mi amiga está saliendo de una ruptura y cualquier cosa que le recuerde a un romance le hace llorar”. Y si eres de los que les cuesta mentir, puedes hacer que un colega lo haga por ti. Solo tienes que mandarle un WhatsApp y decirle: “en dos minutos ven a buscarme y dime: ha pasado algo, tenemos que irnos”.

8. La vuelta a casa es más llevadera.

Sea cual sea tu elección de transporte para volver a casa, cualquiera es mejor en grupo. Si vas en taxi porque, obviamente, te saldrá considerablemente más barato. Si vas en transporte público porque alguien procurará que no te quedes dormido y te despiertes dos horas después a 25 paradas de la tuya y sin pantalones. Y si vas en bici… no, no irás en bici porque habrá alguien lo suficientemente sensato como para recordarte que si bebes, no conduzcas.

Cuando sales en grupo, todo son ventajas.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

cerrar
cerrar