Giras

Sufjan Stevens

Se declara confuso

Sufjan StevensRevisen el tono de nuestras penúltimas informaciones al respecto de Sufjan Stevens y notarán cierto componente ácido en nuestras palabras, incluso cierto resentimiento. Hace ya cuatro largos años de Illinoise (Asthmatic Kitty, 05), y desde entonces ha habido colección de outtakes, lanzamientos de inspiración navideña (reuniendo canciones grabadas en su mayoría hace tiempo), versiones de otros para recopilaciones, colaboraciones de baja intensidad, relecturas en clave orquestal de algunas de sus viejas canciones, discos instrumentales concebidos para sonar como fondo amable en tiendas, casas y oficinas... pero nada, ni una sola palabra al respecto de aquella serie de discos que el de Michigan prometió dedicar a retratar las particularidades de cada uno de los 50 estados norteamericanos. ¿Qué pasa con lo prometido, Sufjan?

En una reciente conversación con Vish Khanna (charla que será la base de un artículo que verá la luz dentro del próximo número de revista Signal to Noise, y que podrá escucharse íntegramente en uno de los futuros programas del Mich Vish Interracial Morning Show) mantenida al hilo de la publicación de The BQE, Stevens da nuevos detalles sobre las causas de su “crisis creativa”, una suerte de crisis de fe que ya dejaba entrever a finales del mes pasado cuando, al hilo de una entrevista con su amiga Shannon Stephens, Stevens comentaba cosas como que “estaba en un punto en el que no sentía el deseo de compartir su música con nadie”. ¿Qué es lo que pasa por la cabeza de Sufjan en estos momentos?

“Definitivamente siento como que '¿Cuál es el sentido? ¿Qué sentido tiene seguir haciendo música?'. Siento que el álbum ya no es el baluarte que solía ser, ya no sirve como guía. El formato físico en sí mismo en algo obsoleto; el CD está obsoleto y el LP es en cierta manera un formato nostálgico. Entonces, pienso que el álbum está sufriendo, y esa es la manera que yo siempre he tenido de crear; siempre he trabajado en ese tipo de álbumes extensos y conceptuales. Y por eso me pregunto, ¿cuál es el valor de mi trabajo desde el momento en que esas formas han quedado obsoletas y todo el mundo prefiere bajarse la música? Estoy empezando a hartarme de mis ideas conceptuales. Estoy cansado de esos grandes, épicos esfuerzos, y me apetece hacer música por el placer de hacer música, y ser capaz de darla a conocer de forma inmediata y sin tener nada que ver con la industria, una industria, que, ya sabes, está sufriendo en este momento, por supuesto. Pienso que lo que me está pasando tiene también que ver con una crisis creativa. No paro de preguntarme qué estoy haciendo. Me pregunto incluso qué es una canción. Me estoy cuestionando, ¿cuál es el sentido de hacer una canción? ¿Es una canción algo anticuado? ¿Sigue teniendo algún tipo de poder todavía? El formato en sí mismo -una canción narrativa con acompañamiento- es algo que me supera en este momento. Por ejemplo, siento que 'The BQE' no es realmente una canción, no es realmente una película, no es realmente una banda sonora. Es tan ambiguo y diverso que parece que carezca de forma. Y la autopista en qué se inspira carece también de forma, así que siento que todo tiene algo que ver con esta suerte de crisis existencial: Yo contra ' The BQE', o yo contra mi trabajo, ¿sabes? Y no creo que pueda ganar; siento que es una batalla perdida...”.

Quien quiera leer un fragmento más amplio de la entrevista, que apunte aquí.

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