Giras

Sónar, sábado

Un día para flotar en nubes de gas y tener ataques epiléticos

Sónar 2011 Jackmaster

Por Sergio del Amo, Mónica Franco y Álvaro García Montoliu

Se acabó. Sónar ha cerrado su edición número 18 con éxito de público –unas 79.000 personas contando el sold out del concierto de Ryuichi Sakamoto y Alva Noto, esta noche, en el Teatre Grec– y un balance artístico en el que han sucedido cosas que recordaremos por los siglos. Esto es lo auténticamente bueno: cuando la retina y el oído quedan impresionados por shocks estéticos inesperados. Antes de empezar a pensar en la edición del año que viene, saldamos cuentas con Sónar 2011 repasando su espectacular jornada de ayer.

David Rodigan (SónarDôme)

Vergüenza os debería de dar quejaros de cansacio hoy si, al menos, habéis pillado la cama y sois menores de 35 años. David Rodigan se ha subido al escenario de reenganche. 59 años, olé sus huevos. Y no sólo eso, es que se ha dejado la vida durante una hora y media. Eso no ha sido un set de reggae, dub y los géneros primos hermanos. Ha sido la enciclopedia básica auditiva del género jamaicano y descendencia hasta nuestros días, guiada y comentada por el locutor de radio. Desde los precursores y clásicos (King Tubby, Augustus Pablo, Skatalites y el cierre con hat-trick de Marley) hasta los nuevos talentos que caen en su gracia (guiño al público italiano con piropos a Alborosie) y las últimas versiones de la cepa dub. Sin ningún tipo de complejos ha dejado caer Breakage (cuando ha llegado el jungle se ha instaurado la locura), Caspa, Major Lazer o Shaggy. Ha bailado como el que más, ha cotorreado como si estuviera en las ondas y ha dado una lección de vitalidad y pasión por la música. Por todo esto se ha llevado una ovación propia del Liceu, quizás la más larga y sentida de lo que llevamos de festival. La leyenda ratifica su estatus. Mónica Franco

Gilles Peterson (SónarVillage)

Volvió, puso el SonarVillage patas arriba y (como era de esperar) triunfó. Con la digestión aún haciendo de las suyas, es digna de admirar la capacidad que la gente tiene de dislocarse bailando a esas horas. Con la cuenta atrás para que todo pasara a ser el sueño de una tarde (casi) de verano, Gilles Peterson escavó como nadie entre sus exquisitos vinilos. Nos amenazó vía Twitter con ponerse una camiseta del Arsenal de Cesc Fàbregas, pero aquello se quedó en agua de borrajas. El gurú de BBC Radio 1 se marcó una sesión ecléctica en la que cupo de todo. House soleado para caldear el ambiente, algún que otro deje spaguetti western e, incluso, salsa y bachata. Como se esperaba, se tomó la licencia de rendir tributo a Gil Scott-Heron y, de paso, encasquetarnos un flamante remix del “Rolling In The Deep” de Adele o el “In Your Hands” de Charlie Winston. ¿Existe mejor forma de afrontar el día? Sergio del Amo

Global Communication (SónarHall)

Ayer comentábamos lo afortunados que éramos por haber tenido una cita anual con Aphex Twin desde 2009. Pues bien, en la última jornada del Sónar de Día algunos pudimos presenciar uno de los conciertos más importantes de los últimos años en cuanto a electrónica se refiere. Mientras muchos deshojamos la margarita para ver cuándo saldrán de la cueva Burial y Boards of Canada, no nos dimos cuenta de que nos visitaban Global Communication, grupo clave del ambient, que además, tocaría “76:14”, quizá uno de los tres discos más importantes del género. Tom Middleton y Mark Pritchard salieron al escenario tapados por una pantallas de lona en las que se proyectaron unos visuales espectaculares y en cuyo primer tramo la imaginería de la ciencia ficción tuvo mucho protagonismo. La expectación, que era máxima, se podía medir por la cantidad de brazos alzados con cámaras y móviles para capturar el acontecimiento. Uno de los mejores momentos de este recital llegó cuando empezó a sonar el reloj de “14:31”. Piel de gallina. Literalmente. No se quedó corta “8:07” y sus samples del “Love On A Real Train” de Tangerine Dream. Cuando pensábamos que repasarían de cabo a rabo el LP, pararon, salieron para saludar al público y se volvieron a esconder detrás de las pantallas para deleitarnos con dos bises inesperados: su clásico deep house “The Way” y la remezcla que hicieron a Lamb de “Gorecki”. Como bien dicen en “0:54”, “comunicación global, la expresión emocional comunicada por medio del sonido”. Mucha emoción. Álvaro García Montoliu

Downliners Sekt (SónarComplex)

Downliners Sekt

El revuelo que ha despertado el dúo de Disboot en el extranjero se ha evidenciado en el público del Complex. No se ha llenado del todo, pero ahí estaba Joe Muggs en primera fila para corroborar que existía cierta expectación. Downliners Sekt no han defraudado gracias a un directo que parecía muy estudiado, teniendo en cuenta la coyuntura de la actuación y han conseguido conducir al oyente por las diferentes sensibilidades de su música. El primer tramo del live ha sido el más oscuro, caótico y denso. Para los novatos, posiblemente el menos digerible pero el más disfrutable si conseguías dejarte llevar. Samples vocales sensuales han dado un poco de tregua a tanta tensión generada y han hecho de avanzadilla para la parte final del set y también la más rítmica, que ha arrancado el virus del baile en muchos de los presentes. Perfeccionistas, serios y detallistas, lo que también significa que han estado algo distantes. Es el único reproche que se les puede hacer. MF

Illum Sphere (SónarDôme)

Illum Sphere

El mancuniano Ryan Hunn (aka Illum Sphere) es uno de los mayores agitadores nocturnos de la escena bass. Aunque en algún que otro momento se ha colgado la guitarra sobre el pecho, ayer exportó al festival parte de esas fiestas Hoya:Hoya que él mismo organiza. A saber, su sesión mamó tanto de la IDM como del post-dubstep invertebrado con el genoma alterado y las justas líneas vocales hip hop. Marcando la batuta del futuro (y elevando los bajos para que nuestros corazones se encontraran al borde de la explosión cósmica), el goteo de gente paulatinamente se fue disipando ante la llegada, minutos después, de Apparat. A pesar de ello, Illum Sphere demostró que tiene la garra suficiente para empacharnos de sorpresas durante mucho tiempo. SdA

Apparat Band (SónarHall)

Apparat

Sascha Ring está harto de la soledad de los platos, las pistas de baile y la gente que sólo acude a las discotecas para acabar con la boca desencajada y follar con el primer ser viviente que se encuentre a su paso. Por esta razón ha decidido volver a amarrarse a una guitarra y luchar con los técnicos durante las pruebas de sonido. Esta pérdida de fe coincide con su nueva aventura bajo el protectorado de Mute que ya nos dejó entrever hace unos meses en "Ash / Black Veil", el adelanto de ese álbum que todo hace pensar que hasta otoño no podremos catar. El nuevo Apparat, en formato de banda (guitarra, percusión y teclados), rinde homenaje a los líderes con ojos vagos más célebres de los últimos años: Radiohead y Sigur Rós. Sí, como lo leen. Ring (valiéndose de los falsetes de Jónsi cuando la ocasión lo merece) ha decidido tejer un pop-rock sensorial (que no exclusivamente ambiental) cuyo máximo cometido es ponernos sensiblones. Durante el show (que colapsó la entrada al escenario minutos antes de que despegara) se fue desgranando buena parte de este nuevo material (cogimos al vuelo el título de “Some Of Love”), y lo único que podemos decir es que nos convenció por completo aun llevando pocos conciertos a sus espaldas. Si a esto le sumamos que en pleno trance pudieron oírse “Arcadia”, “Sayulita” y un recuerdo a Moderat con “Rusty Nails”, podemos decir con la boca bien grande que el nuevo Apparat nos gusta igual (o incluso más) que el de antes. SdA

Shangaan Electro (SónarVillage)

Shangaan Electro

Y, por fin, ese momento tan surrealista como culturalmente ajeno que nos ofrece la organización de Sónar de unos años para aquí. Memorable fue la actuación de Omar Souleyman y su pop sirio de gasolinera y memorable ha sido el paso de Shangaan Electro por el Village. Obviamente, interpretar música tribal con escasez tecnológica y percusión MIDI no da para mucho en un escenario. Les ha bastado con cuatro bailarines vocalistas y un maestro de ceremonias que se encargaba de darle al play y de presentar las canciones por el número de visitas que tenían en Youtube (detalle impagable, por cierto). En realidad, el resultado musical acaba pasando desapercibido puesto que el verdadero protagonista del Shangaan Electro es el baile. Y así ha sido en el Village, tanto arriba como abajo del escenario. La destreza, velocidad, complejidad y surrealismo de los africanos encima de las tablas han acaparado todo el clamor del público. Pero lo realmente mágico no es que esta gente se mueva rítmicamente a esas velocidades, sino que miles de personas pierdan la vergüenza, la dignidad y las formas intentado imitarlas. Y la cofradía de la camiseta imperio y los tatus tribales aplaudiendo como si de Chus y Ceballos se tratara. Estoy deseando ver los vídeos de Youtube. MF

Tiger & Woods (SónarDôme)

Los setenta siguen más vivos que nunca, las bolas de espejos vuelven a ser el atrezzo más demandado y el groove es lo único capaz de ponernos palotes a esas horas en las que las piernas nos piden permiso para seguir caminando (llámese trasnocheo laboral). El dúo Tiger & Woods, a cuatro manos, nos presentaron ese reciente “Through The Green” que funciona como batiburrillo de los temas que les empezaron a señalar como unos de los mayores revitalizadores de la lumínica disco music (y, ya de paso, el house primigenio), con una propuesta en la que resulta prácticamente imposible mantenerse estático (sobre todo, gracias a algunas de sus gemas como “Love In Cambodgia”, autoeditadas en Editainment). Si Tiger Woods se hubiera dejado caer por allí se hubiera puesto más salido que el canto de una mesa. Tras los daneses, llegó el momento de tomar fuerzas y seguir la fiesta bajo las estrellas. SdA

Hype Williams (SónarComplex)

Hype Williams eran una de las grandes incógnitas de este Sónar. En teoría, detrás de este nombre se esconden Inga Copeland y Roy Blunt. A la primera sí que se la pudo ver (cargó con casi todo el protagonismo vocal), mientras que el segundo suponemos que era el tipo que iba camuflado con una máscara de aspecto tétrico. Empezó el directo echando chorros de whisky sobre la pista para luego colocarse tras las máquinas. Un tercer tipo, con la camiseta del grupo y encapuchado con un pañuelo con el dibujo de una hierba de marihuana, se dedicó a hacer jogging durante los primeros cinco minutos. Completaron la desconcertante escenografía con una pancarta de Haile Selassie I, icono de la cultura rastafari, y unos flashes aturdidores. Prometía ser una experiencia ultrasensorial y así lo fue. Su música dilataba pupilas y entraba por nuestros cuerpos para hacernos segregar endorfinas. Parecían por momentos querer reinterpretar el “Selected Ambient Works” en clave contemporánea. En los 30 minutos sólo se pudo reconocer “Dragon Stout”, “Your Girl Smells Cheng When She Wears Dior” y el cierre, “Blue Dream”. El resto fue material inédito y si algo de lo que sonó se incluirá en el futuro EP para Hyperdub, os avisamos ya mismo, corred a reservarlo a vuestra tienda de confianza. Este dúo demostró con creces por qué son uno de los grupos a seguir de la actual escena electrónica. AGM

Chris Cunningham (SónarClub)

Otra actuación imprescindible tanto por la calidad artística que atesora Chris Cunningham como por lo poco que se prodiga en los escenarios. Lo que ofreció fue música suya y de otros, acompañado, cómo no, por unos visuales de escándalo. Los videoclips de “Only You” de Portishead o “Come To Daddy” de Aphex Twin son obras maestras, pero lo que ahí se vio no se quedaba atrás. Siempre con la idea del miedo como leitmotiv, el productor fue soltando imágenes escalofriantes, como la de una niña estirada en una cama a quien se le desfiguraba la cara y acababa abriéndosele el pecho. Pero el mejor ejemplo de cómo funcionó este recital fue “Flex”, en el que se vio en las pantallas a un hombre y una mujer desnudos dándose de hostias al ritmo de la brutal “Elephant Song” de Richard D. James. Nadie bailaba, todos estaban embobados ante las pantallas. Recuperó, además, alguna de sus obras audiovisuales, como el legendario spot de la niña de PlayStation, “Rubber Johnny” y la celebrada remezcla de “NY Is Killing Me” del recientemente fallecido Gil-Scott Heron. Fue esta una actuación incómoda en el mejor sentido de la palabra. ¿Apartar o no lo vista? Si anoche tuvieron pesadillas, ya saben a quién echarle la culpa. AGM

Yelle (SónarLab)

La otrora reina del efímero tecktonik y del flúor ahora convertida en diva del electro-pop, Yelle, apareció en el escenario con su vestimenta habitual: unas mallas rojas de estampado de leopardo. Su maquinaria de baile estaba más que engrasada y tocó sudar en su concierto. Tiró de su inacabable carisma y se dejó la piel a base de saltar, levantar las piernas, recorrer el escenario de un lado a otro, golpear la batería, animar al público y asilvestrarse en “Safari Disco Club”. Fue repasando muchas de las canciones de su nuevo disco, como una “Comme Un Enfant” que, pese a no tener ni un año de vida, sonó a himno. Sin apenas tiempo para parar a resoplar, atacó con la arrasadora “Je Veux Te Voir”, una pieza ideal para los que querían perder unos kilos y que ella misma se encargó de alargar para que el baile no tuviese fin. Como no podía ser de otra manera, terminó con el tema que la puso en el ojo del huracán, “A Cause Des Garçons”. No le hizo falta demasiada pompa para que su actuación fuese todo un espectáculo pop, y eso es algo digno de elogio. AGM

Janelle Monáe (SónarPub)

No es que haya nacido para ser una estrella, sino que lo es. Janelle Monáe volvió a nuestro país pocos meses después de debutar en la barcelonesa sala Apolo, sin variar el guión, y pidiendo a gritos que la próxima vez la dejen actuar en ese SonarClub que a más de uno se le queda grande. Con un espectáculo teatral y recauchutado de clase se mire por donde se mire, la estadounidense y su excelente banda (que incluye dos bailarinas, un cuarteto de cuerda y un dúo de agitadores trompeteros, entre otros) nos hicieron volver a creer en esos conciertos-espectáculo que son una brisa de aire fresco para el show business. Empalmando “Dance Or Die” y “Faster”, desde el primer minuto lo dio todo bailando y transmitiéndonos un buen rollo con un personaje animado que es digno de agradecer en estos tiempos que corren en los que muchas aspirantes a diva se descuidan traer el trabajo hecho de casa. Lejos de contentarse repasando los hits de su “The ArchAndroid”, la menuda Monáe con el tupé enfocando a los astros y acompañada de su guitarrista nos cantó a pelo aquel “Smile” de su primer EP para dejar bien claro que ella es la “voz” del festival. Y, por si no hubieran motivos suficientes para entronizarla, entonó el “I Want You Back” de los Jackson 5 provocando el delirio colectivo. Michael estaría orgulloso de ver con sus propios ojos que el arte sigue circulando por las venas de algunas escogidas a hacer historia. SdA

Underworld (SónarClub)

No se anduvieron con tonterías Underworld en su retorno al Sónar. Empezaron con “Rez / Cowgirl”. Primera en la frente y pista de por dónde iban a ir los tiros. Pese a que venían a presentar el discretamente acogido “Barking”, desempolvaron muchas de las joyas que les han hecho ser una de las bandas de electrónica de masas más grande del planeta. Con todo, la soberbia “Always Loved A Film” fue acogida con sorprendente júbilo por parte de los asistentes. Maestros como son a la hora de estructurar las canciones, “Between Stars” tuvo un tibio comienzo, pero su crescendo terminó siendo coreado. El alto volumen de “Dark Train” provocó las mismas convulsiones en el público que sufría Ewan McGregor en la escena de “Trainspotting” en la cual sonaba el tema. Karl Hyde ejerció de indiscutible maestro de ceremonias, de showman total. Proyectó un foco hacia la gente; en “Pearl’s Girl” se puso detrás de una pantalla de tela para ejercer de improvisado gogó; practicó constantemente los mismos pases de baile de toda la vida; y jugueteó enfocándose la cara con una cámara en “King Of Snake”. Dominó la escena como una gran estrella. Y entonces llegó el momento esperado por todo: sonó “Born Slippy” y millares de brazos se levantaron. El fin de fiesta soñado. ¿Su mejor momento desde que son un dúo? Muy probablemente. AGM

Africa HiTech (SónarPub)

Si me dan a elegir entre unos mitos como Underworld y otros emblemas como Pritchard y Spacek, lo tengo muy claro, me quedo con Africa HiTech. Pero los que piensan como yo no deben abundar, al menos por lo poco concurrido del SónarPub. Sin embargo, esa pequeña multitud estuvo entregada en todo momento. Nada de dispersarse, todos bien cerca del retumbar de las PAs. El objetivo primordial era deleitarse una vez más con “93 Million Miles”, pero esta vez en formato directo; también era lo que cabía esperar si se tiene en cuenta su reciente publicación. Un par de platos, un mixer, una controladora y la voz de Steve Spacek convirtieron el directo en una explosiva mezcla de material propio y ajeno, siempre con abundancia de graves y temperamento vanguardista. Grime, jungle y beats perlados por los punteos de sinte de uno y los rewinds del otro. Excepcionalmente original, increíblemente bailable y hasta demasiado arrollador si quieres aguantar el resto de noche. MF

Buraka Som Sistema (SónarPub)

Los portugueses Buraka Som Sistema pueden presumir de formar parte del subconsciente colectivo del festival. La culpa la tiene esa actuación en el Village cuando apenas eran conocidos y en la que pusieron patas arriba el lugar. Entre aquello y la actuación de esta noche han pasado un disco de debut brillante y la entrada al salón de la fama de la electrónica mundial. Este despegue pasa factura. Los portugueses siguen usando dos baterías y un DJ, siguen siendo divertidísimos y entretenidos sobre el escenario (un once sobre diez en desparpajo, como siempre), cualquier tema de “Black Diamond” vuelve a sonar y hace que la gente desvaríe. Pero tienen la extraña necesidad de magnificar todavía más sus canciones cuando se trata de un directo, a base de duplicar y triplicar las percusiones y las baterías. Y este apego por el repiqueteo de cajas parece ser la norma en sus temas más recientes. Peligro, eso se parece demasiado a Safri Duo. Y Safri Duo no mola nada. MF

Magnetic Man (SónarClub)

El dubstep para las masas se abrió paso en el escenario principal. Aunque hay que tener un aspecto en cuenta: Magnetic Man son unas estrellas en Inglaterra mientras en España son únicamente los autores de “I Need Air”. Esto viene a cuento de que su debut en nuestro país no provocó que el populacho acudiera a la cita como borregos. Pese a ello, los que sí que fuimos nos esperábamos mucho más de ese tridente que, en frío, ha sufrido los estragos de la sobrevaloración. No ayudó mucho que digamos ver como un imitador de Zach de la Rocha se empeñaba en animar al público cada diez segundos. Alguien debería decirle a Benga, Skream y Artwork que los bufones que piden al público elevar sus mecheros en “Flying Into Tokyo” están de más mientras ellos hacen de las suyas con los controles del laptop y el MIDI revistiendo su primer álbum. Cuando un hooligan te estropea las canciones y te jode oír en condiciones la voz pregrabada de John Legend o Ms Dynamite (no, ni siquiera Katy B lució melenazo sobre el escenario) uno se cabrea, y mucho. Pero dejando de lado esta queja personal, hay que ser consecuentes con que Magnetic Man han dado a muchos la oportunidad de abrirse camino en ese género (a priori, para minorías) que, un buen día, abandonó su estatus underground para izarse en la estela de lo overground. SdA

Numbers Showcase (SónarLab)

Abandonaba Buraka antes del final con la intención de ver a Redinho y, si me descuido, no llego ni a Spencer. El delay de las actuaciones del SonarPub dejó el aforo de Numbers en un agradable lleno pero muy espaciado, perfecto para el baile arranque. Y fue lo que hice con el último tramo de Spencer, pero sin sobresaltos. El coronel del sello tiró de era raver y nervio, algo que se está convirtiendo en demasiado común entre los nuevos DJs de la zona británica. Le tocó el turno a Deadboy –y le pudimos ver la cara; otro enigma desvelado–, que apareció vistiendo camiseta / luciendo homenaje a la diva R&Bass por excelencia: Cassie. La elección de camiseta fue tan buena como la selección de temas. Me habían dicho que el chico muerto no sabía mezclar; que incluso él lo reconocía en entrevistas. Se ha debido espabilar de lo lindo, porque ha estado pletórico combinando house, 2step, bassline y su nuevo material para el sello protagonista de la noche. Jassie Ware subía al escenario. Duró tan sólo dos temas ahí arriba (uno de ellos con el micro apagado el primer minuto), no sabemos si por problemas con el horario o por la ansiedad que estaba provocando la llegada de Jackmaster. Saber qué había preparado para la ocasión el capo de la marca y poder vivirlo para luego rememorarlo durante un año era objetivo común del público. Resumiendo: Jack ha tocado fondo por arriba, ha visto el cielo de cerca, ha llegado a unos niveles de originalidad, técnica y background infinito de temas difícilmente superables. De grime a hip hop vendepolitonos y de ahí a juke exacerbado en tres mezclas limpias (y es sólo un ejemplo). Sintetizando al máximo: qué cabrón. Cerró la velada de Numbers Lory B con regustillo globero de ácido estructurado, a veces tan simétrico e hipnotizante que parecía de Minus. Fue el toque anecdótico de la noche en la que el mejor sello del año comandado por el mejor DJ del año pasaba a formar parte de la historia del Sónar. MF

Paul Kalkbrenner (SónarPub)

Hay veces que el mundo de la música es caprichoso. Paul Kalkbrenner lleva más de una década produciendo álbumes impecables ( “Zeit”) y EPs soberbios ( “Steinbeisser” o “Tatü-Tata”, por citar a algunos). Pero no ha sido hasta su aparición en “Berlin Calling”, esa especie de “Trainspotting” a la berlinesa, y el 12” junto a su hermano Fritz, “Sky And Sand”, cuando de verdad el gran público le ha hecho caso y los grandes festivales se lo han disputado. Este año, sin más, se paseará por Pukkelpop, Melt!, Bestival y, claro, Sónar. Con todo, está claro que él había nacido para ser una estrella, un líder de masas, porque parece que esté más cómodo ante 20.000 personas que ante 2.000, como sucedió anoche. Los asistentes le recibieron como un verdadero héroe y es que si les dio un techno sin demasiados quebraderos de cabeza y, como ya es habitual en él, con adornos melódicos que acercaban su sonido al trance, tenía el cielo ganado. Y si quedaba algún género de duda sobre su certero directo, ahí estaban los chicos de Pfadfinderei para asombrarnos una noche más con sus visuales. Sólo le faltó ponerse sus inseparables maxigafas y sus típicas camisetas de fútbol para tener al Kalkbrenner de toda la vida. AGM

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar