Giras

Sónar, 18 de junio: a fondo

Sónar 2010

Por Sergio del Amo, Mónica Franco, Ronald Fritze y Julio Pardo

Sónar 2010 está bordeando la locura. Si estáis ahí ya sabéis de qué hablamos: el mar de público inunda todos los espacios (diurnos y nocturnos). Nos desborda la energía. ¿Se apunta a un éxito de convocatoria? Pronto lo sabremos. Lo que sí es seguro es que la entrada en juego de los escenarios nocturnos ha relanzado la experiencia a una nueva dimensión. Por ahora, lo que toca es hacer un repaso de la jornada que será recordada como aquella en el que LCD Soundsystem ocuparon el escenario principal de Sónar de Noche, lo llenaron y volvieron locas a miles de personas. O aquella en la que Mary Anne Hobbs programó el showcase (casi) perfecto. Así lo vimos.

RBMA: The ladies evening (SónarDome)Si algo ha caracterizado siempre a la escena electrónica es la escasa presencia de mujeres. Sin embargo, es un hecho que, año tras año, va siendo menos notable. Buena prueba de ello era la programación del viernes del SónarDome. La primera dama en hacer acto de presencia fue la gallega BFlecha para ofrecernos un espectacular directo. Ovacionada antes de acabar cada tema, la fémina de Arkestra demostró que no le faltan fans (la carpa estaba notablemente llena para la hora que era) y que se desenvuelve a la perfección en el directo, a pesar de tener que cantar y controlar sintes y demás maquinaria. Lucrecia Dalt fue la siguiente en ocupar el stage. Armada con la pedalera fabricada por su padre, una guitarra y un laptop, hipnotizó a un público abundante y concentrado. Todavía quedaban por llegar dos grandes nombres de la escena beatmaker. Primero Pursuit Grooves, con un directo electrizante, cargado de bass oscuro y aderezado con samples soulful (entre ellos, “ Cherish The Day”, de Sade). Sin embargo, el momento cumbre se vivió al ritmo de TOKiMONSTA. Entregadísima, conectando con el público y muchísimo más grimy y oscura que en sus producciones, la angelina se marcó una sesión antológica en la que cupieron producciones propias, ajenas y momentos totalmente “comercialoides” –incluso sonó 50 Cent y su “Ayo Technology”–. GoldieLocks, la última lady de la tarde, estuvo correcta, tirando más de soul que de bass, pero empequeñecida por el torbellino de set que se marcó TOKi. MF Nedry (SónarVillage)Del escaso material que rula por la red de Nedry, es mítico el directo que grabaron para “ Huw Stephens introducing…”. Al fin y al cabo, fue esa performance la que les otorgó protagonismo en la escena musical y era la única referencia con la que contábamos para juzgar el directo del trío. Sin embargo, la experiencia adquirida en estos meses, en los que han girado por las islas británicas, se ha notado. Y el SónarVillage se ha encontrado con un directo vibrante, dinámico y muy empático. Mucho más dado a la improvisación que en la sesión para BBC Radio 1, los ingleses y la japonesa adobaron los temas de “ Condors” con momentos de ambient brumoso, atmósferas profundas e incluso broken beats sucios y cortantes. La voz de Ayu, que tanto recuerda a la de Björk, no casa para nada con su actitud en el escenario: a pesar de tener que estar pendiente de su voz y de generar los loops con una pedalera, la japonesa baila, salta, grita, se ríe… Lo vive al cien por cien, transmitiendo ese espíritu a un SónarVillage muy lleno, ocupado en su mitad superior por muchos fans que han cantado de seguidillo los temas con más tirón de la banda. “ A42” puso los pelos de punta a los asistentes, pero sin duda alguna, el éxtasis llegó con “ Condors” y ese final cargado de noise a base de fricción de guitarras. MF

Aufgang (SónarHall)Quieres odiar a Francesco Tristano y Rami Khalifé. De verdad. Tocan tan bien el piano, con tanta elegancia, con tantísima imaginación que es imposible no sentir una envidia que te corroe las tripas cuando oyes cómo pasean sus manos por el teclado y edifican escalas capaces de elevarte el espíritu. A Aymerich Westrich también le quieres odiar porque domina los resortes de la batería, pero su labor en Aufgang es más oscura, no luce tanto como lo que hacen los dos pianistas de manos de oro. Sin embargo, no hay Aufgang sin Aymerich: todo el esqueleto del concierto recae en él, asume su tarea con humildad y sostiene rítmicamente piezas tan asombrosas como “Barock” o “Sonar” para que Francesco y Rhami se luzcan. Conciertos así son de los que te reconcilian con la música entendida como una mezcla de pasión y cerebro: nunca sabremos qué hubieran hecho los grandes genios de la música clásica si en sus tiempos ya estuviera inventado el techno, pero la complejidad de Aufgang, el nivel de abstracción brutal que implica mezclar música antigua y Detroit, invita a soñar que habría sido algo como esto. Todavía me dura el asombro. RF

bRUNA + Bradien (SónarComplex)La coincidencia de horario con Aufgang me mata, pero consigo hacer equilibrios y juegos de manos para ver un buen trozo del concierto de bRUNA, un productor al que se señala como lo más especial de la música electrónica hecha en Barcelona. Juega en casa y el ambiente es familiar en SónarComplex: público que sabe a lo que viene. Y ahora lo comprendo todo: la música es preciosa, concisa y emocionante. Las melodías emanan como energía que te carga las baterías del corazón, y me atrae la manera sencilla y honesta que tiene este muchacho para pasar del ambient gaseoso a la IDM al estilo de Boards Of Canada. Por momentos se le escapan los bombos, pero los mantiene siempre bajo control. Y el sonido es nítido, ideal para sumergirse en algo tan precioso. Una grata sorpresa, como también lo fueron Bradien, grupo de pop lateral al que se le da muy bien poner en un mismo plano texturas del post-rock con sonidos microscópicos de las corrientes experimentales. Si así suena la música electrónica de Barcelona, admito que me he hecho fan. RF

King Midas Sound (SonarHall)Una cosa quedó clara ayer en el CCCB: el directo de King Midas Sound sacrifica la sutileza, el detalle y el perfeccionismo sonoro del estudio para armar una bola de ruido jamaicano que ayer puso el Hall del recinto barcelonés patas arriba. Buena parte de culpa de este cambio notorio entre el álbum y el live show la tiene un Kevin Martin que, en el fragor de la batalla del escenario, saca a pasear su latido más contundente, protuberante y radical y cuelga su bata de laboratorio, quién sabe si para utilizarla en otra ocasión. El productor, impecablemente ayudado por su tándem de vocalistas, echó el resto con un amasijo de ritmos densos, bajos vigoréxicos y ecos incesantes y martilleantes, e instaló en la mente la sensación de estar encerrados en el sótano humeante de un edificio cualquiera de una megalópolis futurista. En el balance artístico de Sónar, el de King Midas Sound ya pelea como serio candidato a convertirse en uno de los conciertos del festival. JP

New Young Pony Club ( SonarVillage)La puesta en escena de New Young Pony Club planteaba unas cuantas dudas: ¿tiene Tahita Bulmer, cantante y líder de la banda, madera de frontwoman? ¿Hay vida y grupo más allá del hype y de los dos o tres singles de turno? ¿Puede subsistir la formación ahora que la fiebre nu rave ya es un vestigio del pasado? La vocalista británica, así como sus acompañantes, en especial la batería, Sarah Jones, contestaron a alguno de los interrogantes. Por ejemplo, el de la capacidad de Bulmer para mantener la intensidad y la atención del público, uno de los puntos fuertes del combo. Aunque a NYPC les faltan canciones y recorrido, la verdad es que ella se carga a la espalda el peso de su discurso y la apuesta le sale relativamente bien, con una actitud entre desafiante y muy segura de sí misma que no deja indiferente, más allá de los aciertos y desaciertos, que los hay, de su discurso musical. El grupo tiene un directo eficiente, correcto, todavía algo deslavazado y amateur, pero en el contexto del Sónar y de un Village condescendiente al máximo su propuesta cumplió expediente con holgura. JP

Delorean (SónarVillage)Es imposible no encontrárselos en los festivales, y teniendo en cuenta cómo se las gastan en el aclamado “Subiza”, estaba claro que Delorean estaban llamados a actuar y a triunfar en el Sónar, y más teniendo en cuenta que ahora tiran descaradamente por el rollo balearic y han abandonado las reminiscencias post-punk de sus inicios con BCore. El SónarVillage no se les hizo grande. A este paso no nos debería extrañar que en futuras ediciones formen parte, por méritos propios, del plantel nocturno del festival, el destinado a los cabezas de cartel con solera. Obviamente, las composiciones de su último largo –junto al aclamado EP “Ayrton Senna”– conformaron la base de su repertorio en exclusividad. Ni “Real Love” ni “Stay Close” pasaron desapercibidas. Encima del escenario son una banda con la maquinaria engrasada cuyo sonido no dista en exceso de su labor en el estudio –a excepción de “Deli”, en la que el micro de Ekhi Lopetegui brillaba por su falta de decibelios–. Como colofón, John Talabot dio la cara y se sumó a la banda para interpretar ese caramelo llamado “Sunshine”. Aun habiéndose animalcollectivizado, Delorean puede mirar fijamente a los grandes nombres del pop electrónico. SdA

Nosaj Thing (SónarHall)

A primera vista, Jason Chung parece el cocinero del restaurante asiático de tu barrio. Carisma, glamour y aura artística, más bien poca. Así, ¿cómo es posible que un personaje en apariencia gris, de look freak y nerd, consiga auspiciar un show musical y visual tan contaminante, poderoso, emocionante y sorprendente? La respuesta a este enigma, ayer en el Hall del CCCB. Una mesa, un cacharro y un brillante juego de luces le bastan y le sobran a Nosaj Thing para certificar que su propuesta viaja mucho más allá de la fiebre nostálgica post-Dilla que asociamos en buena medida al fervor mediático que ha despertado la llamada escena de beats de Los Ángeles. Chung contradice el espíritu horizontal del subgénero y en directo sabe cómo armar un conjunto de beats, melodías y efectos que demuestran mucho punch, nervio y músculo. Ninguna queja. Complementa el andamio sonoro un vibrante juego de luces y efectos visuales, de exquisito gusto estético, que le imprimen ritmo y dinamismo al contenido. JP

AIR (SónarClub)Por mucho que AIR maquillen y embadurnen su show con una puesta en escena colorista, ambiciosa y efectista, espectacular en su concepción y presentación estética, con luces de neón, juegos visuales multiformes y disposición épica, su directo actual, referido a términos de estricto sentido musical, sigue aquejado del mismo mal endémico de siempre, del estigma que les ha acompañado a lo largo de toda su trayectoria, independientemente del brillo y la inspiración de sus álbumes en estudio: AIR encima de un escenario son profunda y rematadamente aburridos, tediosos, monótonos y pesados. Como si salieran a adormecer al personal a propósito, a conciencia, ayer ni tan siquiera lograron salirse del guión, incorporar algo de sangre y músculo, ante la masiva presencia de público que llenaba el SónarClub y el contexto en que estaban inmersos. Una vez más, y ya van unas cuantas a lo largo de los últimos diez años, la actuación de la banda gala acabó en bostezos indiscriminados, charlas espontáneas y abandono paulatino de la parroquia. De rebote, los grandes beneficiados de la espantá, los británicos Hot Chip, colapsaron el SónarPub. JP

Hot Chip (SónarPub)Los que hayan acusado a Hot Chip de haber perdido sustancialmente su esencia electrónica se van a tener que retractar. Alexis Taylor y los suyos, con un álbum como “One Life Stand”, ya venían con los deberes hechos de casa. Empezaron con “And I Was A Boy From School” –una apuesta segura, podría decirse– y tiraron de la facilona base machacona y el bombo amplificado –he aquí “Over And Over”, donde su mítico riff de guitarra desapareció por arte de magia– para contentar a todas las sardinas en lata que nos congregamos en el SónarPub. De las baladas que campan por su último largo, ni rastro –lo mismo con su cover del “She Wolf” de Shakira, que en algunos otros shows se han atrevido a interpretar–. A pesar de aprobar llevados por la vorágine etílica de muchos de los asistentes –si no, es imposible explicarse por qué se llevaran una de las mayores ovaciones con “I Feel Better”–, el carisma de Taylor y los suyos encima del escenario se encuentra a años luz de lo que sus álbumes transmiten. Y ya no digamos si los comparamos con el savoir faire del capo de DFA. SdA

Mary Anne Hobbs presents Joy Orbison + Flying Lotus + Roska (SónarLab)

Había momentos en que padecía por el suelo. Temía que en cualquier momento se agrietara y nos tragara a los que estábamos ahí, celebrando la increíble capacidad de mutación del dubstep. Cómo azotaban esos bajos: Mary Anne Hobbs cuando pincha no tiene piedad de nuestros estómagos y lanza cañonazos de wobble capaces de dejarnos doblados. Con el último tema de su set – track I.D., please!, justo el anterior al “PClart” de Kavsrave– dejó a más de uno con la boca abierta, combinando épica de banda sonora de película de superhéroes y dubstep salvaje. Joy Orbison le tomó el testigo entre aplausos y reverencias, y no falló: se decantó más por el house que por el dubstep líquido, aunque no pudo evitar autocitarse con “The Shrew Would Have Cushioned The Blow” y, ya al final, cómo no, con “Hyph Mngo” a modo de firma y colofón. Flying Lotus tiene un problema, si se me permite decirlo: se toma demasiado en serio su manera de producir y abusa del jazz, con lo que su avant-hip hop se aproxima peligrosamente, por momentos, a un territorio adulto que no le conviene. De todos modos, Roska vino a resarcirle con el mejor funky house que he escuchado en mi puta vida. Este showcase de Hobbs debería durar dos días, esta dosis ya no me sube. RF

LCD Soundsystem (SónarClub)Nunca nos ha defraudado James Murphy, pero lo del viernes en el SónarClub sólo puede calificarse de cum laude. Para muchos de los presentes aquello olía a despedida –he aquí la única apreciación negativa del asunto–, de modo que era una cuestión obligada rendir tributo a los enormes LCD Soundsystem. Durante una hora demostraron por qué se han ganado a pulso ser una de las bandas generacionales de culto de la última década. Murphy, detrás de esa imagen de anti-ídolo que a primeras puede desprender, es el carisma personificado. Pudiendo haber tirado de un repertorio centrado en su excelente “This Is Happening”, la banda premió a sus fans con ese arsenal de hits que desde hace cinco años nos han puesto en bandeja. Desde “Daft Punk Is Playing At My House” pasando por una más que celebrada “Tribulations”, pusieron el broche final con una anárquica “Yeah” que fue un chute de éxtasis puro en vena. Hacía mucho tiempo –demasiado incluso– que un servidor no disfrutaba como un niño pequeño viendo un concierto. De modo que lo único que puedo decirle al señor Murphy –en nombre de las miles de personas allí presentes– es darle las gracias por existir. SdA

Plastikman (SónarPub)

Destella la luz blanca, y parece que haya aterrizado un platillo volante. Es la invasión de los sentidos por parte de un Plastikman que busca con todas sus fuerzas el perfecto show techno: luminotecnia agresiva, números en las pantallas, una cortina de LEDs protegiendo sus máquinas, y un sonido esquelético y básico para acabar de sacar humo de todos los pies. La pista está llena: Richie Hawtin lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a demostrar que cuando se trata de hacer bailar a la gente él es infalible. La ejecución del material de Plastikman –acid, techno, redobles y minimalismo, la vieja fórmula de “Sheet One” y “Musik”– es fiel por una parte a los postulados originales –es decir, 808 desglosando el ritmo en una cascada de golpes y platillos, 303 sembrando esporádicas semillas ácidas–, y por otro lado los reactualiza con más compresión, claridad y efecto bombástico. No me suena tan básico y esencial como cuando descubríamos el techno, y este show de Plastikman tiene algo de colección de efectos para estimular los sentidos por la vía rápida y fácil –la parte final, pura percusión sin control, fue una locura–, pero también os voy a ser sincero: a mí me hizo bailar y me puso la piel de gallina. Una de dos: o soy muy impresionable o Hawtin es dios. Me decanto por lo segundo. RF

The Sugarhill Gang (SónarLab)

No necesitan presentación, ellos son los hacedores de “ Rappers Delight”, los pioneros del hip hop, los primeros en triunfar comercialmente con un género que, a finales de los setenta, se ceñía al underground neoyorquino. Y, a pesar de haber vuelto a la palestra recientemente de la mano de Bob Sinclar, lo que todos esperábamos era una auténtica sesión de rap añejo propiciado por la fórmula clásica, antes de que apareciera el sampler: alguien a los micrófonos y banda funk. Éramos muchos los que esperábamos, pues la curiosidad de ver a unas leyendas vivas del rap propició un lleno absoluto en el SónarLab. Lo que no era tan de esperar es que la propuesta más old school de la noche tuviera más energía que muchos de los pipiolos del line-up. El Gang es consciente del amplio espectro que ocupa su público. Son condescendientes con las masas y añaden una retahíla de hits de ayer, hoy y siempre. Sonó Michael Jackson, sonó House Of Pain e incluso se atrevieron con un tema salsero sobre el que deslenguarse. A pesar de tirar de material ajeno para enfervorecer a la audiencia, el trío tampoco se olvidó de los temas que les hacen grandes. Muy predecible fue el final con “ Rappers Delight”; sin embargo, los primeros compases de “ Apache” fueron la locura colectiva, culminando a lo grande un espectáculo que fue en todo momento sinónimo de diversión. MF

Booka Shade (SónarPub)Dieron el salto a la fama con un debut celebradísimo en un momento en el que el minimal invadía las maletas de los DJs. Sin embargo, el dúo formado por Walter Merziger y Arno Kammermeier ha retomado su esencia para manufacturar “ More!”, un álbum fiel a sus principios artísticos. Pero esta fidelidad tiene un inconveniente: se extiende a la ejecución del directo, lo que convirtió la actuación de la pareja en “otro live más de Booka Shade”. Llegaban al escenario tras el paso del veterano Dixon, que impuso el bombo monótono y el oscurantismo (en el buen sentido de la palabra). Así, los primeros golpes de electrohouse ahuyentaron a parte del público, lo que dejó el aforo en el punto perfecto: si los bailes son frenéticos, hay que respetar el espacio vital. Merzinger y Kammermeier tiraron en todo momento de su material más comercial. Que sí, que los alemanes hacen un house electroso muy cuidado en detalles, de calidad superior a la media. Hacer uso de la batería electrónica siempre les ha ayudado a conseguir esos matices de superioridad. Pero utilizar la misma estructura de bombo durante los sesenta minutos largos de actuación y la falta de riesgo a la hora de elegir el repertorio empobreció el espectáculo. Claro que la gente bailaba, pero a las cinco de la mañana, si ataras a la gente a una silla, tampoco podría estarse quieta. MF

2 Many DJ’s / Carte Blanche (DJ Mehdi & Riton) (SónarClub / SónarPub)Poco puede decirse de 2 Many DJ’s a estas alturas que no se ha haya dicho anteriormente. Los belgas fueron los culpables de alimentar ese refrito en el que cualquier estilo musical –por muy mainstream que fuera– tenía cabida en las cabinas. Para la presente edición de Sónar se nos presentaron con un show en el que proyectaban carátulas animadas de los discos que, in situ, estaban mezclando. ¿Cuántas veces nos hemos quedado algo moscas en la pista de baile sin saber qué estábamos bailando exactamente? Pues dicho y hecho. Esta cuestión, estrictamente didáctica, resultaba de lo más divertida: la multitudinaria marea de gente que allí se reunió pudo bailar el “Kids” de MGMT, un himno como “Love Is In The Air” de John Paul Young o el “Hey Boy Hey Girl” de nuestros queridos Chemical Brothers. Ellos son puro entertainment para las masas y lo saben. Bien diferente fue el desembarco de Carte Blanche, que bajo el auspicio de Ed Banger pusieron patas arriba el SónarPub con ese house carne de la escuela de Chicago y a cuatro platos. Las mandíbulas, a esas horas, andaban a sus anchas. Así que lo mejor que podía hacerse era retirarse a tiempo teniendo en cuenta que la maquinaria del Sónar ya vuelve a arrancar. SdA

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar