Giras

Rihanna

Reina del polígono, sacerdotisa del soft porn (Barcelona, 14-12-2011)

Rihanna

Por Sergio del Amo

Por gentileza de la buena gente de Nivea, que nos cedieron unas entradas –también para nuestros lectores– a pesar del sold out que desde hace semanas lucía la taquilla, nos adentramos en la primera parada española de este “Loud Tour” con el que Rihanna lleva meses dándose un baño de masas. O más bien, atrayendo las miradas de aquellos que funden la memoria de sus cámaras fotográficas con el Festival Erótico de turno, ya que lo que pudo verse en el Palau Sant Jordi anoche fue una prueba irrefutable de que el viejo truco del sexo azucarado fue y seguirá siendo un recurso a explotar para todas aquellas aspirantes a domar el pop de masas. Sin exagerar, desde el “The Girlie Show” de Madonna nadie se había tocado tantas veces sus partes nobles durante dos horas. Y lo mejor es que a nadie pareció importarle, ni siquiera a la riada de padres que a regañadientes acompañaron a las futuras gogós del Space de turno.

Lo de Rihanna, más allá de la payola radiofónica, es la cristalización del poder del marketing en nuestros días. Basta recordar que, con tan sólo 23 años, es la séptima artista de la historia con más números uno en el Billboard (once, de momento). La memoria nos puede traicionar y hacernos creer que fue ayer cuando la vimos por primera vez mover las caderas en el videoclip de “Pon De Replay”, pero durante estos siete años ha publicado la friolera de seis álbumes y ha ido empalmando singles como churros para evitar que nadie pueda olvidarse de ella más de tres meses. La traca inicial de “Only Girl (In The World)”, “Disturbia” y “Shut Up And Drive” (con coche sobre el escenario al igual que Lady Gaga y la Ciccone hicieran en sus últimas tournées) fue una declaración de intenciones. Pocas artistas del espectro mainstream, y más siendo semi-novatas, pueden presumir de un repertorio tan coreable por millones de personas en el globo.

Pese a ello, otra historia muy diferente es que todo su material pueda sostenerse con el mismo éxito. Eso mismo es lo que ocurrió en el segundo bloque del show, cuando entonó piezas menores (morralla, para que nos entendamos) como “Hard” o “Breakin’ Dishes” ( “Live Your Life”, de T.I., con el sample de “Dragostea Din Tei”, también podría entrar en dicho estercolero) antes de marcarse un Toni Braxton y demostrar a los escépticos que puede cantar más que dignamente baladas como “Unfaithful” o “Hate That I Love You” sin el respaldo de dos coristas y la sombra del pregrabado. La cursilada, propicia al alzamiento de móviles, se frenó por el bien de nuestra salud en la recta final previa a los bises. Acercándose a la cebolleta de sus bailarines en “Rude Boy”, tomándose un chupitazo a la salud del respetable en “Cheers (Drink To That)” y poniendo patas arriba el recinto con “Don’t Stop The Music”, dejó más que satisfecho al público. Sin embargo, no contenta con ello, remató la faena con “Love The Way You Lie (Part 2)” alzada sobre un piano (¿alguien dijo “Devil Wouldn’t Recognize You” del “Sticky & Sweet Tour”?), la imprescindible “Umbrella” y ese “We Found Love” convertido en tiempo récord en uno de los mayores triunfos del chonismo ilustrado.

Más allá del atrezzo obligado en un espectáculo de estas características (para las proyecciones parecía que se habían quedado sin presupuesto, ya que brillaron por su insulsa originalidad), lo que muchos fueron a ver realmente era la curvilínea silueta de la joven. En eso, ella no defraudó a los más salidos del cortijo. Atada en plan sadomaso durante “S&M” o abriéndose literalmente de piernas en “Man Down”, Rihanna explotó a base de bien su función de consolador social. Los biquinis y los shorts no fueron precisamente el súmmum de la elegancia (en la calle Montera o Las Ramblas las hay con mejor gusto), al igual que su burda imitación de las poses de Nomi Malone. No podemos pedirle que se nos refine porque eso no va con ella, pero dejando de lado el venazo soft porn, lo que hay que recalcar es que sostuvo dos horas de entretenimiento total ella solita (con sus altos y bajos). Nadie sabe si cuando termine la gira dentro de unos días dejará huérfanas durante una temporada a las almas del polígono o bien anunciará por sorpresa un hipotético “Talk That Talk Tour”. Sea cual sea su futura hoja de ruta, lo que está claro es que tardaremos mucho tiempo en olvidar esos muslamen en movimiento.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar