Giras

DOOM

El hombre de la máscara de hierro, en Razzmatazz (19/11/11)

Por Dani Relats

“La máscara representa rebelarte como ser humano contra todo lo que significa venderte como producto. Simboliza recobrar la importancia del sonido con respecto a la imagen. Además, encaja con la idea de unirse a los villanos, a los rebeldes, a un mundo donde no importa tanto la fama.” Estas son sus palabras en el Red Bull Music Academy en Madrid. Doom, o MF Doom, es el rapper que un buen día decidió ocultar su identidad tras una máscara. De sobras conocido en el underground gracias a los innovadores KMD en los años 90, en los oughties resurgió tras años de retiro luciendo una máscara de metal como la del Doctor Muerte (MF significa metal face) para contrarrestar las caritas bonitas del rap comercial de aquel momento. Mascarilla facial con aguacate contra máscara de acero. Metrosexualidad contra rough deal. Mainstream contra underground. Ese era el juego. Desde su debut “ Operation: Doomsday” (Fondle’em, 1999), Doom ha colaborado con productores como Madlib (Madvillain) o Danger Mouse (Danger Doom) y fue esencial en el hip hop underground de la pasada década. Ni que decir que los amantes del hip hop esperaban esta ocasión con ansia viva.

Entre el público, junto a B-boys muy jóvenes, había muchos de los headz veteranos que frecuentaban años atrás aquellos jueves del City Hall, la dosis semanal del hip hop en Barcelona. Se respiraba ambiente de 2005 que, desgraciadamente, sólo se recupera en noches como esta. Justo por ello, DJ 2D2 nos ofreció un excelente y nostálgico warm up con vídeos de los temas incluidos, algunos de ellos no oficiales, editados para la ocasión, y con transiciones muy elaboradas. Allí sonaron Snoop –Dogg, el maduro, y Doggy, el jovencito–, Black Sheep, Run-DMC o Beatnuts. Broche de oro con “Insane In The Brain” de Cypress Hill y el “A Message To You Rudy” de los Specials ensamblados para gran sorpresa del personal.

Con el público totalmente engorilado, Doom subió al escenario luciendo una panza tan redonda como sus loops, enfundada en una reluciente camiseta del Barça. Media hora se demoró el MC sobre el horario previsto, saliendo minutos después –¡ay, pillo!– de que el equipo de Pep Guardiola vapuleara al Zaragoza por cuatro goles a cero. Llevaba en el dorsal de su t-shirt el número 10 de Messi, y al final del concierto la aventaría a un público enfervorizado que acabó peleándose por ella, incluso olisqueándola, tal fue su devoción por el villano de Long Island. Doom apareció flanqueado por Big Benn Klingon, su hype man, una auténtica bestia del rap, que ya le acompañaba en su último live “Expertoration” (Gold Dust Media, 2010). Si Doom se inspira en el Doctor Muerte para su personaje, sin duda el entrañable Big Benn representa a La Cosa de los 4 Fantásticos. Codo con codo, empezaron a desgranar el repertorio de MF Doom. Abrieron con “ Accordion” de Madvillain, quizás su proyecto más celebrado, en cuya apertura, que parodia a una canción de John Lennon – “Living off borrowed time the clock ticks faster / That'll be the hour they nock the slick blaster” da la vuelta a la tortilla al tema de la edad en el rap game, a veces tan ávido de caras jóvenes, cuando nuestro héroe ya es un cuarentón y le importa un rábano.

Precisamente “Madvillainy” (Stones Throw, 2004) y su segundo LP “MM.. Food” (Rhymesayers, 2004) fueron los álbumes que más abundaron en el repertorio. Y entre sus alter egos, el viejo Doom prefirió a King Geedorah (lo más monstruoso y serie B de su producción) a Viktor Vaughn (lo más sutil y electrónico). Así cayó la godzilliana “Take Me To Your Leader”, donde Doom se sitúa “In the game like a Wall Street cheater”. Por el escenario fueron desfilando objetos inverosímiles: un vinilo de “Doomsday”, un sneaker, una pelota de goma, un zapato roñoso y varias viseras, que el MC no dejó sin su autógrafo. Curioso fue que incluyera “Rock Co Kane Flow”, su colaboración con De La Soul, con esos beats que arrancan y paran, tan típicos de sus producciones: repasen sus beats instrumentales en la serie “Special Herbs”. Los temas de “Doomsday”, para mi gusto su mejor disco, no llegaron hasta el primer bis, “Hey” y “Rhymes Like Dimes”. Rimas como peniques, dice, tan devaluadas hoy en día como lo está la moneda: el rap está como la economía. Ya dándolo todo, acabó en el segundo bis con “Rhinestone Cowboy” con un público afónico pidiendo aún más, como si al día siguiente se acabara el mundo. Y sí, elecciones, vuelco histórico y lo que ustedes quieran, pero vientos, ya vi a Metal Face en directo y eso ni una vez cada cuatro años.

MF Doom - Doomsday

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