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Los supertacaños: 12 consejos infalibles sobre el ahorro extremo

Si nos ponemos a ahorrar, nos ponemos

Imagen: Extreme Cheapskates (Youtube).

En PlayGround hemos desterrado las huchas en formas de cerdito. Ahora usamos Fintonic, la app del ahorro.

Cometer excesos ya no es tan fácil como antes, pero bah, tampoco era algo tan cool. El ahorro se ha convertido en una nueva filosofía urbana: el derroche no va con el signo de los tiempos, con el discurso de la sostenibilidad.

Ahora bien, ¿puede el ahorro convertirse en una obsesión? Afirmativo. Detrás de esta conducta racional se esconde un mundo oscuro y mugriento: algunas personas han mutado a auténticos psicópatas de la frugalidad. Son los supertacaños. Las siguientes son 12 prácticas y consejos reales y extremos.

1. ¿Doble capa? Doble ahorro. El papel higiénico normal, no digamos el caro, tiene al menos dos capas de celulosa. La idea es la siguiente: cuando uno está en el baño, y sobre todo si sólo va a orinar, puede separar las capas del rollo y utilizar solamente una. Sí, el inodoro es como el espacio exterior: hay más dimensiones de las que creemos, solo que nunca habíamos pensado en ello.

2. Dúchalo todo. Antes de entrar a la ducha, no hay que quitarse la ropa, sino ponerse mudas enteras. Esto tiene varias ventajas: se ahorra en agua, en jabón de lavadora, en la lavadora misma. Pero también en tratamientos de belleza: frotarse con un buen jersey de punto deja la piel como el mejor tratamiento de exfoliación.

3. Feliz déja vu. Veamos, cumplir años no es muy rentable. Las normas sociales obligan a la adquisición de toda una nueva colección de objetos clónicos. Y lo único que cambia, maldita sea, es el número. Una opción inteligente es la reutilización de tarjetas de felicitación, velas o globos conmemorativos. Tan sólo hay que tachar la cifra e intentar animar a esos globos tristes con cinta adhesiva en el techo: el tiempo pasa, pero la ilusión es la misma.

4. El cazador de descuentos. Aunque los cupones acumulables –capaces de ofrecer 500 dólares de compra gratuita– es cosa más de EEUU, hay que imitar la filosofía. En vez de leer prensa, hay que hacerse con los catálogos de todos los supermercados y grandes superficies. Hay que ser ágil, ser capaz de responder logísiticamente a la situación, ser un ninja.

Solamente así se puede ser uno de los 100 primeros en la apertura de un local (regalan un bolígrafo), pasar por las promociones semanales de tres supermercados distintos (cargar varias tandas de productos en oferta), asistir a una presentación con pica-pica gratis y pasar por perfumerías para recoger muestras. El día termina durmiendo al raso para llevarse un mp3 gratis. 

5. Al rico puré. Puede que esta idea te provoque ganas de vomitar, pero todo es cuestión de costumbre y de consejos culinarios. Con una base de agua y con sobras bien variopintas, es posible hacer un puré nutritivo y sin aditivos. Si no te gustan los grumos, ¡entonces usa el colador! Si no te gustan los sabores exóticos, ¡mano libre con el ajo y las especias!

6. Brotes verdes. Nos gustan las ensaladas, por eso cada vez se utilizan más tipos de vegetales. Una forma de ahorrar y degustar nuevos brotes es ir a la biblioteca y llevarse un libro sobre naturaleza urbana. En los parques, en las cunetas, en todos lados hay hierbas comestibles de sabor sorprendente. Con ellas puedes armarte un estupendo mezclum. Eso sí, hay que lavarlas con ahínco.

7. El truco de la tintorería. Digamos que has manchado tu camisa favorita, y que es una de esas machas que no se quitan a no ser que la lleves al tinte. Pongamos que no quieres gastarte lo que vale tan honorable servicio. Un truco es vender la camisa a una tienda de segunda mano: ellos se encargarán de dejarla como nueva y tú sólo tienes que asegurarte de comprarla.

8. Tirar de la cadena. Esta comodidad higiénica está sobrevalorada. Se puede vivir tirando de la cadena una vez a la semana.

9. Conejillo de indias. Siempre viene bien recordar que uno puede ganarse la vida poniendo su salud a prueba con estudios clínicos. Un poco de adrenalina y de emoción, y algún que otro efecto secundario inesperado, pueden reportarte un montón de monedillas.

10. El café de cada día. ¿Quién dijo que el café sólo puede utilizarse una vez? Al menos tres cafeteras, de densidad descendiente, pueden salir de una misma dosis de café molido y prensado. Exprime tu cerebro, exprime el café.

11. Animales muertos. Hay productos de lujo, como las pieles, que pueden encontrarse en lugares insospechados, como el asfalto de una carretera inhóspita. Los animales atropellados son una fuente de recursos, desgraciadamente, inagotable. De sus pieles pueden hacerse bolsos, monederos, juguetes, bufandas, guantes y hasta ropa.

12. Ahorrar tiempo. Todos estos trucos y consejos tienen un gran inconveniente: ahorrar dinero significa gastar nuestro tiempo, echarlo, como quien dice, a perder. Si no te han convencido estos consejos supertacaños, existe una forma inteligente de ahorro:  ¡Fintonic!  

13. ¿De qué va? Aquí un resumen a toda velocidad: esta app ha nacido para ordenar tus gastos de una forma fácil y amena. Vaya, que puedes ir a tomarte algo y ella trabaja por ti. Permite consultar de un vistazo, y de forma segura y anónima, todos tus gastos.

¿Lo mejor? Que Fintonic te conoce como si fuera tu madre y te ve venir: la app se adelanta a futuros gastos y te convierte en alguien previsor capaz de cerrar el grifo –¡uf!– a tiempo.

Estos son los links de descarga para ios y Android. Por supuesto, es gratis :-)

Inventar nuevas maneras de ahorrar dinero es una vieja forma de perder el tiempo

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