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Los excesos de la OMS: fiestas en hoteles en plena crisis del ébola

Esta semana una investigación ha revelado que el organismo gastó más en viajes de personal que en combatir la malaria, la hepatitis y el VIH juntos

oms oms

Imagen: Getty Images.

En septiembre de 2014, un brote de ébola dejó un rastro de muerte en varios países de África. Entre ese año y 2016 se registraron más de 11.300 muertes por esa enfermedad letal.

Mientras el fotógrafo Samuel Aranda lo retrataba para The New York Times en Freetown, Sierra Leona, la comitiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la zona se dedicaba a reunirse en hoteles y a circular en todoterrenos recién estrenados. "Los trabajadores locales que recogían a los muertos del ébola iban en coches viejos sin ventanas", lamenta Samuel, que en su día puso el grito en el cielo en varios medios españoles, por lo que la OMS acabó reaccionando. 

"El ejército tuvo que llamar la atención a los trabajadores de la OMS porque estaban viendo un concierto privado en directo con barra libre de alcohol en su hotel mientras afuera había un toque de queda y la gente moría por el ébola", rescata el fotógrafo.

El pasado martes, una investigación de la agencia The Associated Press destapó que la OMS se gastó más en viajes de personal que en combatir la malaria, la hepatitis y el VIH juntos. 200 millones de dólares, o 178 millones de euros, fue el gasto total durante 2016. En las tres enfermedades juntas invirtió 191 millones de dólares.

Liberia, durante crisis de ébola / Getty

Los enviados de la OMS se hospedan generalmente en los hoteles más caros, como el Radisson Blue de Freetown o el Palm Camayenne, primer hotel cinco estrellas de la historia de Conakry, capital de Guinea.

" No se les ve sobre el terreno, durante la crisis del ébola ni siquiera los vi usar el traje de protección. Iban en traje y corbata y las mujeres llevaban tacones. Hacían reuniones con los gobiernos y no salían del hotel, donde tienen la mejor comida de importación y el mejor vino", recuerda Aranda.

En 2015, expresó su frustración en una entrevista concedida al diario Ara:

" Volví con mucho odio hacia las Naciones Unidas. Es lo peor que he visto en la vida. No quiero decir palabrotas, pero no hicieron absolutamente nada. Se pasaban el día en el hotel de cinco estrellas, con conciertos de música en directo, barra libre de alcohol y prostitutas menores de edad para los jefes de estos grupos. Publicamos artículos de opinión contra ellos y tuvimos enfrentamientos directos, sobre todo con la OMS. Todo lo contrario que con MSF. El ACNUR llega a los campos de refugiados y hace la estructura, como un gran elefante. A veces se equivoca, pero nunca había visto una barbaridad como lo que la OMS hizo con el ébola".

"No me sorprende"

"No me sorprendió", reconoce sobre la investigación de los gastos de la OMS a Playground Alex Perry, periodista británico que pasó más de 15 años entre Asia y África, donde fue corresponsal para la revista Time.

En su libro La gran grieta (Ariel, 2016) Perry cuenta una visión de África en la que la ONU (matriz central de la que se desprende la OMS) aparece en ocasiones como un organismo insuficiente o derrochador, aunque también relata grandes logros como el combate a la malaria en los años 50. 

En un pasaje del episodio dedicado al conflicto en Sudán del Sur, Perry pregunta a un refugiado, incrédulo ante su relato: "¿Dos meses? ¿Los rebeldes usaron la catedral como base para violaciones durante dos meses mientras había una base de fuerzas de pacificación de la ONU a diez minutos?". "Dos meses", responde Ernest Uruar.

En otra, cita al coordinador humanitario de la ONU Philippe Lazzarini en Somalia después de la hambruna de 2011: "Deberíamos haber hecho más. Esas muertes deberían y podrían haberse evitado".

"La ONU quiere ser un buen empleador, pero lleva ese deseo a niveles absurdos". Perry echa cálculos sumando el coche (75.000 dólares), el sueldo (unos 200.000 dólares libres de impuestos), el alquiler (unos 10.000 dólares por mes), los gastos escolares (30.000 al año) y otros gastos como vuelos en clase business y le da como resultado medio millón de dólares. "El presidente de los Estados Unidos gana 400.000 dólares por año. Es una broma", completa.

Las cifras las extrae de la web oficial de la ONU, que publica sus gastos en personal.

" Se gastan más dinero en sí mismos que en sus misiones y el sueldo acaba siendo la única motivación de muchos de los que quieren trabajar allí, más allá de la misión humanitaria", lamenta el periodista.

Tanto Perry como Aranda, y otros periodistas que han estado sobre el terreno coinciden con esa visión, destacan el trabajo de la ONG Médicos Sin Frontera como un ejemplo de misión sanitaria ejemplar y proporcionada, en contraste con los derroches de la OMS. "Tienen misiones especificas de sanidad sobre el terreno y los salarios no están inflados", dice el británico.

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