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Un pobre diablo se ha cargado una escultura de 800.000$ al hacerse un selfie

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La exposición 'Infinity Mirrors' de Yayoi Kusama lleva abierta solo una semana, pero a un visitante le ha dado tiempo de pisar una de sus calabazas y cargarse la obra

Elena Rue Morgue

01 Marzo 2017 13:37

Las calabazas de Kusama's All the Eternal Love I Have for the Pumpkins, de la octogenaria artista pop japonesa Yayoi Kusama, quedan estupendas en los selfies.



Así que todo el que pasa por la exposición Yayoi Kusama: Infinity Mirrors que inauguraron recientemente en el Museo Hirshhorn, en Washington D.C., aprovecha para echarse una autofoto con la obra en cuestión.


Two hours of queuing for one minute of pumpkins. #yayoikusama #alltheeternalloveihaveforthepumpkins

Una publicación compartida de Yvonne Halliday (@the_vonz) el


La exposición lleva abierta poco más de una semana, pero ya tiene una calabaza menos en su arsenal. Nadie la ha mangado para intentar hacerse una crema de verduras super cara con ella, que va, nada de eso. No hubo maldad detrás de la desaparición de esta calabaza. Tampoco avaricia. Solo altas dosis de torpeza y narcisismo digital.


L'arte contemporanea incontra l'amore #love #yayoikusama #alltheeternalloveihaveforthepumpkins #roma #chiostrolove

Una publicación compartida de Luciana Biondi (@lucianacbiondi) el


Resulta que un visitante, cuyo nombre no conocemos (ni falta que hace, bastante vergüenza estará pasando ya), piso una de las calabazas sin querer mientras trataba de sacarse un selfie.



Lógicamente, la calabaza reventó. No os molestéis en buscar fotos del estropicio para echar unas risas, que ya he mirado y, desgraciadamente, no hay ninguna.


#chiostrolove #alltheeternalloveihaveforthepumpkins #yayoikusama #love

Una publicación compartida de Giulia G (@giuliamcr) el


No creo que el torpe anónimo se sienta muy orgulloso de esta proeza, pero lo cierto es que tiene una buena anécdota que contar de por vida, "La historia del tropiezo más caro de su vida".



Y es que, la calabaza que se cargó cuesta un auténtico dineral. De acuerdo con Artnet.com, en 2015 la artista japonesa vendió una igual por la friolera de 800.000 dólares.



Un representante del museo ha confirmado el daño sufrido en la instalación y ha hecho público que la exposición está temporalmente cerrada, pero que reabrirá sus puertas pronto.

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