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Curiosidades

Hackea tu portal de contactos favorito y encuentra el verdadero amor

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Un joven matemático californiano destripa los algoritmos de OkCupid para encontrar a la mujer de sus sueños… ¡y lo consigue!

Mario G. Sinde

24 Enero 2014 11:30

Los portales de citas diseñados para que encuentres el amor son mentira. La gente que está ahí dentro es verdadera, tiene anhelos y fantasías, pero los mecanismos que hacen funcionar estas webs son peores que las trampas venecianas: están diseñadas para mantenerte dentro todo el tiempo, sacarte el dinero y nunca, jamás, mostrarte a la media naranja que buscas. Si eres una chica, sólo tendrás feedback de aspirantes a tronista en MYHYV. Si eres varón, nunca te mostrarán a una mujer compatible con tus intereses y tu psicología. Y de mientras, te van sacando las pesetas, sin piedad.

Chris McKinlay es todavía joven (35 años), matemático de profesión y, como mucha otra gente, se apuntó al portal OkCupid para ver si encontraba una mujer compatible con su perfil. No entró ahí a pillar cacho, sino que buscaba el amor. Pero lo que le daba OkCupid eran perfiles cuya compatibilidad con el suyo era de apenas el 70%: insuficiente para que te respondan a los primeros mensajes, difíciles de cuajar en algo serio. Así que hizo la siguiente reflexión: OkCupid es un portal que calcula la compatibilidad entre las parejas potenciales a partir de algoritmos y tests de preguntas, pero la cantidad de respuestas interesantes está limitada porque nunca se formulan todas las preguntas. Por ejemplo, una chica nunca te podrá decir si le gustan las matemáticas (por ejemplo) porque nunca se les pregunta. Así que, sospechando que habría potenciales aspirantes a ocupar su corazón, McKinlay decidió hackear el funcionamiento de OkCupid para obtener información nueva.

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El proceso es largo y complejo (lo cuenta con todo lujo de detalles Wired aquí, o el propio protagonista de la historia en el librillo electrónico que acaba de publicar), pero consiste en la creación de diferentes bots que pudieran emitir preguntas y recopilar datos y que, además, pudieran funcionar como el pensamiento humano, de modo que OkCupid no los detectara. Durante semanas, con la ayuda de un cómplice, y haciendo funcionar dos ordenadores simultáneamente durante las 24 horas del día, McKinlay creó perfiles falsos que recopilaban información nueva sobre miles de perfiles que, filtrados a partir de los parámetros que a él le interesaban, le permitía hacer un primer filtro de aspirantes que pudieran tener más de un 80% de compatibilidad real. Una vez obtenido el grueso de la lista, sólo había que ir eliminando capas hasta llegar a unas pocas candidatas, según parámetros de proximidad (la zona de Los Ángeles), edad (menos de 30 años) e intereses. Y así, trampeando con el algoritmo de OkCupid, McKinlay se hizo visible cada vez más para las mujeres que le interesaban, hasta que dio con Christien Tien Wang, una artista de 28 años con la que compartía un 91% de compatibilidad. Hubo una primera cita, una segunda cita, y ahora se van a casar. Para que luego digan que los nerds no entienden del amor. Es más: saben cómo encontrarlo sin tener que maltratarse el hígado en discotecas de mala muerte.

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